Bad Bunny, campeón de los Grammy 2026 con un potente discurso contra Trump y sus políticas migratorias | Cultura
La 68ª entrega de los Grammy quedará en la memoria como una velada de música, sorpresas y, sobre todo, como una noche en la que una gran parte del mundo musical se opuso abiertamente al presidente Donald Trump y sus políticas migratorias. Ya fuera a través de bromas subidas de tono, como las de Trevor Noah, o con discursos poderosos y serios, como el de Bad Bunny, la cultura hizo sentir su desacuerdo ante el clima de temor generado contra los migrantes en el último año, y especialmente en las semanas recientes, con las redadas en Minneapolis, un importante núcleo político y social en EE. UU.
La política y la protesta se entremezclaron con la entrega de premios, que se realizaron con sorpresas. El galardón más destacado, el de álbum del año, fue otorgado a Bad Bunny. Benito Antonio Martínez Ocasio no podía contener las lágrimas ni levantarse de su asiento cuando Harry Styles pronunció su nombre. Su disco se convirtió en el primero en español en recibir este honor. Subió al escenario con seriedad para recibir su sexto Grammy. Ya había sido premiado unas horas antes y ofreció un discurso de denuncia en ese momento. En esta ocasión, habló casi todo en español, excepto algunas palabras. “Puerto Rico”, comenzó, recibiendo una ovación, “créeme cuando te digo que somos mucho más grandes que 100×35″, en referencia a una forma popular de describir su isla natal. “No hay nada que no podamos lograr. Gracias a Dios, gracias a la Academia y gracias a quienes han creído en mí a lo largo de mi carrera, a todos los que trabajaron en este álbum; gracias, mami, por parirme en Puerto Rico, te amo”. “Quiero dedicar este premio a todos los que han tenido que dejar su país”, enfatizó, repitiendo en inglés, “para todos los que han perdido a un ser querido y han seguido adelante. Los quiero. Para todos los latinos que merecieron estar aquí en esta tarima, recogiendo este premio”.
En la gala previa, donde se entregaron la mayoría de los premios, Ocasio ganó el de mejor canción global con su tema EoO, y en la ceremonia principal recibió el de mejor álbum latino urbano por DeBÍ TiRAR MáS FOToS. Allí tuvo lugar el momento más poderoso de la noche. “Antes de agradecer a Dios, debo decir: fuera ICE», comenzó su discurso, levantando a todos en el patio de butacas de Los Ángeles con una ovación: “No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens. Somos humanos. Somos americanos”. Y agregó: “Lo único más poderoso que el odio es el amor. Por favor, debemos ser diferentes. Si luchamos, que sea con amor. Nosotros no les odiamos. Amamos a nuestra gente, a nuestras familias, y ese es el camino”.
Minutos antes, Kendrick Lamar había ganado el premio a mejor grabación del año con luther, acompañado de SZA y otros colaboradores como Jack Antonoff, el productor de moda. Lo dedicó al fallecido Luther Vandross, uno de sus artistas favoritos. SZA, al subir al escenario, comentó: “Sé que estamos en tiempos difíciles. No caigáis en la desesperación”. La cantante concluyó: “Nos necesitamos unos a otros. No nos gobierna el Gobierno, nos gobierna Dios”.
Kendrick Lamar ya había batido récords antes de la ceremonia. En la pregala ganó los premios de mejor canción de rap por TV Off, mejor actuación de rap melódico por luther, junto a SZA, y mejor actuación de rap por su participación en Chains & Whips de Clipse. En la gala, comenzó con el primero de la noche, presentado por Queen Latifah y Doechii, a mejor álbum de rap, gracias a GNX. Lamar, ataviado con un elegante esmoquin y con un peine característico de las comunidades afroamericanas en su cabello, agradeció a Dios y a todos los presentes. Al final, acumula 27 gramófonos en su carrera, superando a Jay-Z, que tiene 24, como el rapero con más Grammy.

Carole King, con una insignia de ICE OUT (Fuera ICE), presentó el premio a mejor canción del año, que fue a parar a Wildflower de Billie Eilish, generando sorpresa porque competía con grandes como DeBÍ TiRAR MáS FOToS de Bad Bunny, luther de SZA y Kendrick Lamar o la viral Golden. Ni ella misma parecía comprender la victoria. En su dedicatoria, afirmó: “Nadie es ilegal en tierra robada”. Eso fue seguido por fuertes aplausos. “Es dificil saber qué decir y hacer en estos momentos, espero que sigamos luchando a través de la música”. Tras ella, Tyler the Creator hizo una actuación espectacular, haciendo saltar un coche por los aires.
La británica Olivia Dean, de 25 años y de padres jamaicanos y guyaneses, ganó el premio a mejor artista revelación, llorando y recordando a los inmigrantes. “Creo que estas personas deben ser celebradas. No somos nada unos sin otros”, dijo. Desde 2017, todas las ganadoras de este premio, desde Dua Lipa hasta Chappell Roan el año pasado, han sido mujeres.

Incluso el presidente de la Academia de Grabación, Harvey Mason Jr., abordó la situación política, aunque de manera más sutil. “Nos unimos en un momento caracterizado por la incertidumbre, la división y el drama. Es fácil sentirse abrumado y sin aliento. Pero la música permanece: se desplaza, nos impulsa hacia adelante. Es un momento para recordar su ayuda”, afirmó. “Cuando el mundo falla, la música nos sostiene, nos restaura. Y cuando recuperamos la esperanza, la música nos eleva”.
El presentador de la gala, Trevor Noah, arrancó con humor en lo que fue su sexta y última vez al frente de los premios, pidiéndole a Pharrell Williams códigos de descuento para sus diseños en Louis Vuitton. Pero no se detuvo allí: en su monólogo inicial, mencionó que Nicki Minaj se había perdido la fiesta porque seguía en la Casa Blanca discutiendo asuntos importantes con Trump. Y continuó enérgico. “Bienvenidos a los Grammy, en directo, auténtico directo, porque si editamos este programa de alguna manera, el presidente nos demandará por 16 millones de dólares”, bromeó, en referencia a la demanda de Trump al programa 60 Minutes por editar una entrevista con Kamala Harris de un modo que no le pareció adecuado. Finalmente, el pasado julio logró ganar 16 millones. También comentó sobre por qué cree que Trump quiere apoderarse de Groenlandia: “Desde que Epstein ya no está, necesita una nueva isla para reunirse con Bill Clinton”.

Noah no solo agradeció a Bad Bunny por su discurso, sino que lo elogió por haber revitalizado la economía de Puerto Rico con su residencia en la isla y por ofrecer precios accesibles para los puertorriqueños. También le pidió que actuara en la gala, a lo que él se negó. Más tarde, el presentador regresó, insistió y hasta cantó fragmentos de su canción en inglés y español. Trajo incluso una banda. Pero no logró convencerlo: el puertorriqueño necesita cuidar su voz para presentarse en el Super Bowl el próximo domingo.
En el contexto de una gala política, las actuaciones también fueron impactantes. Los primeros en subirse al escenario fueron Rosé y Bruno Mars, con guitarras y un estilo impresionante, presentando su tema viral del año anterior Apt., haciendo vibrar a la mitad del Crypto.com Arena. Él regresaría más tarde con su I Just Might. Posteriormente, Sabrina Carpenter, que fue la reina de la alfombra roja, interpretó Manchild en una portentosa puesta en escena entre cintas de aeropuerto y maletas.
Más tarde, comenzaron a sonar uno tras otro los nominados a nuevos artistas, como el pop melódico de The Marías, con la hipnótica voz de la puertorriqueña María Zardoya, y Addison Rae, una nueva estrella pop que hizo su entrada en un camión desde el backstage. También las Katseye comenzaron su actuación antes de salir al escenario con su Gnarly. Leon Thomas, empuñando guitarras eléctricas, cantó desde el centro del patio de butacas (esencialmente mesas con bebidas), y Alex Warren presentó su célebre Ordinary desde los pasillos, elevándose hasta los cielos en una plataforma con violines y coro. Más tarde, Lola Young interpretó Messy al piano en una versión impecable (tan impecable que no incluyó ninguna de las muchas palabrotas de su canción). La elegante Olivia Dean remató el popurrí con Man I Need, seguida de Sombr, con 12 to 12, los más escuchados.

Otra de las actuaciones más esperadas de la noche fue la de Justin Bieber, quien presentó su trabajo Swag. Apareció en el escenario solo con sus tatuajes y ropa interior, acompañado de una guitarra y un sintetizador. Mucho más espectacular fue la actuación de Lady Gaga con Abracadabra, vestida de plumas negras y rojas, con un sombrero gigante en forma de ojo, tocando el piano a dos manos y jugando con la cámara. Minutos más tarde, se llevó el premio a mejor álbum de pop vocal por Mayhem. “Tengo un profundo respeto por cada persona en esta habitación”, subrayó, dedicándolo a su prometido, Michael Polansky, y a sus productores. “Cuando las mujeres estamos en un estudio lleno de hombres, puede ser complicado, así que os animo a que siempre luchéis por vuestras ideas y las defiendan”.
El premio a mejor actuación individual de pop fue otorgado a Lola Young por Messy, para sorpresa incluso de ella misma, al competir contra grandes como Lady Gaga, Justin Bieber, Sabrina Carpenter y Chappell Roan. El galardón a mejor álbum de country contemporáneo fue para Jelly Roll por Beautifully Broken. Con una Biblia en mano y a modo de telepredicador, proclamó que Jesús le salvó la vida y que cualquiera puede tener una relación con Él, agradeciendo infinitamente a Dios.

Pharrell Williams recibió el premio honorario al impacto global, y más tarde actuó acompañado de un coro gospel. La gala siguió con el emotivo segmento in memoriam, dividido en tres partes. La primera fue presentada por Reba McEntire, legendaria del country en EE. UU., quien a sus 70 años actuó por primera vez en los Grammy, habiendo recibido 18 nominaciones y tres premios. Finalizó con un gran aplauso a Ozzy Osbourne, y en su honor, la segunda parte incluyó una actuación de Slash, Andrew Watt y Duff McKagan, acompañados por Post Malone. La tercera parte, a cargo de Lauryn Hill y Jon Batiste, rindió homenaje a D’Angelo y Roberta Flack. Luego, se otorgó otro premio honorario: el de toda la carrera a Cher, quien compartió su experiencia de altibajos en la industria. “Lo que quiero deciros es que no dejéis de luchar por vuestros sueños, porque si no sucede ahora, sucederá al final”, destacó, mientras presentaba un premio que le dio lugar a confusiones.
Entre los premios más significativos otorgados en la gala previa, no televisada, se encontraba el reconocimiento a Steven Spielberg, el primero de su carrera, por el mejor documental musical por La música de John Williams, dedicado al compositor nonagenario. Así, se une al selecto grupo de 27 personas que han logrado el reconocimiento conocido como EGOT: quienes han ganado un Emmy, un Oscar, un Tony y, ahora, un Grammy. Además, el Dalái Lama, Tenzin Gyatso, hizo historia al convertirse en el primer líder espiritual del budismo tibetano en ganar un Grammy, por su audiolibro Meditations: The Reflections Of His Holiness The Dalai Lama.
Doechii se llevó el premio a mejor vídeo por Anxiety, Lady Gaga el de mejor grabación de pop por Abracadabra y Ariana Grande junto a Cynthia Erivo se hicieron con el de mejor dúo de pop por Defying Gravity, de la primera parte de Wicked. Todo transcurrió en un evento de tres horas y media, seguido de otra gala de igual duración, que premió 95 galardones que ya forman parte de la historia de la música.



