Preparativos para el resurgimiento del palacio de la minería como centro cultural en la plaza de España.


Se eleva majestuoso en el número 8 de la Plaza de España, justo frente a los Jardines de Sabatini y el Paseo de Bailén. Desde su fachada se puede apreciar la elegancia palaciega del Madrid de los Austrias que, combinada con una arquitectura industrial, define al edificio nacido como sede de la Real Compañía Asturiana de Minas. En su interior, andamios y trabajadores sugieren el futuro que se avecina. El palacio se transformará en un nuevo centro cultural que será desarrollado y gestionado por la Fundación Mutua Madrileña, su propietaria desde 1986.

Sus cimientos han sobrevivido a un conflicto bélico y han superado años de desuso, un pasado que da paso a una nueva etapa de apertura y cultura. Espacios para debate, conferencias y música, así como exposiciones de arte, humanidades, ciencia e historia. Así transcurrirán sus días una vez finalizadas las obras de rehabilitación, que se prevé concluir en el verano de 2026. A partir del último trimestre del año, comenzará la actividad de este nuevo eje cultural en el Madrid de los Austrias.

Los planos de este emblemático edificio han pasado por las manos y la experiencia de varios arquitectos. Su creador, Manuel Martínez Ángel, a finales del siglo XIX, también fue el director de la Real Compañía Asturiana de Minas en Madrid. Tragicamente, falleció en la entrada del edificio, víctima de un disparo realizado por un alumno al que había desaprobado. Actualmente, el arquitecto encargado de su rehabilitación, Fernando Espinosa de los Monteros, bromea sobre esperar un desenlace diferente. Su estudio de arquitectura, Espinosa de los Monteros y Arquitectos Asociados, ganó un concurso público para liderar la rehabilitación, iniciada en 2024. La empresa Fernández Molina Obras y Servicios, especializada en la conservación de monumentos y edificaciones de alto valor histórico-artístico, como la Puerta de Alcalá, está llevando a cabo la obra.

Para él, acudir a la obra «es el mejor momento de la semana», porque «trabajar en patrimonio es un honor, especialmente en un país como este». «El edificio ha sido una satisfacción total. Es extremadamente especial y casi no hay otros como él en Madrid», afirma Espinosa de los Monteros. Su estilo ecléctico, que combina la fusión industrial y casi palaciega, constituye «una mezcla poco común y valiosa». La originalidad del diseño del edificio es notable. Originalmente, se destinó a ser las oficinas centrales de la compañía minera hispano-belga y a servir como almacén para la distribución de los productos derivados del zinc manufacturados por la empresa.

De hecho, la construcción es un recorrido por la historia del zinc. Este aspecto, que Fernando considera fundamental, ha tratado de conservarse durante la rehabilitación. Su estructura metálica refleja significativamente los diseños de la época, aunque no pertenece a un movimiento arquitectónico específico, y con la rehabilitación se hará más evidente para quienes lo visiten. «Todos los elementos de zinc que existían y que hacen al edificio único han sido restaurados, ya que no hay ningún otro edificio con tantos elementos de este material, y ahora serán más visibles», aclara Espinosa de los Monteros.

Se sugiere, según varios arquitectos, que en su construcción podría haber estado implicado Gustave Eiffel, el ingeniero que ideó la Torre Eiffel y cuya mente diseñó la estructura interna que sostiene la Estatua de la Libertad. Aunque no hay evidencia de que su taller haya estado involucrado, «tiene todas sus características y está notablemente influenciado por su estilo», asegura el arquitecto.

Imagen secundaria 1 - Interior del futuro centro cultural durante las obras
Imagen secundaria 2 - Interior del futuro centro cultural durante las obras
Interior del futuro centro cultural durante las obras
FUNDACIÓN MUTUA MADRILEÑA

Con todas sus particularidades, el palacio fue declarado Bien de Interés Cultural en 1977, lo que promueve la protección de su esencia mientras complica la rehabilitación. «Es la máxima protección que el Estado puede otorgar a un edificio, por lo que cada acción que realizamos está muy regulada. Es esencial intentar restaurar los espacios históricos, la esencia del lugar, que es lo que justificó su protección», sostiene Fernando con firmeza. Esta última fase de la obra es, como él indica, laboriosa. Deben dejar las instalaciones utilizables, pero antes están efectuando una excavación bajo el edificio que albergará un auditorio. Y lo hacen con el edificio en pie.

Espacio de cultura

El nuevo espacio contará con instalaciones más actuales, control climático y de humedad, bajo consumo energético, y eficiencia. Todo esto, según el arquitecto, «será pionero en un edificio histórico». La coexistencia de estilos arquitectónicos antiguos y renovaciones modernas permitirá que lo que fuera un palacio minero se convierta en un cruce entre el pasado y el presente. «Es fundamental recuperar los espacios históricos. Para ello, limpiamos lo que ha afectado negativamente y restauramos correcciones para fortalecer su esencia y recuperar su valor», afirma Fernando. Con la implementación de fuentes de energía renovables como geotermia y aerotermia, generará cero emisiones de dióxido de carbono, según la Fundación Mutua Madrileña.

El interior contará con las tres plantas existentes, además de una planta subterránea de nueva creación que albergará un auditorio con capacidad para 210 personas. En estos espacios se incluirán salas de exposiciones, aulas y talleres destinados a actividades culturales y sociales, buscando «acercar las artes, humanidades y ciencias sociales a todos los públicos, con el objetivo de difundir el conocimiento y disfrutar de manera cercana, accesible e intergeneracional», según la Fundación.


Ilustración explicativa del interior del futuro espacio cultural


FUNDACIÓN MUTUA MADRILEÑA

Las dos primeras plantas se dedicarán a las exposiciones, mientras que la planta baja albergará la nave principal y los accesos. Además, las oficinas estarán ubicadas en la tercera planta, junto a talleres de formación. Su diseño, tal como afirma Espinosa de los Monteros, permite llevar a cabo todo tipo de actividades y exposiciones, con requisitos variados, ya que «tiene una flexibilidad total».

En la recuperación de este edificio de tres plantas y más de 4,000 metros cuadrados, la Fundación Mutua ha invertido 30 millones de euros. «Todo el mundo está muy emocionado porque esto reforzará un nuevo eje cultural en el Madrid de los Austrias, junto al Palacio Real y la Galería de las Colecciones Reales. Indudablemente, esto contribuirá a aumentar su atractivo cultural», asegura Lorenzo Cooklin, Director General de la Fundación Mutua.

La Fundación Mutua Madrileña, que inició su andadura en 2003 enfocada en el apoyo a la investigación médica en hospitales públicos españoles, ahora sostiene cerca de 45 programas que enriquecen el panorama social. El centro cultural que acogerá este edificio histórico es su próximo gran proyecto.

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