El idioma y los nuevos requisitos de la ESO restringen el acceso al taxi en Madrid para los chóferes extranjeros.
Con más de 15.000 licencias de taxi en Madrid y alrededor de 5.000 conductores asalariados, la proporción de taxistas extranjeros en la capital es relativamente baja, alrededor del 6,5% del total según datos de 2023 del ayuntamiento. “Sabemos que hay trabajadores de Pakistán, he tenido uno, pero son menos y están menos organizados que en Catalunya o en la Comunidad Valenciana”, afirma Román García, vicepresidente de la Asociación Madrileña del Taxi. “Principalmente son ecuatorianos, colombianos, peruanos… Esto se debe a que el idioma es mucho más accesible para ellos”.
El nivel de castellano es, de hecho, uno de los requisitos evaluados en el examen que permite ejercer como conductor de autotaxi en Madrid, junto con el conocimiento de la ciudad y de la normativa y tarifas del sector. En este sentido, hace un par de años se endureció la prueba del idioma, ahora tipo test, y se exige un mínimo de 18 respuestas correctas de un total de 24 preguntas.
Una reciente modificación normativa, de septiembre de este año, previsiblemente complicará aún más el acceso a la profesión para conductores extranjeros. Esto incluye la recuperación del requisito de poseer el título de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) “o demostrar, por cualquier medio, conocimientos equivalentes”.
El acceso a las VTC, más fácil
“Este es un sector refugio”, explica García. “Cuando hay crisis, llegan muchas personas y cuando hay estabilidad, no es que sea un trabajo duro, pero tampoco es sencillo, y la gente elige otras opciones. Hemos notado que aumenta el número de mujeres. También tradicionalmente han llegado adultos mayores de 55 años que pierden sus empleos y se pasan al taxi hasta alcanzar la jubilación. Además, hay una cantidad considerable de españoles no nacidos en España o inmigrantes con permiso de residencia y trabajo. Tanto ellos como los mayores de 55 se verán afectados por la exigencia de estudios. Será más complicado para ellos y, probablemente, tendrán que moverse al sector de vehículos de transporte con conductor (VTC)”.
En este segundo sector, dominado por plataformas como Uber, Cabify o Bolt, no se exige el graduado en ESO como requisito. Asimismo, existe una prueba de conocimiento de castellano, pero más laxa: en lugar de los dos tercios de respuestas correctas requeridas para el examen de taxista, en el de VTC son apenas la mitad.
El idioma es un tema polémico en la futura ley del taxi en Catalunya. Aunque actualmente se debe pasar una prueba básica de comunicación en catalán y castellano, la regulación próxima plantea exigir un nivel B1 de catalán y, si las negociaciones políticas avanzan, incluso un nivel B2 tanto oral como escrito. El principal sindicato del taxi apoya esto, pero muchos conductores, especialmente los de origen pakistaní, rechazan la idea.
Un VTC por cada dos taxis
La relación con los VTC es, precisamente, uno de los puntos más críticos para los taxis madrileños. Según datos del Ministerio de Transportes, en toda la Comunidad de Madrid hay 16.014 licencias de taxi y 9.747 VTC, lo que equivale a un VTC por cada 1,6 taxis. Un estudio presentado el año pasado en la Universidad Politécnica de Madrid indicó que se requieren entre 8.300 y 11.000 autorizaciones de ambos servicios para alcanzar la proporción por habitante de otras ciudades europeas.
La Asociación Madrileña del Taxi no está de acuerdo. “No tendría sentido que se otorguen nuevas licencias cuando diariamente entre semana un 20% de la flota se queda en garajes y durante los fines de semana, un 50%”, señala su vicepresidente, en referencia a la normativa que prohíbe la circulación de taxis un día a la semana y uno de cada dos fines de semana según el número de licencia. Además, antes solo podían operar 16 horas al día, y ahora se permite las 24 horas. En Barcelona, en cambio, cada licencia tiene restringido un solo día semanal.
Taxis a las puertas de la estación Sur de Méndez Álvaro de Madrid, en una imagen de archivo / Alberto Ortega / Europa Press
El tema genera división entre las organizaciones. La Asociación Madrileña del Taxi, más inclinada hacia lo empresarial, está compuesta principalmente por propietarios de flotas con varias licencias y aboga por una mayor flexibilización. En contraste, colectivos como la Federación Profesional del Taxi se alinean más con los intereses de los autónomos con una única licencia. A diferencia de otras ciudades españolas donde se permite acumular hasta 50 licencias, en Madrid se prohibe que una persona física o jurídica posea más de 15 licencias, para evitar una concentración excesiva en el sector.
El número de licencias se mantiene estable alrededor de 15.700. “Se añaden algunas cuando se incorpora un nuevo pueblo al área de prestación conjunta, pero la variación es mínima”, señala García. “En 2005 se implementó una restricción del número de licencias basado en la población. Aunque la población ha crecido tanto en Madrid ciudad como en la Comunidad, el ratio estaba muy sobredimensionado, por lo que no es correcto otorgar más licencias”, enfatiza.
Traspasos de licencias y tarifas
Así, la entrada de nuevos actores en el sector del taxi en la capital ocurre principalmente a través de la compraventa de alguna licencia, generalmente cuando un taxista se jubila. “No hay un precio fijado, es un precio de mercado, pero siempre se realiza con el conocimiento de la administración, en este caso, del Ayuntamiento de Madrid”, comenta el vicepresidente de la Asociación Madrileña del Taxi. “Actualmente, las licencias se están comercializando por entre 160.000 y 170.000 euros”, estima, un promedio similar al de Barcelona.
Más allá de eso, las principales demandas de los taxistas madrileños hoy giran en torno al incremento de costos, la carga fiscal y las tarifas. La seguridad no es una de las preocupaciones del sector en la capital en este momento, afirma García, aunque califica al actual sistema tarifario de “cicatero”. “En los últimos años, las subidas han sido inferiores al IPC”, lamenta. Un estudio de Facua-Consumidores en Acción de 2024 entre 27 ciudades españolas identificó a Madrid como la novena ciudad con tarifas de taxi más elevadas. Barcelona ocupa la decimotercera posición. La ciudad con las tarifas más altas es San Sebastián, mientras que Sevilla posee las más bajas.
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