El cierre del Vips en Velázquez y de Tipos Infames tendrá repercusiones políticas.


Tipos Infames, una librería del barrio de Malasaña que se había establecido como un referente cultural, ha anunciado su cierre. Con 15 años de trayectoria, acumuló un notable capital simbólico y parecía un negocio consolidado, pero sus tres propietarios han declarado que las cuentas no resultaban viables. Casi simultáneamente, se dio a conocer el inminente cierre del Vips ubicado en el cruce de Velázquez con Ortega y Gasset (conocido entre muchos de sus clientes como «el de Lista»). Es un local que forma parte de la memoria emocional de quienes alguna vez fueron jóvenes de barrios acomodados y que aún contaba con una clientela fiel.

Las razones detrás de su desaparición son diversas. Tipos Infames surgió con la gentrificación de Malasaña, cuando jóvenes de profesiones liberales se trasladaron a un barrio que había sufrido un importante deterioro, donde los precios eran accesibles y que contaba con una red de locales de ocio y de tiendas que se ajustaban a su estilo de vida. En Malasaña se replicaron los esquemas de los antiguos barrios, con abundante comercio local y redes de socialización construidas por elección personal. Se formó una comunidad que revalorizó la zona y, al hacerlo, el mercado vio una oportunidad clara para obtener rentabilidad. Los precios se dispararon y aparecieron nuevos residentes, ya fueran turistas que alquilan pisos, o personas con mayores recursos y diferentes tipos de negocios.

El barrio de Salamanca también ha experimentado cambios, pero por razones distintas. Más allá de las tiendas de lujo de la calle Serrano (donde el lujo suele perdurar), el distrito ha ido transformándose de manera notable. Han surgido nuevos residentes, muchos de ellos compradores adinerados de México o Venezuela, cuyas prioridades de ocio distan mucho del viejo Vips. En el local de Lista se establecerá un restaurante y tienda gourmet que promete brindar una experiencia gastronómica. El edificio donde se encuentra el Vips será reformado y, mientras duren las obras, la franquicia continuará operando; una vez finalizadas, abandonará el local, probablemente trasladándose a uno cercano. Actualmente, Vips es propiedad de un fondo mexicano que gestiona varias franquicias.

Qué implica el cierre de Vips

Los paisajes urbanos tienen su importancia. Construyen memoria, ofrecen familiaridad y calidez, o generan rechazo y hostilidad. Sus transformaciones conmueven. Hubo un tiempo, no tan distante, en que los cambios en el paisaje eran frecuentes, pero se consideraban avances. Incluso cuando surgieron los centros comerciales y luego las macrozonas de compra en las periferias de la ciudad, estos se entendieron como un servicio útil. Era una época en que los cambios sugerían progreso y una evolución hacia un futuro mejor. En algún punto, esa visión se distorsionó, y hoy en día son comunes las críticas a las transformaciones: las plazas pierden vida y se enfrían, los pisos son más pequeños, y los nuevos edificios son criticados por su falta de estética, se lamentan la desaparición de comercios o ligas de ocio emblemáticas. Es como si el progreso estuviera borrando los rasgos de identidad de una ciudad.

La continua destrucción y reconversión de lo existente también afecta a los barrios privilegiados y a marcas consolidadas.

No es un fenómeno exclusivo de las grandes ciudades. De hecho, los primeros lugares donde estos cambios ocurrieron fueron las diversas periferias. En muchas ciudades pequeñas e intermedias, la calle principal estaba llena de negocios locales establecidos, que han ido cerrando y dejando paso a las franquicias. Cuando estas dejaron de ser rentables, comenzaron a aparecer locales vacíos en las calles principales y proliferaron tiendas de accesorios o recuerdos. En muchas de las periferias de las grandes ciudades, los negocios tradicionales han cerrado definitivamente, sin ser reemplazados por franquicias, sino simplemente por duraderos carteles de ‘Se alquila’. Con el tiempo, llegaron nuevos habitantes, en gran parte inmigrantes, que iniciaron negocios que satisfacían las necesidades de la nueva población.

El cierre de Tipos Infames y Vips añade un matiz relevante a esta dinámica. La librería disfrutaba de un notable prestigio en el circuito cultural de la capital y contaba con visitantes leales. La esquina de Velázquez era un lugar emblemático para Vips. Estaban integrados, ya fuera por prestigio o tradición, en la ciudad. No eran esos comercios de barrio que no pudieron adaptarse o que ya no podían operar debido a la evolución de un mercado que los dejó sin espacio. Esta destrucción continua y la conversión de lo existente no se limitan a áreas más vulnerables; también alcanzan a los barrios acomodados y a marcas establecidas.

Los factores políticos

Hay un primer elemento político en esta evolución, que indica cómo el lamento público surge cuando la destrucción se produce en entornos económicamente favorecidos. Pocas personas se manifestaron por los cierres de librerías o de ese bar de barrio que ofrecía precios justos y un trato personalizado. Cuando la transformación constante alcanzó zonas con mayores recursos, sus efectos comenzaron a ser tomados en serio, incluso desde un enfoque ideológico. La conversión del centro de Madrid en un espacio turístico, en un lugar vacío llenado por personas que visitan la ciudad o acuden a sus lugares de ocio es lamentada por las fuerzas de izquierda, ya que expulsa a sus residentes. La derecha lo celebra, porque activa la economía. La transformación del barrio de Salamanca en un espacio para residentes adinerados latinoamericanos es visto cada vez más por la derecha como un signo de declive; las izquierdas lo perciben con ironía.

Sin embargo, los cambios en esos barrios indican la transformación irrevocable de una ciudad. El mercado avanza en su destrucción creativa, y hay quienes, desde el progresismo, lamentan la turistificación de Madrid, mientras que otros, desde el lado conservador, se quejan del declive de lo tradicional y de la identidad.

Identidad e incertidumbre vital son temas que pueden definir la contienda entre derecha e izquierda en Madrid. Y entre ambas derechas.

Estos temas son más significativos de lo que parecen, ya que reflejan transformaciones sociales. Uno de los posts más exitosos de la semana en ‘X’ ha sido un artículo, Por qué apostar es la respuesta racional a un sistema roto, que refleja las incertidumbres sobre el futuro que abruman a la juventud. Resulta interesante que la inseguridad vital no se destaca respecto al trabajador manual que no ha sabido adaptarse, ni del propietario de un comercio que fue desplazado por los centros comerciales o Amazon, ni del empleado que quedó obsoleto por no querer reciclarse, sino del mundo white collar cualificado de hoy, compuesto por clases medias y medias altas.

En lo personal, ocurre lo mismo que en lo territorial: antes, la incertidumbre afectaba a los barrios obreros y a las pequeñas ciudades; ahora ha llegado incluso a los barrios afortunados de las grandes urbes; antes, la inseguridad acechaba a las clases medias-bajas y a los trabajadores, ahora alcanza a las clases medias y medias-altas con empleos cualificados. El mercado continúa avanzando, la IA se presenta como el siguiente paso en la destrucción creativa y el presente se encuentra marcado por las dificultades para llegar a fin de mes o tener un pequeño excedente.

Las heridas que se abren en la economía cotidiana y en la identidad, que surgen simultáneamente, se reflejan en el paisaje urbano. Vivir en una ciudad que ya no se reconoce, que se ha vuelto incómoda, donde el centro se ha convertido en un espacio para otros, o en barrios obreros que han cambiado, evoca esa condición vital. Este aspecto político tendrá su recorrido. En Madrid, Carlos H. Quero, de Vox, está intentando capitalizar esa carta y recoger el descontento que provoca la imagen del paisaje urbano. Sus posibilidades aumentan al poder dirigir ese mensaje no solo a los barrios modestos, sino también a las clases medias-altas y sus hijos, que se han visto obligados a abandonar sus barrios de toda la vida y cuyos salarios son mucho más bajos de lo que esperaban. Esa brecha, bien aprovechada, podría poner en jaque la mayoría absoluta de Díaz Ayuso en Madrid. Para la izquierda, es una oportunidad de expansión, pero aún necesita afinar sus percepciones sobre ese descontento. Identidad e inseguridad vital son cuestiones que pueden definir la lucha política entre la derecha y la izquierda en Madrid, así como entre las dos derechas.

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