El ejército sirio y las fuerzas kurdas acuerdan un cese al fuego después de días de combates en el norte del país | Internacional
El ejército sirio y las milicias kurdas, conocidas como las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), han acordado este domingo un alto el fuego tras varios días de enfrentamientos, según informes de medios estatales citados por la agencia Reuters. El anuncio del cese de las hostilidades se produjo horas después de que las fuerzas leales al presidente Ahmed al Shara lograran avances hacia Raqa y Hasakah, en el noreste de Siria, que son los últimos bastiones de la administración autónoma kurda apoyada por Estados Unidos, según fuentes gubernamentales y de seguridad. Anteriormente, las tropas de Al Shara habían tomado el control de los principales yacimientos de petróleo y gas en Deir al Zor, al este del río Éufrates, una fuente clave de ingresos para las fuerzas kurdas, lo que representó un fuerte golpe para el grupo.
Al Shara, quien asumió el poder hace 13 meses tras la caída del dictador Bachar el Asad, expresó la semana pasada que consideraba “inaceptable” que una milicia (las FDS) controlara una cuarta parte del territorio del país y tuviera a su cargo los principales recursos, como el petróleo y otras materias primas. El enviado estadounidense para Siria, Tom Barrack, tuvo reuniones este fin de semana con líderes kurdos en Erbil, al norte de Irak, y ha mantenido conversaciones con Al Shara en Damasco sobre los recientes acontecimientos. Washington había instado a ambas partes a disminuir la tensión, según han informado autoridades gubernamentales a Reuters.
Washington se enfrenta a la disyuntiva de evitar el colapso del enclave gobernado por sus aliados kurdos —quienes jugaron un papel vital en la derrota del Estado Islámico en Siria— y apoyar el intento de Al Shara de consolidar su control sobre el resto del país. El presidente sirio ha prometido impedir la partición de Siria según líneas sectarias y étnicas, mientras que los líderes kurdos aseguran que no buscan la separación o independencia, sino un Estado descentralizado.
El presidente francés, Emmanuel Macron, declaró este domingo que conversó con Al Shara para manifestarle su preocupación por la actual ofensiva del Gobierno contra las fuerzas kurdas respaldadas por Occidente. El mandatario, quien ha participado en los esfuerzos de mediación entre Damasco y las milicias kurdas, afirmó el sábado que la ofensiva debería cesar. El ejército sirio había avanzado en áreas predominantemente árabes del noreste de Siria controladas por las FDS, apoyadas por Estados Unidos, a pesar de los llamados estadounidenses para detener su avance.
Una fuente gubernamental indicó que las fuerzas kurdas fueron superadas tras los avances de combatientes tribales árabes, lo que permitió al Gobierno sirio y a sus aliados tribales penetrar en un territorio de más de 150 kilómetros a lo largo de la orilla oriental del Éufrates, desde Baghuz, cercano a la frontera iraquí, hasta ciudades clave como Al Shuhail.
Funcionarios de la Administración de Al Shara afirmaron que estos avances pusieron bajo su control la mayor parte de la provincia de Deir al Zor, la principal zona productora de petróleo y trigo del país en la región del Éufrates.
El ejército también avanzaba hacia Raqa, el antiguo bastión del Estado Islámico que las FDS capturaron en octubre de 2017. Residentes de la ciudad siria reportaron que las fuerzas kurdas habían comenzado a retirar parte de su equipo. A última hora del sábado, el ejército tomó también el control de la ciudad norteña de Tabqa y su represa adyacente, así como de la Presa de la Libertad, anteriormente conocida como Presa Baaz, al oeste de Raqa.
Las autoridades kurdas sirias, que no han reconocido la pérdida de estos lugares estratégicos, han acusado a Damasco de incumplir un acuerdo sobre la retirada de fuerzas de las zonas al este de Alepo para ampliar su ofensiva. Funcionarios kurdos sirios declararon que facciones leales al Gobierno sirio estaban atacando a sus fuerzas a pesar de los esfuerzos por alcanzar una solución pacífica.
Las autoridades kurdas que gestionan la región afirmaron que Damasco busca sembrar divisiones entre árabes y kurdos. “Estamos en una coyuntura crítica. O resistimos o vivimos con dignidad y enfrentamos todo tipo de injusticias”, afirmaron en un comunicado, instando a los residentes de las áreas de mayoría árabe a apoyar a las FDS. “Hacemos un llamado a nuestro pueblo, especialmente a los jóvenes, a tomar las armas y prepararse para resistir cualquier ataque. Nos enfrentamos a una guerra por nuestra supervivencia”, añadieron.
El Gobierno había convocado a los combatientes de las FDS, la mayoría de los cuales pertenecen a tribus árabes, a desertar. Asegura que cientos ya han cambiado de bando y se han unido a las fuerzas tribales que combaten contra las FDS. Los rápidos avances de las tropas progubernamentales han sido impulsados por miles de combatientes árabes tribales que se han levantado en armas contra las FDS, lo que refleja años de resentimiento por el reclutamiento forzoso y la marginación de sus áreas ricas en petróleo. Las FDS niegan favorecer a los kurdos en los órganos de gobierno local y sostienen que sus líderes reflejan la diversidad de la sociedad siria.



