La penalización de los ocupas: demolición y desatención en un sector de Carabanchel.
En la calle del General Ricardos, cerca de la estación de Metro de Oporto, hay tres edificaciones que han permanecido desatendidas durante años. Un palacete en desuso, un antiguo centro ocupacional y el histórico campo de fútbol del Puerta Bonita … constituyen el triángulo de estos enclaves abandonados, donde la maleza crece, los roedores merodean y ocupas habitan, resultando en el desperdicio de miles de metros cuadrados. La Comunidad de Madrid procederá al derribo de la antigua residencia para personas con discapacidad Margerit, clausurada hace más de una década, y ya está considerando varios proyectos para reestructurar el uso público de este lugar. Mientras tanto, el resto de las edificaciones seguirá atrapado en el olvido.
Los vecinos de Carabanchel han presenciado en estos días una escena que no esperaban volver a ver. La puerta principal del antiguo centro ocupacional Magerit se ha abierto por primera vez desde 2011, cuando el Gobierno regional de Esperanza Aguirre lo cerró debido al mal estado estructural y el riesgo de colapso del edificio. Sin embargo, esta inminente reapertura no busca dar nueva vida al lugar, sino asegurar que no queden ratas y prevenir que el inmueble se convierta nuevamente en un foco de problemas sanitarios.
Operarios limpian el interior del antiguo centro ocupacional Magerit tras la plaga de ratas
A inicios de agosto, los residentes de este barrio de la capital presentaron quejas ante el Ayuntamiento de Madrid al notar la presencia de roedores alrededor de esta construcción deshabitada. «Se observó una rata de tamaño considerable en la acera de General Ricardos, ingresando al antiguo Magerit», informaba en redes sociales un perfil destinado a vecinos de la zona de Oporto. No fueron los únicos en advertir sobre esta plaga, cuyo epicentro estaba en el interior de este inmueble de más de 6,000 metros cuadrados.
Así, la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid –su propietaria–, en colaboración con los servicios de salud del ayuntamiento madrileño, ha llevado a cabo durante este mes de agosto la desratización total del edificio. Además, han comenzado otro contrato de obras menores para sellar todos los huecos y arquetas que pudieran permitir el acceso de estos animales, así como la limpieza del interior.
Sin embargo, este inmueble «no tiene solución arquitectónica y se prevé su demolición». La Comunidad ya examina varios proyectos para que, tras el derribo, se ofrezca un nuevo uso público.
A poco más de 50 metros a pie, otro edificio abandonado también podría ser escenario de una plaga de roedores. Se trata del palacete de la Fundación Castresana –antiguamente conocida como Fundación Goicoechea e Isusi–, situado en el número 159 de la calle del General Ricardos y que forma parte de la Lista Roja de Hispania Nostra, una iniciativa destinada a sensibilizar y actuar sobre los elementos patrimoniales en España.
El conjunto, que supera los 2,000 metros cuadrados de superficie, fue un hotel para la aristocracia construido a finales del siglo XIX. A mediados de los años 20, Isabel de Borbón reinauguró este inmueble como Asilo para los Inválidos del Trabajo Manual e Intelectual. Posteriormente, la asistencia se limitó a mujeres mayores con discapacidad, y cerró sus puertas en la década de los 80, según detalla esta entidad sin ánimo de lucro en la ficha del palacete.
Desde su cierre, estas instalaciones –con un nivel de 2 de protección estructural– han sido objeto de okupación, lo que explica que todas las puertas y ventanas de la construcción estén completamente selladas.
Basura y vandalismo
A lo largo de los años, la fachada de este palacete de Carabanchel ha sufrido actos de vandalismo. En la parcela sin construir se acumulan latas de bebidas, bolsas de plástico y desechos, además de malezas. Lo que antes fue una tapia se ha convertido en una valla de alambre cubierta con una lona verde, y sobre lo que era la entrada a este majestuoso edifico, se pueden distinguir con dificultad algunas letras que decían: «Fundación Goicoechea e Isusi. 1924». Además, desde Hispania Nostra resaltan que el interior está apuntalado y requiere revisiones técnicas periódicas, algo que no se está realizando. Este periódico ha intentado contactar a los propietarios de este inmueble, sin haber recibido respuesta.
En 2019, durante el mandato de la alcaldesa Manuela Carmena (Ahora Madrid), se anunció la intención de adquirir este espacio por 2.5 millones de euros. Sin embargo, el próximo gobierno municipal consideró que sería económicamente inviable, dada la alta inversión necesaria para su rehabilitación. Hoy, su futuro sigue siendo incierto.
El mismo destino parece correr el antiguo campo donde se disputaron los partidos de fútbol del Puerta Bonita durante más de 60 años. En el terreno donde la calle del General Ricardos se cruza con la calle de la Oca, ya no se escuchan los pitidos ni las celebraciones de goles, sino el ruido de camiones y furgonetas que entran y salen de este descampado, que alberga chatarra y vehículos en mal estado.
El histórico campo de fútbol del Puerta Bonita, ahora okupado
Desde hace varios años, tras el traslado del equipo local en 2007 al remodelado estadio Antiguo Canódromo de Carabanchel, varias familias han reformado las instalaciones para convertir los vestuarios, oficinas y el desaparecido bar del Puerta Bonita en sus «apartamentos». Estas conversiones constan de salón, cocina y habitaciones. «No son chabolas, como dicen algunos», afirmaron a este periódico en 2018.
A pesar de las denuncias presentadas durante años por los vecinos legítimos de este terreno abandonado, aún no hay solución a la situación. «No cuentan con condiciones de salubridad ni servicios. La basura se acumula, lo que provoca problemas», comentó el portavoz de la asociación vecinal Casco Antiguo de Carabanchel Bajo, Emiliano López, tras visitar la zona en enero junto al delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, y al comisario de la Policía Nacional de este distrito para exponer las preocupaciones del barrio.
«Amenazas» de un fondo
En esta misma área del distrito de Carabanchel se localiza también uno de los centros sociales autogestionados y okupados más emblemáticos de toda la Comunidad de Madrid, la EKO Carabanchel. Esta organización ha denunciado «la creciente intimidación, presión, amenazas, coacción y violencia contra quienes habitan y utilizan el espacio» por parte de un fondo de inversión y empresas de desokupación. Ayer por la mañana, varios jóvenes se sentaron frente a estas instalaciones para mostrar su apoyo a esta organización antisistema.
Fachada de la EKO Carabanchel
Desde este centro, ubicado en el número 10 de la calle del Ánade, afirman que esta situación es parte «de una oleada de ataques a centros sociales okupados autogestionados en Madrid que busca eliminar cualquier forma de autoorganización desde abajo en la ciudad y liberar espacio para la especulación».
El pasado noviembre, agentes de la Policía Nacional desalojo el Centro Social Okupado Atalaya, ubicado en el número 2 de la calle del Puerto del Milagro. Este edificio contaba con alrededor de una década de historia y, hasta su desalojo, era el más grande okupado en el distrito de Puente de Vallecas. Originalmente, era un instituto abandonado. Ahora será un solar para la construcción de viviendas.



