Madrid, un santuario para el águila imperial ibérica.
No es común observar imágenes casi en vivo de un águila imperial ibérica enfrentándose a un zorro para evitar que la moleste mientras se da un baño. Desde luego, es sorprendente y hermoso; el vídeo del canal de YouTube, Directo Natura, ha captado la atención al mostrar una escena tan singular. Al parecer, el zorro también se sorprende y, al final, cede ante su tenaz oponente.
El águila logra finalmente su objetivo de darse un baño, y mientras se sacude las plumas, ya relajada, revela a los espectadores su juventud. El ejemplar de las imágenes es un joven: «A pesar de que ya muestra una envergadura y unas garras destacadas», indica Laura Castro Noval, responsable del Área de Hábitats y Especies Protegidas de la Comunidad de Madrid. Los colores menos oscuros de las plumas de sus alas, así como la falta de la característica mancha blanca en los hombros –muy útil para identificarlos en vuelo– evidencian su inmadurez.
Las imágenes se grabaron en Madrid y son un buen punto de partida para discutir el estado de la población en esta región que, aunque sorprenda, se enorgullece de albergar la mayor densidad de águila imperial ibérica. «Contamos con más de cien parejas, lo que equivale a más de una pareja por cada 100 kilómetros cuadrados. Por eso hablamos de densidad, dado que la superficie de Madrid es reducida», aclara Castro.
Un éxito en conservación
El águila imperial ibérica es, junto al lince ibérico, uno de los grandes ejemplos de éxito de los programas de conservación en España. Ambas especies son endémicas de la Península Ibérica y a finales de los años 70 se encontraban al borde de la extinción. En el caso del águila imperial ibérica, en 1974 solo había contabilizadas 39 parejas reproductoras –lo que suma unos 150 individuos, incluyendo juveniles–. La especie estaba en declive, víctima de la persecución, venenos y la escasez de conejo (su presa predilecta). En la Comunidad de Madrid solo había 10 parejas, destaca Castro. Contando 2023, la cifra total en España ya alcanzaba los 841 individuos.
En Madrid, «en 2025 hemos seguido la pista de 97 parejas. Esto implica parejas identificadas a las que visitamos regularmente durante el cortejo, la puesta, la incubación y la cría de los polluelos hasta que vuelan», explica Castro. A estas se suman una docena más en el Monte de El Pardo, custodiado por Patrimonio Nacional, resultando en más de cien parejas anilladas. Este ha sido un buen año reproductor: el 82% de las parejas logró criar y sacaron adelante 129 pollitos. La Comunidad ha incrementado en un 12,8% el número de parejas reproductoras en comparación con 2024. «Cuando encontramos polluelos que caen del nido -ya sea por accidente o por cainismo, producto de peleas entre hermanos-, el seguimiento nos permite determinar qué acciones tomar. Si el pollo sobrevive, se puede reubicar en el nido o trasladarlo a un centro de recuperación de fauna silvestre, donde se le brinda atención y posteriormente se libera en la naturaleza», añade la técnica.
El exhaustivo seguimiento de estas rapaces y décadas de intervenciones legales, así como acciones en el terreno, son la clave que ha facilitado la recuperación de esta impresionante especie, la segunda en tamaño tras el águila real, con una envergadura de ala a ala que alcanza casi los dos metros. «Este éxito se debe a una combinación de factores: la aprobación de normativas que prohibieron la caza y el uso de venenos –dos de las principales causas de mortalidad de la especie– y el trabajo realizado para adaptar los tendidos eléctricos, evitando colisiones y electrocuciones», añade Laura Castro.
Las poblaciones en Madrid continúan en crecimiento, permitiendo así observar a esta majestuosa ave en vuelo en áreas montañosas al norte y en el suroeste. No son aves de alta montaña, por lo que es mejor acercarse a zonas algo más bajas y abiertas. Actualmente, se están expandiendo principalmente hacia el este y el sureste de la región. Usualmente, eligen árboles altos, como chopos o álamos, para anidar, pero para cazar –principalmente conejos– se alejan de sus nidos, facilitando así su observación en zonas agrícolas o pastizales abiertos. No obstante, sigue figurando en el catálogo regional de fauna amenazada en la categoría de «en peligro de extinción».
Avellana y Madroño
En noviembre de 2025 se liberaron en Madrid dos ejemplares de águila imperial ibérica, Avellana y Madroño, tras pasar varios meses en el Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) Félix Rodríguez de la Fuente.
El estado en que fueron encontrados al ser rescatados ilustra los peligros y amenazas que enfrenta la fauna diariamente; en el caso de las aves, aún se trabaja en los tendidos eléctricos que causan numerosas bajas por choques o electrocuciones. En este centro, aves como estas fortalecen su vuelo y desarrollan masa muscular para, en el mejor de los casos, regresar a su hábitat natural.
Cómo identificar al águila
Identificar rapaces no es tarea sencilla, pero en el caso del águila imperial hay dos características que facilitan esta labor. Su gran envergadura y su perfil hacen que solo pueda ser confundida con el águila real, que es ligeramente más grande. Además, los adultos presentan una distintiva mancha blanca en los hombros. Su plumaje, una vez alcanza la madurez, es de un color marrón muy oscuro, aunque la nuca y los laterales de la cabeza son de un tono más claro. En los jóvenes, el color es pardo, con plumas de vuelo rojizas. A medida que se vuelven adultos, su plumaje experimenta una fase de «damero», donde presentan un patrón que mezcla plumas claras y oscuras.
UN CIELO POBLADO
►Si es cierta la expresión «de Madrid al cielo», no es sorprendente que la Comunidad de Madrid sea un lugar muy apreciado por los observadores de aves. En su territorio se pueden avistar hasta 240 especies, de las aproximadamente 400 presentes en España, ya sea como residentes habituales o durante sus migraciones. Esta riqueza se debe en parte a que cerca del 40% del territorio regional está protegido ambientalmente. Sin embargo, aún hay mucho por hacer en cuanto a conservación.
Las aves constituyen el grupo más numeroso de especies amenazadas en la Comunidad de Madrid. El Catálogo Regional incluye un total de 131 especies de fauna amenazada, entre las que se encuentran animales como el tritón alpino, el lince ibérico, la nutria o la anguila. De estas, aproximadamente 61 son aves, de las cuales 17 son diurnas.
Aparte del águila imperial ibérica, otras especies evidencian un avance positivo. Las poblaciones de buitre negro y buitre leonado parecen estar mejorando. Este último, clasificado en peligro de extinción, ha pasado de contar 33 parejas en 1989 a más de 250 en 2025, destacándose en Rascafría, que alberga una de las siete colonias más grandes de España. El milano real, en peligro de extinción a nivel nacional, presenta en la Comunidad de Madrid una situación más favorable.
Asimismo, las poblaciones de aguilucho cenizo y cernícalo primilla han aumentado, ambas asociadas a entornos agrícolas. Para proteger al aguilucho cenizo, se han establecido acuerdos con agricultores para retrasar o evitar la cosecha cerca de los nidos. En cuanto al cernícalo primilla, se proporciona alimento adicional en las colonias de cría. Finalmente, el águila perdicera ha mejorado gracias a la adecuación de tendidos eléctricos, principal causa de mortalidad de esta y otras aves.



