Gavi reacciona con ira ante la administración del caso Dro.
El mediocampista expresó su descontento por la escasa participación del canterano y opina que una mejor planificación podría haber evitado su marcha en enero.
La salida de Dro no solo ha generado un vacío en el ámbito deportivo y económico del Barça, sino que también ha puesto de manifiesto una gestión interna que suscita más interrogantes que respuestas. Esto es particularmente evidente entre quienes están en contacto diario con el vestuario y captan el pulso real de la cantera.
El 16 de enero fue lejos de ser un día tranquilo en la ciudad deportiva. Dro se presentó en la oficina de Hansi Flick para comunicarle su decisión de dejar el club en pleno mercado invernal. La reacción del técnico alemán fue contundente. Se sintió traicionado y su respuesta fue inmediata: apartarlo del equipo y cerrar el tema sin matices ni autocrítica.
La noticia se propagó rápidamente por el vestuario. Algunos compañeros cercanos ya eran conscientes de lo que iba a ocurrir y optaron por guardar silencio. Otros ya tenían claro desde hacía semanas que su destino sería el PSG, a pesar de que el jugador nunca lo confirmó oficialmente hasta que el trato estaba casi cerrado. La falta de transparencia generó molestias tanto arriba como abajo.
Uno de los más críticos fue Gavi. El mediocampista, siempre visceral y muy comprometido con sus compañeros, no comprendió la gestión del club con un canterano que reclamaba oportunidades. Así se lo comunicó directamente al cuerpo técnico después de un entrenamiento, en un momento tenso que evidenció el malestar acumulado.
Para muchos, el punto de inflexión fue el partido de Copa contra el Guadalajara, en el que Dro no jugó ni un solo minuto. El jugador salió afectado anímicamente. Gavi considera que ese tipo de decisiones pesan. Piensa que con una rotación más equitativa y un poco más de confianza, el desenlace podría haber sido diferente.
El Barça recibirá algo más de ocho millones de euros, sí. Pero queda la duda de hasta dónde podía llegar un futbolista que había dejado muy buenas impresiones. Flick considera que el tema está cerrado y defiende su actuación, recordando que lo subió del juvenil, lo probó en pretemporada y le otorgó titularidades. Sin embargo, desde noviembre a enero, desapareció del plan.
La sensación que queda es incómoda. No solo por la salida, sino por la manera en que se produjo. Y ahí, el enfado de Gavi no parece ser una simple rabieta, sino un síntoma de algo más profundo.


