Requiem de Boléro de Ravel: una danza de Gregory Maqoma en los Teatros del Canal.
El coreógrafo sudafricano Gregory Maqoma presenta en España Cion: Requiem of Ravel’s Boléro, un espectáculo que podrá verse en Teatros del Canal del 5 al 7 de febrero de 2026. Esta obra, realizada por la compañía Vuyani Dance Theatre (VDT), invita a los espectadores a reflexionar sobre la muerte, la memoria y los efectos de la violencia global a través de una propuesta artística que es visualmente impactante y profundamente emotiva.
Situada en un cementerio, la pieza fusiona la música de Maurice Ravel con el estilo vocal sudafricano Isicathamiya, y está inspirada en el personaje Toloki de la novela Cion de Zakes Mda. Cion se transforma así en un réquiem por una sociedad afectada por el apartheid, el desplazamiento forzado y otras injusticias contemporáneas.
Gregory Maqoma, referente de la danza contemporánea
Maqoma inició su formación formal en danza en 1990 y fundó Vuyani Dance Theatre en 1999 mientras completaba una beca en la Escuela de Investigación y Formación en Artes Escénicas de Bélgica. Reconocido a nivel internacional, ha trabajado junto a artistas como Akram Khan, Vincent Mantsoe, Faustin Linyekula y Shanell Winlock, así como con los directores de teatro James Ngcobo y Kwame Kwei-Armah. En 2014 recibió el premio Bessie, el galardón más prestigioso de danza en Nueva York, por su obra Exit/Exist.
Su trayectoria se distingue por cuestionar y desafiar los valores sociales, abordando temas universales como la violencia, la memoria histórica y la resiliencia humana.
Cion: un réquiem visual y emotivo
En Cion: Requiem of Ravel’s Boléro, quince bailarines transportan al público la intensidad de un réquiem que no solo refleja la pérdida de vidas, sino que denuncia la muerte como resultado de la codicia, el poder y la religión. Esta obra combina danza contemporánea, canto a capela y una escenografía inspirada en cementerios, creando un ambiente que invita a reflexionar sobre el duelo colectivo y la necesidad de empatía.
Según Maqoma: “Los eventos que han estado ocurriendo a nivel global —las guerras y la cantidad de muertos— me hicieron darme cuenta de que la muerte ya no es un fenómeno natural. Nos estamos acostumbrando a ella porque lo vivimos diariamente. Eso me llevó a reflexionar sobre cómo hemos llegado a ser plañideros profesionales”.
La obra ofrece un mensaje de esperanza, recordando al público la importancia de detenerse y considerar el impacto de nuestras acciones sobre los demás.



