Razones por las que el Florentinato podría colapsar, por Ernest Folch.
Todos los regímenes terminan, incluso aquellos que parecen invulnerables. La prolongada era del Florentinato madridista se desmorona de manera irreversible, y aunque no se debe subestimar la capacidad de cualquier superpotencia para resurgir, esta vez el líder supremo se presenta por primera vez visiblemente debilitado. Es importante recordar que el Real Madrid, más que un club de fútbol, ha sido ante todo una extraordinaria maquinaria de poder absoluto, que ha logrado, durante casi tres décadas, ejercer un control casi militar sobre las instituciones, los medios y la afición.
La derrota en la Supercopa, junto con el gran momento de su eterno adversario, ha acelerado la descomposición de la Casa Blanca, que observa cómo sus métodos tradicionales para mantenerse en el poder empiezan a fallar gravemente.
El primer signo de la decadencia fueron los conflictos con los vecinos del Bernabéu y la aparición de cuestionables favores relacionados con el aparcamiento del estadio. Posteriormente, comenzaron a surgir críticas inusuales, y tras el golpe en Arabia, la prensa ha empezado a señalar al emperador en sus portadas, un indicio claro de que hay quienes están perdiendo el miedo. El último indicador del colapso fue la monumental bronca de este sábado en el Bernabéu, con gritos de “Florentino, dimisión” incluidos, algo impensable hasta hace poco.
Gracias al estricto control de los medios, Florentino ha logrado salir adelante de cada crisis señalando al entrenador, a los jugadores e incluso a los árbitros mediante la propaganda oficial de Madrid TV, manteniéndose siempre a flote con el infalible sistema de culpar a otros y esperar que los voceros siguieran el camino ya trazado.
En esta crisis actual, se presentan varios agravantes, desde la brillantez del Barça, que actúa como un acelerador del descontento en la afición blanca, hasta su propia incapacidad para conformar una plantilla competitiva. Sin embargo, el detonante definitivo ha sido ver cómo se resquebrajaba su imagen de triunfador invencible. En el Madrid DF, todo es aceptable excepto la derrota.
El sistema mediático y empresarial se sostiene sobre la victoria, y el poder nunca puede mostrarse débil. La imagen de Florentino en el palco es últimamente la de un poder en disminución, perdedor y extremadamente vulnerable, justo lo que detesta la red clientelar que lo apoya y a la vez vive de él.
Ciertamente, en el fútbol hemos sido testigos de giros de guion inverosímiles, y sin duda Florentino moverá sus piezas para salvar su imperio a cualquier costo, incluso sacrificando jugadores como Vinicius para mantenerse en el poder. Pero esta vez solo un milagro parece capaz de revertir la caída. La ley de la gravedad es un principio universal, incluso para Florentino.



