Los futbolistas del Rayo están cansados del terreno de juego y Presa desea abandonar el estadio.


Se dice que las desgracias nunca vienen solas, y la derrota del Rayo Vallecano este sábado en casa contra Osasuna (1-3) llegó acompañada de una fuerte conmoción en el club. Un debate que ya se había planteado antes, pero que en esta ocasión se aderezó con afirmaciones contundentes y ventilado públicamente.

No se puede atribuir este apasionado debate únicamente al desfavorable resultado ante los navarros. Así, antes del comienzo del partido, correspondiente a la jornada 21 de Liga, el presidente del Rayo, Raúl Martín Presa, reiteró ante los micrófonos de Dazn su conocida postura sobre el futuro del estadio de Vallecas: «Hay que salir de aquí».

«El Rayo tiene que salir de aquí. No voy a opinar sobre el campo, que es propiedad de la Comunidad de Madrid. No puedo ser más claro. Si el Rayo se queda en este campo, muere —declaró Presa—. He venido aquí desde niño, le tengo un gran cariño, pero hay veces que debes hacer lo que es necesario. Necesitamos un estadio que cumpla con las exigencias del fútbol moderno y de la competición».

«Es un verdadero milagro estar compitiendo dadas nuestras limitaciones. Esto resulta vergonzoso a nivel profesional», enfatizó el presidente rayista, comparándose con Elche, Levante y Oviedo, los equipos que ascendieron a Primera la temporada pasada.

«El campo sí que es una vergüenza, no podemos jugar aquí, está jodido»

Pep Chavarría

Jugador del Rayo

Cerca de dos horas después, y tras experimentar una derrota que profundiza su mala racha y coloca al Rayo peligrosamente cerca de la zona roja de la clasificación, dos jugadores del equipo expresaron de forma contundente su descontento con uno de los aspectos más críticos de las instalaciones de Vallecas: el césped.

El primero fue Pep Chavarría: «Primero que nada, el campo es una vergüenza, no podemos jugar aquí, está jodido».

Poco después, su compañero Álvaro García se mostró igualmente enfático: «El césped es lamentable, ni siquiera es de regional. Es triste que, considerando lo bien que jugamos, tengamos este césped. No alcanza el nivel que estamos mostrando. La plantilla está cansada de mencionarlo, todas las semanas recibimos excusas, y realmente es difícil. Damos todo por el club, la camiseta y la afición, y no recibimos ni una pequeña ayuda».

Como era de esperar, el tema también tuvo su lugar en las conferencias de prensa de los entrenadores. «Es evidente que el césped condiciona el juego. No podíamos jugar por el interior e incluso tuvimos que hacer ajustes tácticos —afirmó Lisci, entrenador de Osasuna—. Jugar aquí es muy complicado debido al estado del césped».

Más sorprendente fue la postura de Íñigo Pérez. El entrenador del Rayo, que ya había sido muy crítico con la hierba de Vallecas en ocasiones anteriores, en esta oportunidad, tal vez para no buscar excusas por la derrota, envió un mensaje directo a sus jugadores: «No es el día para hablar del césped. Cualquier jugador mío tiene libertad de expresión, pero hoy no es el momento».

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