El biombo que Dalí creó a los 19 años para su hermana.


Un biombo ornamentado por Dalí alrededor de 1923 fue adquirido por el Ministerio de Cultura en diciembre de 2024 en una subasta que tuvo lugar en la sala Segre de Madrid para el Museo Arte Reina Sofía, financiado con sus presupuestos. Comenzó con un precio de salida de 35.000 euros. Cultura ejerció su derecho de tanteo, rematado en 50.000 euros, más impuestos. Al final: 60.890 euros. La obra incluye certificados firmados por Dalí, su hermana Anna Maria y la Fundación Gala-Salvador Dalí, que la registra con el número 2024-1776. Tras su restauración, que actualmente se realiza en el taller del Reina Sofía, será expuesta a partir del 26 de marzo en la casa natal de Dalí en Figueras. Este proyecto fue presentado el pasado jueves en el Círculo de Bellas Artes, dentro de Fitur.

Es una obra muy interesante dentro de la producción temprana del artista y de su periodo formativo, tanto por su inusual formato como por su inspiración oriental. Fue elaborada cuando el artista tenía aproximadamente 19 años, por encargo de su hermana. Representa a un joven Dalí inquieto que busca un lenguaje propio. Un momento de experimentación intensa y apertura a influencias internacionales, con una iconografía que se distancia de los formatos pictóricos tradicionales.

  

En 1922, Dalí ingresó en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, donde estuvo hasta su expulsión en 1926. Durante su estancia en la capital, residió en la Residencia de Estudiantes, donde forjó amistad con Buñuel y Lorca. En 1925, la Galería Dalmau en Barcelona llevó a cabo su primera exposición individual.

Dalí creó esta obra sobre un biombo antiguo que pertenecía a su padre, decorándolo con motivos orientales. Anna Maria lo guardó durante varios años, hasta que en 1964 lo vendió al artista y coleccionista Joan Abelló Prat. Posteriormente, pasó a la Broadway Art Gallery en Broadway (Reino Unido), a Edmund Peel Fine Arts y a una colección particular, que fue su último propietario antes de la venta. En 1986 se subastó en Sotheby’s. Fue exhibido en ‘Homage to Barcelona, the city and its art 1888-1936’, en la Hayward Gallery de Londres (1985-1986) y en ‘Japonismo: La fascinación por el arte japonés’, en CaixaForum Madrid (2013-2104).


Biombo pintado por Dalí hacia 1923


Museo Reina Sofía

Rosario Peiró, encargada del Área de Colecciones del Museo Reina Sofía y recientemente nombrada directora del Museo Picasso de Barcelona, explica a ABC: «Recuerdo estar mirando en Segre y de repente ver esta pieza. Inmediatamente hablé con Manuel [Segade, director del Reina Sofía], quien comprendió la importancia de la pieza, y contactamos al Ministerio de Cultura. Llamé a Montse Aguer [directora de los Museos Dalí], amiga mía, y le consulté acerca de esta obra. Me comentó que es una pieza maravillosa aunque presenta algunos problemas de restauración. Sin embargo, valía la pena, sobre todo por su formato especial y por el hecho de que fue hecha para su hermana. En el museo tenemos dos grandes retratos de Anna Maria. Ambos tenían una relación muy especial».

«Contiene una parte teatral y otra oriental que son muy interesantes. Desde un punto de vista estético, es una pieza hermosa»

Rosario Peiró

Responsable del Área de Colecciones del Museo Reina Sofía

Además, comenta Peiró, «el biombo es una especie de teatrillo. Tiene una parte teatral y otra oriental que son muy interesantes. Desde el punto de vista estético, es una pieza muy bonita. Lo reúne todo: el contexto, la historia, la sentimentalidad y el arte. Era una lástima no aprovechar esta oportunidad. Se vendió a un buen precio, el de salida, más las comisiones. Nadie más pujó».

Dalí pintó una escena inspirada en el gusto por el exotismo oriental: farolillos de papel, libélulas, mariposas y dos pavos reales

La influencia del arte oriental se aprecia en obras más maduras de Dalí, como la versión de ‘La gran ola de Kanagawa’, de Hokusai, pintada en el techo del Palacete Albéniz de Barcelona en 1969, así como en varias reinterpretaciones de la famosa estampa del libro erótico ‘Kinoe no komatsu’, del mismo artista. Sin embargo, ya se pueden ver indicios de su interés por el arte oriental en su juventud. Este biombo es un claro ejemplo. «Dalí pintó una escena inspirada en el exotismo oriental que era evidente en la sociedad catalana de los años diez y veinte, un exotismo ecléctico que a menudo no podía distinguir entre los elementos de China y los de Japón. El biombo presenta varias figuras de apariencia china rodeadas de farolillos de papel, libélulas, mariposas y dos pavos reales con colas exuberantes que caen por los bordes como un marco decorativo. La obra muestra características técnicas y formales que la asemejan a un teatro de títeres, ‘Los títeres de cachiporra’, diseñado y montado en 1923 por Hermenegildo Lanz y Federico García Lorca».

Las restauradoras Keti Nikolaeva y Eugenia Gimeno están llevando a cabo la restauración del biombo de Dalí

Acompañados por Jorge García Gómez-Tejedor, jefe de Restauración del Reina Sofía, nos dirigimos al taller, donde las restauradoras Keti Nikolaeva y Eugenia Gimeno trabajan en el biombo de Dalí, que presentaba un estado de deterioro avanzado. Los paneles externos están más dañados que los internos. Sobre la mesa, los cuatro paños pintados por Dalí. El color predominante es el azul ultramar, cuyas pérdidas deben ser reintegradas. En otra mesa están las estructuras en las que se montará el biombo: «El interior es una estructura de madera cubierta por ambos lados de papel. En el reverso hay una tela blanca y en el anverso, otra tela adherida con papeles, sobre la cual se ha pintado», explican las restauradoras.

«Estamos trabajando intensamente porque nuestro objetivo es tenerlo listo para marzo. Aún queda mucho por hacer»

Jorge García Gómez-Tejedor

Jefe de Restauración del Museo Reina Sofía

La restauración inició a finales de 2025 y sigue en marcha. Aún falta más de la mitad, explica García Gómez-Tejedor. «Estamos comprometidos, ya que queremos tenerlo listo para marzo. Queda mucho trabajo. Hay dos restauradoras que se encargan de ello. Ya hemos superado toda la fase de estudios, análisis de materiales y evaluación técnica para ver los repintes, que eran numerosos… El biombo estaba muy dañado. Ahora estamos reparando los bastidores (los paneles externos tenían perforaciones en toda la superficie), volviendo a colocar los papeles que estaban completamente destruidos, y hemos decidido sustituirlos». Se ha creado un archivo de conservación para resguardarlos.

«Se trata de un papel pintado con témpera. No está barnizado ni fijado. Los problemas principales eran varias roturas. Se ha intervenido considerablemente para repararlas. Además, tenía residuos de adhesivo que hemos retirado, y estamos reintegrando el color que falta mientras mantenemos los repintes antiguos», advierten las restauradoras. Es un gouache y, por lo tanto, muy frágil: «El aglutinante es goma arábiga y pigmento. Este está muy suelto, lo que produce un aspecto mate. En comparación, el óleo tiene un acabado mucho más brillante. La limpieza aquí es bastante más complicada».

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