242 viviendas desocupadas y 1.200 propiedades no aceptadas.


Siete años después de que Isabel Díaz Ayuso se comprometiera en campaña electoral a que la Comunidad de Madrid desarrollaría el Plan Vive en un plazo de ocho años, prometiendo ofrecer a los vecinos de esta comunidad autónoma un total de veinticinco mil viviendas de alquiler accesible, únicamente cinco están disponibles. Además, la presidenta de esta región ha reducido su compromiso a 14 mil pisos para el 2027. Este proyecto, además de estar lejos de alcanzar sus objetivos, también enfrenta numerosas críticas por los daños encontrados en los hogares y por los precios finales, que se acercan más a los del mercado privado que a los del alquiler accesible.

Un plan que avanza con lentitud, no brinda buenas condiciones a los inquilinos y que, tal como ha informado la Cadena SER, ahora enfrenta un excedente de pisos vacíos. Por ejemplo, en la capital española, donde el mercado inmobiliario está extremadamente tensionado, de las 773 viviendas construidas en dos promociones en el barrio de Alcobendas, 139 no están habitadas. Casi una de cada cinco.

La situación parece no tener perspectivas de mejora en el corto plazo. ¿La causa? El cambio de opinión de los beneficiados con estas viviendas, que supuestamente son de alquiler accesible, al conocer las condiciones finales del contrato. Así, tal y como ha informado la Cadena SER, incluso al inicio de 2026, 1.170 madrileños a los que se les adjudicó un inmueble de este programa han terminado renunciando a él. Esta cifra plantea la duda de si la Comunidad de Madrid debería implementar cambios en el Plan Vive para reducir requisitos y precios, dado que hay hasta 146.863 solicitudes en lista de espera. Aunque el interés de los solicitantes podría disminuir tras leer el contrato de arrendamiento.

Según lo que informa la mencionada radio, la Consejería de Vivienda, Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid ha estado trabajando discretamente en una reforma del Plan VIVE para “agilizar el procedimiento de adjudicación”. Entre otros cambios, se busca permitir que los solicitantes accedan a un piso sin necesidad de presentar datos fiscales que acrediten sus ingresos, asegurar que el beneficiario pueda afrontar el alquiler (sin que las rentas más altas puedan beneficiarse), exigir más años de empadronamiento en la localidad o región para tener preferencia, y que las viviendas adaptadas no estén reservadas solo para personas con discapacidad. Si no se adjudican en un mes, cualquier ciudadano podrá optar a ellas.

Además, para acelerar la construcción de viviendas, el Plan Vive también propone cambios en su modelo de desarrollo, ampliando la tipología de parcelas que se pueden incluir en el plan y “agilizar el procedimiento de adjudicación”. Cabe recordar que el Plan Vive se basa en un modelo de colaboración público-privada, que permite a las empresas construir viviendas de alquiler sobre terrenos públicos bajo la modalidad de concesión.

Las modificaciones en este plan fueron aprobadas por el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid; sin embargo, el consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras aún no ha comentado públicamente estos cambios.

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