La edificación de un aparcamiento en Madrid revela huesos y otros vestigios de un antiguo cementerio promovido por Carlos IV | Noticias de Madrid.
Ocurrió lo mismo con las obras de la línea 11 del Metro de Madrid: además de los restos de una colonia falangista construida por prisioneros republicanos, se encontraron huesos humanos y lo que queda del Real Canal del Manzanares. Esto sucedió durante la reforma de la estación del suburbano en Gran Vía, donde se descubrieron cabezas de león, azulejos y otros vestigios diseñados por el arquitecto Antonio Palacios. Actualmente, también se está llevando a cabo la construcción de un aparcamiento subterráneo en la calle Arapiles de la capital, ubicada en el distrito de Chamberí y en el Conjunto Histórico Recinto de la Villa de Madrid, declarado Bien de Interés Cultural: los trabajos preliminares han revelado un osario datado del siglo XIX, según la Comunidad de Madrid, cuyos primeros huesos, aparentemente, terminaron en una bolsa de plástico. Los casi 500 años de historia como capital de Madrid no solo se reflejan en sus edificios históricos, sino también en los secretos y tesoros que oculta bajo su suelo, a la espera de ser descubiertos.
“Están sacando pequeños restos, pero la obra continúa”, explica Carlos Álvarez, representante de la promotora del aparcamiento. “La licencia incluye estudios arqueológicos que dependen de la dirección general de patrimonio de la Comunidad de Madrid”, continúa. “Lo que han encontrado es un pequeño osario, ya que esa zona era antes un cementerio”.
La intervención prevista para la construcción de este aparcamiento subterráneo de cuatro plantas y 130 plazas ha encontrado la oposición de los vecinos, quienes han expresado su rechazo a través de pancartas en sus balcones. No es sorprendente que se hayan hallado restos de interés arqueológico, ya que los expertos anticipaban encontrar vestigios del cementerio general del norte, establecido entre 1804 y 1809 bajo la dirección de Juan de Villanueva y la iniciativa de Carlos IV. ¿La razón? Este se extendía entre lo que hoy son la calle de Magallanes, con acceso a la de Arapiles (donde se realiza la obra), la calle de Fernando el Católico, la Plaza del Conde del Valle Suchil y Rodríguez San Pedro.
La Dirección General de Patrimonio (DGP) ya advirtió en 2020 que esta intervención requeriría de “control arqueológico intensivo de los movimientos de tierras necesarios”, según señala un documento interno al que accedió EL PAÍS. Se añade: “El control arqueológico de todos los movimientos de tierra consistirá en la presencia de un arqueólogo de forma intensiva y continua, mientras se realicen los movimientos de tierra previstos en el proyecto”.
Ese protocolo, que implica la paralización inmediata de la obra en cuanto se halla algo de valor histórico, fue activado con los huesos encontrados en la construcción de este aparcamiento.
“Se está llevando a cabo una Intervención Arqueológica que ha sido prescrita y autorizada previamente por la Dirección General de Patrimonio Cultural y Oficina del Español de la Comunidad de Madrid, debido a que se sitúa en una zona de interés arqueológico“, explica un portavoz de la Consejería de Cultura del gobierno regional, cuya presidencia recae en Mariano de Paco Serrano. “Estos restos óseos exhumados pertenecen al siglo XIX, aunque se requerirán análisis más profundos», añaden. “Probablemente formaban parte de una fosa común o un osario, que normalmente se encontraban en los cementerios para facilitar la limpieza y el desahogo de estos”, añaden. “Como materiales arqueológicos asociados, se han recuperado únicamente tres posibles monedas, que aparecieron juntas y de las que no se puede leer nada hasta que sean restauradas”.
Sin embargo, las obras prosiguen. Y con ellas, es probable que sigan apareciendo descubrimientos de valor arqueológico. El corazón de Madrid sigue guardando numerosos secretos bajo su tierra.



