Renfe e Iryo suspenden las compensaciones por retrasos a los pasajeros debido a las restricciones de velocidad impuestas por Adif.


Iryo y Renfe han dejado de compensar a los pasajeros por retrasos en las líneas afectadas por las numerosas Limitaciones de Alta Velocidad (LTV) impuestas por Adif, principalmente en la ruta Madrid-Barcelona y Madrid-Valencia, donde se han registrado graves demoras en la última semana, superando en ocasiones las dos horas.

Renfe, que también enfrenta las LTV en el corredor Madrid-Galicia, advierte en su sitio web: «Debido a las limitaciones temporales de velocidad impuestas por el gestor de infraestructuras (Adif) en distintos puntos de la red ferroviaria, algunos servicios pueden experimentar retrasos ajenos a Renfe. Los billetes adquiridos a partir del 31 de enero no generarán derecho a compensación cuando el retraso se deba a estas limitaciones de velocidad. Desde Renfe lamentamos las molestias y agradecemos la comprensión de los afectados».

Iryo envía un mensaje similar a través de la misma plataforma: «Como consecuencia de las Limitaciones Temporales de Velocidad en varios puntos, anunciadas por el gestor de infraestructuras (Adif), los trayectos entre Madrid y Barcelona y Madrid y Valencia podrían sufrir retrasos que no son responsabilidad del operador. Por lo tanto, en relación a los billetes comprados después de la publicación de este mensaje (28/01/2026), no se aplicarán las políticas habituales de compensación por retraso. Lamentamos las molestias».

Así, la nueva política afectará a los billetes comprados para esas líneas desde el pasado miércoles en el caso de Iryo y a partir de mañana desde el lado de Renfe, aunque para los adquiridos anteriormente se mantendrá la normativa vigente, que prevé indemnizaciones de la mitad del precio del billete a partir de los 60 minutos y el coste total a partir de 90 minutos.

En el caso del operador público, una enmienda del PP a la ley de Movilidad Sostenible obligó a la compañía desde el 1 de enero a retomar su compromiso anterior de puntualidad y reembolsar la mitad del billete por retrasos superiores a los 15 minutos y la totalidad al rebasar los 30 minutos. Esta política fue modificada por Renfe en julio de 2024 para alinearse con la de su competencia, según argumentó en ese momento. Sin embargo, el operador dependiente del Ministerio de Transportes se niega a implementar el cambio hasta que no se modifique el reglamento del Sector Ferroviario para imponer el mismo esquema de compensación a sus competidores.

En cuanto a Ouigo, es la más perjudicada por estos retrasos, ya que su política establece la compensación a partir de los 30 minutos. A pesar de ello, fuentes de la empresa aseguran que el régimen de indemnizaciones se mantendrá como hasta ahora «y a partir de 30 minutos de retraso, los clientes tienen derecho a recibir un vale de descuento del 50% del valor del billete para su próxima compra en Ouigo; a partir de 60 minutos de retraso un reembolso del 50% del coste del billete y a partir de 90 minutos un reembolso del 100%».

Las limitaciones continúan

Renfe e Iryo están respondiendo así a las LTV impuestas por Adif ante las quejas de los maquinistas, que están causando retrasos significativos, especialmente en la línea Madrid-Barcelona. Una parte importante del trayecto presenta limitaciones a 160 km/h, cuando normalmente se opera a 300, mientras que el gestor de infraestructuras defiende su actuación mientras los conductores sigan reportando problemas en las vías, particularmente de baches.

Adif comenzó a aplicar estas limitaciones de velocidad en las horas posteriores al accidente de Adamuz, tras el aumento de quejas de los maquinistas sobre el estado de las vías en la línea Madrid-Barcelona. El protocolo del gestor consiste en imponer restricciones en cada punto donde los conductores denuncian que los trenes saltan, y luego revisar la infraestructura durante el turno de noche en el mantenimiento.

En los meses anteriores al accidente, estas limitaciones no se aplicaban con la misma rigurosidad, a pesar de que los maquinistas habían solicitado por escrito a Transportes reducir la velocidad máxima a 250 km/h en todas las líneas de alta velocidad debido al estado de las vías. Después del accidente, los maquinistas y Renfe acordaron bajar la velocidad máxima a 230 km/h.

Queda en duda qué sucederá en el corredor Madrid-Andalucía cuando reabra el próximo 7 de febrero y si en la sección donde ocurrió el accidente se aplicarán también restricciones de velocidad, además de en otros tramos.

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