El provechoso baile de Oliver Laxe en el museo.


Lo que ‘HU’ propone no es tanto una exposición independiente como un dispositivo auxiliar para ‘Sirat’ (2025), una película que está en su momento de mayor visibilidad en el circuito de premios internacionales, comenzando con el Premio del Jurado en el Festival de Cannes y con la vista dirigida hacia los Oscars.

El director, Oliver Laxe (1982), presenta una propuesta inmersiva en dos salas: en la primera, una pirámide de altavoces –inspirada en el imaginario de las raves y con ecos del monolito de ‘2001: Odisea del espacio’– se erige como un tótem en la penumbra, emitiendo una vibración constante, diseñada para preparar los sentidos del espectador antes de entrar a la sala principal, donde queda rodeado por escenas de ‘Sirat’ con sus protagonistas bailando en medio del desierto.

Para contrarrestar la sensación de estar ante un tráiler ampliado, Laxe incorpora al metraje imágenes de templos y de «geometrías sagradas», filmadas hace más de una década en Irán. Esta apelación a lo espiritual da forma al armazón discursivo de ‘HU’, que los comisarios transmiten a través de nociones abstractas (“monoteísmo austero”, “ablución sonora”, “mundo sutil”), enmarcadas dentro de una cosmología islámica presentada en clave universalizante y que subraya la dimensión contemplativa de su poética: el baile se plantea como un medio de acceso a una experiencia de iluminación, mientras que el paisaje se convierte en un espacio donde se manifiesta lo sagrado.


Primera sala, la de los altavoces, del proyecto ‘museístico’ de Laxe


MNCARS

Más allá de los templos iraníes y de la experiencia inmersiva, el espectador que haya visto ‘Sirat’ no encontrará un recorrido conceptual o formal que expanda lo ya ofrecido por la película. En realidad, la cita evita abordar incluso de manera tangencial algunos de los aspectos más controvertidos del encendido y, a la vez, muy interesante debate que ha generado desde su estreno: entre ellos, el borrado simbólico del Sáhara Occidental; la estetización de territorios previamente despolitizados; o la falta de un horizonte emancipatorio reconocible.

Los comisarios ofrecen una síntesis acrítica de las obsesiones del director y, lejos de ponerle en un aprieto, refuerzan su imagen como creador total: cineasta, artista, visionario, mediador espiritual…

Que la exposición se construya a partir del proceso creativo de una película aún en curso dificulta la adopción de una perspectiva analítica y reflexiva propia de un museo, y resulta en una narrativa alineada con el momento de consagración profesional, institucional y mediática que vive Laxe.

Oliver Laxe:’HU. Bailad como si nadie os viera’

Museo Reina Sofía. Madrid. C/ Santa Isabel, 52. Comisarios: Julia Morandeira y Chema González. Hasta el 20 de abril. Una estrella.

Así, en lugar de reducir la carga promocional o explorar territorios menos complacientes, ‘HU’ se convierte en un artefacto publicitario al servicio de una película que se encuentra en la cúspide de su explotación comercial en plataformas digitales.

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