La final de Milán fue muy dura, ya que merecimos ganar.
El Atlético de Madrid ha experimentado el lado más duro del fútbol: haber perdido dos finales de la Champions League ante su eterno rival, el Real Madrid. En ambas ocasiones, el resultado fue devastador. La primera en Lisboa, donde un gol de Sergio Ramos en el minuto 94 obligó a ir a la prórroga, en la que los blancos terminaron goleando. La segunda, en Milán, se resolvió en la tanda de penaltis.
Uno de los protagonistas en la segunda final fue el mediocampista argentino Augusto Fernández, quien se unió al club en ese mismo invierno. Sin embargo, en solo unos meses se ganó un puesto en el once titular y fue el elegido por el Cholo Simeone para estar en el campo desde el inicio.
Es un partido que nunca podrá olvidar y así lo narró cuando participó en el pódcast ‘Offsiders’, presentado por Miki Muñoz y Mario Sanjurjo, para compartir su experiencia sobre ese encuentro, entre otros temas. El argentino comenzó confesando que «la final de Milán fue muy dura».
Los días previos a la final fueron complicados para él, ya que no sabía si sería titular: «Yo venía de hacer buenos cuartos de final contra el Barça y también las semifinales ante el Bayern Múnich. En esos partidos mostré solidez y confianza en el medio«.
Antes de la final en Milán, el Cholo Simeone se acercó a él y le entregó un DVD con jugadas de Luka Modric: «Yo lo acepto, pero por dentro pensaba: ‘¿Qué voy a aprender de Modric?’. Por más que lo analice, son jugadores impredecibles«.
No tiene dudas de que el Atlético de Madrid fue superior al equipo de Zinedine Zidane: «Fue una gran frustración perder con un gol en ‘offside’«. Además, dejó claro que ellos se dieron cuenta en el momento de que el gol era ilegal.
Sobre cómo fue el regreso al vestuario, el exjugador argentino compartió que estaban «hundidos». «Todo cuesta tanto que en el momento en que sientes que llegarás a la gloria, y no se da por una situación injusta…».
Para cerrar el tema, el argentino aseguró que «fue como una especie de fracaso«, ya que «yo crecí con la mentalidad de que del segundo no se acuerda nadie».


