El Atleti no logra llevar a cabo su transformación.


Al finalizar el Mundial de Clubes que disputó el Atlético de Madrid en Estados Unidos, comenzaron a oírse voces en el aire clamando que la plantilla no cumplía con las expectativas que la afición tenía respecto al equipo dirigido por Diego Pablo Simeone. Horas después de concluir el torneo, diversas noticias acaparaban la atención rojiblanca: «Inversión histórica», «Revolución Total» o «Un equipo a la altura de Julián Álvarez« eran algunos de los titulares que presagiaban lo que, finalmente, no ha llegado a ocurrir.

Y es que la afición colchonera, que sabe bien cómo cazar el galgo, anticipa otro cierre de mercado con un sabor agridulce y, quién sabe, si alguna venta sorpresa. El Atlético de Madrid ha tenido numerosas bajas en su plantilla, pero las incorporaciones recientes parecen ser insuficientes. Con un inicio de mercado desastroso, las llegadas casi en cascada de Ruggeri, Baena, Cardoso, Almada, Pubill, Hancko o Raspadori no han estado acompañadas del cierre final del mercado, que evidentemente exige nuevas incorporaciones.

A saber, el Atlético necesita un central derecho. Hancko se ha mostrado como un pilar en el perfil zurdo en las dos primeras jornadas, incluso proporcionando una asistencia de gol, pero el perfil diestro ha sido un auténtico agujero negro que ya ha costado cinco puntos. Le Normand no ha vuelto a rendir al nivel de la selección española desde que Tchouameni le diera un tremendo cabezazo en el derbi de la pasada temporada, y Giménez, que no ha entrenado con el equipo durante toda la pretemporada por lesión, ha recaído y se perderá un mes más de competición. La llegada de un central titular al eje de la defensa resulta fundamental para competir en todos los frentes.

No menos importante es la incorporación de un mediocampista. La salida de Rodrigo de Paul, eje del Atlético de Madrid la pasada campaña, no ha sido cubierta. Es cierto que el peso del equipo ha recaído en Almada, lo cual es uno de los aspectos más positivos del inicio de la liga. Sin embargo, Cardoso, Koke, Barrios y Gallagher, quien podría salir en las últimas horas del mercado, constituyen un centro del campo corto para afrontar las cuatro competiciones que disputará el Atlético de Madrid este año (Liga, Copa, Champions y Supercopa).

Y, por último, como colofón, es primordial la llegada de uno (o dos) regateadores. Muchos han sido los nombres que han sonado desde el inicio del mercado, pero la realidad es que el Atlético de Madrid sigue sin fichar un regateador. El equipo, al atacar en posicional, se ha convertido en una sombra de sí mismo. Con 10 futbolistas de campo pidiendo el balón al pie y sin desborde, romper defensas como la del Elche el pasado fin de semana en el Metropolitano se presenta como una tarea muy complicada. Hay nombres para elegir, los últimos Carrasco o Lukebakio, aunque parece que la opción más realista es Nico González. La verdad es que se necesitaría uno por banda.

Así, con las tareas de verano a medio hacer y los exámenes a la vuelta de la esquina, se presenta el Atleti al final del mercado. Es probable que la plantilla quede igual y que las soluciones a los problemas evidenciados en las dos primeras jornadas del campeonato deban llegar con el tiempo. Pero, sin duda, y en el caso más que probable de que todo termine así, la revolución que se nos anunciaba ha resultado, de forma categórica, incompleta.

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