Adif reduce a 160 km/h el límite de velocidad en cerca del 25% de la ruta Madrid-Barcelona | Economía


Este martes se ha implementado una medida excepcional en la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona para asegurar la seguridad tanto de los viajeros como de los trenes. Esta mañana, los maquinistas que operan en el corredor más transitado del país han recibido una notificación del administrador público de la infraestructura, Adif, de acuerdo con lo informado por la SER, en la que se establece una limitación temporal de velocidad a 160 kilómetros por hora en aproximadamente 150 kilómetros de un recorrido total de 667 kilómetros. “Esto es una limitación temporal de velocidad. Los maquinistas han reportado baches, y se ha decidido imponer esta restricción por motivos de seguridad. Esta noche, el área de Mantenimiento [de Adif] realizará una revisión, y si todo está en orden, es probable que se levante la limitación”, comenta un portavoz de la compañía dependiente del Ministerio de Transportes.

Los trabajadores de las tres operadoras que operan en el corredor Madrid-Barcelona han recibido información sobre puntos específicos que requieren velocidades de paso reducidas. En la notificación se detallan alrededor de diez puntos de la vía y un túnel. La orden afecta al tramo que va desde Mejorada del Campo, en el kilómetro 34,8 en Madrid, hasta Alhama de Aragón, en el kilómetro 182,9, en la provincia de Zaragoza.

La decisión fue tomada después de varias advertencias por parte de los maquinistas, quienes, a través del sindicato Semaf, han reportado problemas de vibraciones en trenes que pueden alcanzar los 300 kilómetros por hora. El colectivo optó ayer por autorregularse, estableciendo una velocidad máxima de 230 kilómetros por hora entre Madrid y la localidad zaragozana de Calatayud. Adif ha respondido con una restricción aún más severa que la solicitada por el personal de conducción, y se llevará a cabo la revisión del trazado esta noche.

Esta reducción en la velocidad de paso aumentará en más de media hora el tiempo de viaje entre las dos principales ciudades del país, que actualmente oscila entre las dos horas y media y las tres horas.

La decisión de intensificar las medidas de seguridad coincide con el momento crítico que atraviesa el transporte ferroviario, tras el grave accidente ocurrido el domingo en Adamuz, Córdoba, que resultó en 42 muertes debido al descarrilamiento de un tren de alta velocidad de Iryo, que colisionó con un Alvia de Renfe en la línea Madrid-Andalucía. Los trenes involucrados viajaban a una velocidad ligeramente superior a los 200 kilómetros por hora en una recta donde se permitía circular a 250 kilómetros por hora. Algunos de los viajeros afectados han informado en redes sociales y ante los medios que sintieron vibraciones durante el trayecto.

El sindicato SEMAF envió una comunicación a Adif y la Agencia de Seguridad Ferroviaria en agosto pasado, advirtiendo del mal estado de las líneas que conectan Madrid con Sevilla, Málaga, Barcelona y Valencia. En ese mismo mes, se detectaron grietas en los bogies de los trenes Avril de Talgo (serie 106) con la marca Avlo de Renfe, que prestaban servicio en la línea Madrid-Barcelona. El fabricante atribuyó el fallo al estado de la infraestructura, mientras que el Ministerio de Transportes defendió que Seguridad Ferroviaria avalaba el buen estado de las vías y sistemas de señalización. Ese material fue reparado y reubicado por Renfe para nuevas líneas, específicamente para el servicio público Avant.

Salto a los 350 kilómetros por hora

Semanas antes del desastre en Adamuz, el ministro Óscar Puente anunció de manera destacada un plan para mejorar la red de alta velocidad y permitir velocidades de hasta 350 kilómetros por hora, comenzando precisamente por el eje Madrid-Barcelona, que actualmente se encuentra bajo revisión por posibles deficiencias.

El ministro desglosó el 17 de noviembre distintas acciones con el objetivo de reducir el tiempo de viaje de las 2,48 horas actuales a menos de 2 horas. El anuncio tomó a muchos por sorpresa, pero estaba alineado con la necesidad de realizar mejoras. El propio Puente había anticipado en septiembre en el Congreso un periodo de dos años con incidencias en el sistema ferroviario debido a la antigüedad de la flota de Renfe, incluida la de Cercanías, la saturación de infraestructuras, y la urgencia de remodelaciones.

“Si logramos que nuestra red opere a 350 kilómetros por hora, seremos el único país, junto con China, con una infraestructura de esta magnitud. Hay otros países europeos que también están considerando esto, como Polonia, que aún no cuenta con un solo kilómetro de alta velocidad, y el Reino Unido está desarrollando la línea Londres-Birmingham, donde se pretende operar a 360 kilómetros por hora”, afirmó el máximo responsable de la política de infraestructuras y transporte.

La acción clave para operar a mayores velocidades es la instalación de nuevas traviesas, conocidas como aerotraviesas, con un diseño de Adif y Sener. Estos elementos en la vía permiten reducir en un 21% la carga aerodinámica del material rodante. Con esta modificación, el incremento de velocidad podría alcanzar el 12% sobre los actuales 300 a 330 kilómetros por hora, garantizando que el balasto no se desplace ni impacte en la parte inferior del tren.

En una segunda fase, se planea la renovación de la infraestructura de alta velocidad, que incluirá la construcción de una nueva estación en Parla o modificaciones en el trazado que ya se encuentran en Cataluña. Una mayor velocidad en los trenes también permitiría aumentar la capacidad de una red de alta velocidad que ya está saturada en algunos puntos.

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