Rocío, la descendiente de José Fernando y Michu, comienza una nueva fase en Madrid con el apoyo de su abuelo, José Ortega Cano.
Después de varias semanas de dudas sobre el futuro de Rocío, la hija de José Fernando Ortega y la difunta Michu, todo parece comenzar a encajar. La pequeña, que hasta hace poco residía en Arcos de la Frontera con su familia materna, se ha mudado a Madrid para comenzar una nueva etapa junto a su abuelo, José Ortega Cano, y su tía, Gloria Camila.
Así lo confirmó Mari Carmen Ortega, hermana del torero, quien en sorprendentes declaraciones durante un evento en Chipiona disipó cualquier rumor: «La niña ya se va para Madrid». Este movimiento no se ha realizado sin tensiones. La familia materna inicialmente insistió en que Rocío debía quedarse en Andalucía, en su hogar familiar. Inmaculada Rodríguez, madre de Michu, y Tamara, hermana de la fallecida, expresaron su dolor público ante la posibilidad de que la niña se alejara de ellas. Sin embargo, la decisión final ha sido tomada por los tribunales y la voluntad previamente expresada por Michu, quien deseaba que su hija estuviera bajo la tutela de los Ortega.
A diferencia de su hermana, Ortega Cano optó por la cautela. «No puedo hablar de eso», respondió inicialmente. Sin embargo, ante preguntas de los periodistas sobre si en la capital la pequeña tendría más oportunidades, el torero fue claro con un «sí» que despejó cualquier duda sobre su posición.
Gloria Camila ha sido la más expresiva, volcada en la vida de su sobrina desde su nacimiento. En televisión, no dudó en abrir su corazón: «Siempre me he desvivido por esa niña. La prioridad es que no le falte cariño ni nada en absoluto y sea feliz». También enfatizó que los aspectos legales no dependen de ella: «Lo tendrán que decidir los jueces, con los abogados. No entiendo mucho de eso, pero sé que se hará lo mejor para ella».
El traslado de Rocío a Madrid también tiene un matiz relevante: le permitirá estar más cerca de su padre. José Fernando ha estado ingresado durante años en un centro de salud mental en la capital, donde sigue tratamiento por sus problemas de adicciones y psiquiátricos. Aunque está legalmente inhabilitado, lo que le impide actuar como tutor, su familia asegura que su prioridad sigue siendo su hija. «Mi hermano ya no se involucra en nada. Está en calidad de padre y lo único que le interesa es el bienestar y la felicidad de Rocío», comentó Gloria Camila.
Una vez en Madrid, Rocío ha sido matriculada en un colegio de la capital y vive con su abuelo y su tía, con quienes ahora comparte su rutina diaria. Para la familia Ortega, la prioridad es que nada empañe la infancia de la pequeña y que, a pesar de la ausencia de su madre, encuentre allí la estabilidad y el calor que necesita.



