Todas las actividades de los últimos días.
Se dice que más vale tarde que nunca, pero la realidad del mercado invernal es particularmente dura para el Mallorca. A excepción del Alavés, que se ha debilitado al vender a Carlos Vicente al Birmingham por ocho millones, todos los rivales directos han tomado acción. En Son Moix, en cambio, la espera se extiende y la urgencia aumenta.
Arrasate ya advirtió que será complicado que Kalumba tenga un impacto inmediato, y por ahora no ha llegado ningún jugador que pueda revolucionar al equipo en el corto plazo.
Con solo cuatro días de mercado restantes, el margen de maniobra es escaso. Alfonso Díaz explicó esta semana que Pablo Ortells no asistió a la celebración del décimo aniversario de la propiedad porque estaba “literalmente trabajando” y aseguró que “seguro que habrá algún fichaje”.
La gran incógnita es cuántos fichajes llegarán… y en qué condiciones. A estas alturas, cualquier incorporación parece más una reacción de última hora que una planificación bien estructurada, una sensación que vuelve a evidenciar las deficiencias en la gestión deportiva.



