El gen Rodman y un ‘despido’ por su estatura impulsan el éxito de Marc Pubill: “Estuvo a punto de abandonar el fútbol”
La trayectoria de Marc Pubill (Terrassa, 2003), el lateral que Diego Simeone ha posicionado como central (“es un stopper”, afirma) y que se ha consagrado como el mejor jugador atlético de diciembre, no se puede entender sin Ignasi. Él es su padre, un prometedor waterpolista de Manresa que creció junto a la generación dorada en los 90 y que tenía todo para llenar su vitrina de trofeos. Sin embargo, se descarriló, porque no todas las historias son perfectas. “Elegí el camino equivocado”, dice desde Estambul, en una de las escalas que lo llevó a Yida, donde mañana animará fuertemente a su hijo en el desafío de enfrentar al Real Madrid.
La presión era constante para esos waterpolistas, quienes se sometían a entrenamientos rigurosos con Dragan Matutinovic, y algunos de ellos se entregaban a la vida nocturna de Barcelona, probablemente como una forma de evasión. A los más destacados esto no les afectó en su rendimiento inmediato, pero sí a Pubill, quien admite que “salir de fiesta me hizo perder foco”.
Para describir su experiencia, recurre a la serie The Last Dance. “Estábamos viéndola y le comenté a mi hijo que todos admiraban a Michael Jordan, pero a mí me fascinaba Dennis Rodman. No era el mejor modelo a seguir. Afortunadamente, mi hijo ha heredado la sensatez de su madre y yo he aprendido de mis errores para poder guiarlo”, explica.
La historia de su padre, un crack en el agua
“Todo el mundo idolatraba a Jordan, pero a mí me gustaba Rodman, no era el mejor ejemplo”
De sus lazos en el waterpolo, se queda con muchos, especialmente con los hermanos Estiarte. Albert es un destacado médico en Manresa; Manel, que permanece como mano derecha de Pep Guardiola en el Manchester City, sigue siendo consultado por Ignasi cada vez que Marc recibe una propuesta. “Solicito su consejo. Recibimos ofertas de fuera, como de Alemania, y quiero saber su opinión. Tanto sus palabras como las de Albert son valiosas”, añade.
Aunque Rodman era famoso por sus excentricidades fuera de la cancha, dentro era un competidor formidable, un defensor excepcional. Esa esencia ha sido heredada por Marc, y su padre lo detectó desde sus cinco años. “Él siempre seguía los pasos de su hermano, siempre con una pelota. La primera vez que lo vi jugar no supe si lo hizo bien o mal, pero su agresividad era evidente”. Ignasi tenía buen ojo. Con siete años, lo fichó el Espanyol. “Cada verano el Barça nos llamaba. Desde alevines, también el Madrid. Pero él era feliz y no queríamos entrar en esa competencia. Así que firmamos un contrato largo, pero poco después nos dijeron que no tenía el físico adecuado, era bajo y no lo lograría… Tuvimos que romperlo. Fue un duro golpe”.
Pubill reinició su carrera en Manresa, y ese retroceso fue un trampolín hacia ser mejor. “Pensó en dejar el fútbol, pero aprendió lecciones valiosas. Su constante definición es trabajo, trabajo y más trabajo. Se compromete, siempre se lo inculcamos”, agregó.
En la búsqueda de un lateral derecho, el Barcelona fue uno de los clubes que mostró interés por el de Terrassa, pero continuó en el Almería, y fue el Atlético quien lo firmó este verano. Simeone tardó tres meses en darse cuenta de su valor. “Esperó su oportunidad, trabajó con humildad, dedicación y consciente de que sus habilidades eran cruciales”, explicó en diciembre.
Quizás Pubill, que podría ser titular este jueves contra el Real Madrid, también miraba a Jordan hasta que su padre le mencionó sobre Rodman. Y quizás lleva parte de ese gen. “Está en continuo crecimiento y no tardará en ser convocado para la selección”, vaticina Simeone, quien también tiene un toque de Rodman.



