Actualización en vivo sobre el accidente ferroviario en Adamuz, Córdoba: La cifra de víctimas mortales asciende a 39 tras el descarrilamiento del tren en Adamuz, España.


El responsable de Cruz Roja en Huelva advierte del impacto psicológico: “Se avecina una conmoción”

En la sede de Protección Civil de Huelva, el ambiente es tranquilo. Este sosiego contrasta con la inquietud que invadió la estación de tren el domingo por la tarde, cuando unas treinta personas se acercaron para preguntar por sus seres queridos que viajaban en el tren Alvia desde Atocha hacia la capital onubense, y que, tras descarrilar a la altura de Adamuz, en Córdoba, no podían localizar. “Ayer montamos un equipo de intervención psicosocial y un equipo sanitario, ya que atendíamos crisis de ansiedad; y esta mañana también hemos venido con un equipo sanitario y otro de intervención psicosocial”, detalla Miguel Ángel Rodríguez, portavoz de Cruz Roja en Huelva y coordinador de un grupo de 25 personas que ofrecen atención psicológica y apoyo a los familiares de las víctimas y heridos del accidente ferroviario.

Durante la mañana, hasta el nuevo punto de atención se acercaron dos chicas que aún no logran dar con el paradero de un familiar. “Están desplazándose de un lugar a otro porque llaman a todos los números disponibles y nadie responde o proporciona información sobre su situación”, explica Rodríguez. Lo más difícil, destaca el profesional, “es la incertidumbre que se siente al no tener datos, lo que genera una gran ansiedad y angustia”.

“La gente que llega esta mañana exhibe un estado de ánimo diferente. Anoche atendimos numerosos ataques de ansiedad”, puntualiza Rodríguez, quien recuerda que algunos familiares que acudieron a la estación decidieron viajar en coche hacia Adamuz en busca de información directa. “Al principio, nuestro consejo era que no se marcharan, ya que viajaban tensos a altas horas de la madrugada y tenían muchas horas por delante. Curiosamente, recibimos una llamada informando que su hija había aparecido con vida justo cuando algunos familiares estaban a punto de irse”, narra.

Rodríguez advierte, sin embargo, que los momentos más difíciles están por llegar, conforme se confirme lo que muchos temen: que la mayoría de los 50 pasajeros que iban en los dos primeros vagones del Alvia habrán perdido la vida y que muchos de ellos serán vecinos de Huelva. “Va a ser una tragedia terrible en una ciudad donde todos nos conocemos”, recalca. Él mismo comparte que en ese tren viajaba la hermana de su mejor amigo, un compañero de Cruz Roja cuyo hijo estaba en el vagón cafetería cuando el móvil dejó de sonar, o una vecina que viajaba con su hija. “Va a ser una conmoción”, vaticina.

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