La Cuesta de Moyano se ha convertido en Bien de Interés Cultural Inmaterial de Madrid.


El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid ha aprobado este miércoles declarar Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Patrimonio Inmaterial, la Feria de Libros de la Cuesta de Moyano, un emblemático punto de compraventa de libros antiguos y de segunda mano que celebrará su centenario en 2025.

En un comunicado, la Comunidad subraya que este «histórico lugar» se ha convertido en un «símbolo de identidad de la ciudad», ha sido «testigo de cambios políticos y sociales» y es «una de las pocas ferias de este tipo que existen en España y Europa».

«Desde su establecimiento en 1925, ha desarrollado su actividad de manera continua, con la única excepción de breves interrupciones durante la Guerra Civil española y la pandemia de coronavirus», enfatiza el Gobierno regional.

Su valor patrimonial, sostiene la Comunidad, «también se refleja en varias obras literarias y cinematográficas como ‘Viaje a la Alcarria’, de Camilo José Cela, o la película ‘Las bicicletas son para el verano’, de Jaime Chávarri.»

La Cuesta de Moyano tiene sus raíces en las antiguas ferias de San Mateo, que se celebraban en Madrid hasta finales del siglo XIX. En 1919, los vendedores comenzaron a establecerse frente a las verjas del Real Jardín Botánico, y fue en mayo de 1925 cuando el Ayuntamiento aprobó la creación de un mercado permanente de 30 puestos de libros de segunda mano en el actual emplazamiento.

Las casetas que aún albergan a los libreros fueron diseñadas por Luis Bellido, el arquitecto municipal de aquel entonces, quien también es conocido por sus obras como el cementerio de La Almudena o Matadero.

En la década de 1920, se empezó a conocer popularmente como la ‘Feria del Boquerón’, después de que el escritor Ramón Gómez de la Serna notara que el precio de este pescado (15 céntimos) era el mismo que el de un ejemplar de segunda mano en la Cuesta.

Durante la Guerra Civil española, siguió funcionando y solo cerró durante 15 días al inicio del conflicto. Con el tiempo, las casetas se deterioraron y en 1986 fueron demolidas. Los puestos se trasladaron provisionalmente al Paseo del Prado mientras se reconstruían réplicas de las originales. En julio de 2004, un incendio en una subestación eléctrica cercana obligó a un nuevo traslado temporal a esta misma vía.

Tres años después, los libreros regresaron a su ubicación habitual, periodo durante el cual el entorno fue completamente peatonalizado.

La adjudicación de sus casetas ha pasado de un sistema de herencia familiar a uno de licitación pública. Actualmente, tanto la Asociación de Libreros Cuesta de Moyano como la Asociación Soy de la Cuesta son pilares fundamentales en la preservación y revitalización de este espacio.

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