REAL MADRID | El método de Arbeloa para revitalizar al equipo en solo 10 días: «No puedo ir en contra de la esencia de los jugadores»
«No puedo ir en contra de la naturaleza de los jugadores. Todo lo contrario: debo aprovecharla». Así respondió Álvaro Arbeloa cuando se le preguntó, tras la sólida victoria en el campo del Villarreal, sobre el estilo de juego de su equipo. Su respuesta, sin querer, recibió múltiples interpretaciones. La esencia del equipo dirigido por Arbeloa es, sin duda, hacer daño a las defensas rivales, pero también se trata de mantener a las estrellas en un ambiente de apoyo y cuidado.
Carlo Ancelotti lo comprendía y lo fomentaba. Su experiencia fue positiva, a pesar de que su segunda etapa finalizó de manera insatisfactoria. Xabi Alonso también se dio cuenta, pero intentó demostrar su propio estilo, como le sugirió Guardiola –teóricamente fue fichado para eso– y cuando entendió que ceder a los deseos de sus figuras era vital para mantener el cargo, ya era demasiado tarde.
A Álvaro Arbeloa no le hace falta que le expliquen que la política es más relevante que la táctica en el banquillo del Bernabéu. Ha crecido en este entorno y lo ha asumido como parte de su labor. Conoce perfectamente lo que agrada al palco de Florentino Pérez y lo que desagrada a los jugadores de los que depende su éxito. Su misión es fusionar las aspiraciones de las dos fuerzas fundamentales del club: presidente y futbolistas. Parece estar en el camino correcto.
Triunfos convincentes
Diez días después del revés en Albacete, al que llegó tras solo un entrenamiento, Arbeloa ha transformado completamente a un equipo que estaba en su peor momento anímico y futbolístico. Tres victorias contundentes y crecientes en dificultad –Oviedo, Mónaco y Villarreal– demuestran que el Real Madrid está de vuelta.
Arbeloa, un camaleón tanto como jugador como entrenador, ha decidido simplificar el trabajo cotidiano. Haciendo menos sesiones de vídeo que antes abrumaban y desmotivaban a las estrellas del equipo, ha establecido un esquema táctico claro y libre de complicaciones, evitando sustituciones innecesarias en los segundos tiempos.
Mbappé, Vinícius y Bellingham han jugado los tres partidos completos, ni siquiera en el abultado 6-1 frente al Mónaco, a pesar de que la condición física de la plantilla es una preocupación para la dirección. Cuando a Arbeloa le preguntaron si consideraba adecuado que Vinícius comenzara algún partido en el banquillo, prácticamente tildó de loco a quien preguntaba.
La defensa de sus figuras en las conferencias de prensa, sobre todo del brasileño, ha sido firme. Vini ha respondido en el terreno de juego, brillando en sus últimos partidos ante el Mónaco y mostrando un gran desempeño en La Cerámica. En esos encuentros, ha estado directamente involucrado en cinco goles.
«A veces la actitud individual es un aspecto que no hemos tenido siempre como es debido», decía tras la última victoria Thibaut Courtois, una voz del vestuario que siempre merece atención. La actitud, el compromiso y la intensidad son, de hecho, los cambios clave en los primeros días de Arbeloa al mando.
El técnico exige una presión coordinada y efectiva, aunque con matices. «Quiero a Mbappé y Vinícius frescos, no persiguiendo a los laterales», comentó hace poco, permitiendo que ambos gestionen su esfuerzo.
El ‘método Arbeloa’, que por el momento se desmerece, está funcionando, por más que las deficiencias técnicas de la plantilla sean evidentes. Recuperar la confianza de Arda Güler y Mastantuono para que generen más juego es uno de sus logros principales, lo que puede poner al Barça bajo presión de inmediato.
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