Valencia-Real Madrid: una rivalidad explosiva.
Desde hace mucho tiempo, la temperatura en el volcánico Mestalla se eleva con cada visita del Real Madrid al coliseo valencianista. La rivalidad entre ches … y merengues carga de pólvora un partido lleno de emoción y se remonta a viejos episodios que algunos jóvenes aficionados solo conocen de oídas, gracias a las historias de sus mayores, pero que continúan aumentando la tensión cada vez que el poderoso equipo blanco llega a la ciudad del Turia para enfrentarse al Valencia.
Lo curioso de esta historia de desencuentros, que este sábado no contará con la presencia de Vinicius, el último elemento disruptivo, es que no siempre fue así. La relación entre ambos clubes fue inicialmente amistosa, e incluso de colaboración en momentos difíciles. De hecho, el mismo Santiago Bernabéu ayudó al Valencia con la ampliación de Mestalla en la década de los cincuenta, e incluso el Real Madrid llegó a jugar como local en el entonces Luis Casanova durante un duelo de la Copa de Europa de la 1976-77 contra el Stal Mielec polaco, debido a la sanción que enfrentaba tras el incidente del ‘loco del Bernabéu’ un año antes frente al Bayern.
Más allá de algún conflicto relacionado con decisiones arbitrales, todo era cordialidad y entendimiento hasta que, hace ya 30 años, el vínculo se rompió. Febrero de 1996 marcó el punto de inflexión en el nacimiento de una rivalidad intensa. Y todo por un nombre: Pedja Mijatovic, el hombre que, poco después, llevaría al Real Madrid a reconciliarse con la Copa de Europa, 32 años después.
El balcánico había sido el ídolo de la afición de Mestalla tras tres temporadas, destacando la última, la 1995-96, donde se logró el segundo puesto en liga, solo detrás del Atlético del doblete, y 28 goles del montenegrino, el segundo máximo goleador del campeonato. Su marcha fue la pérdida más dolorosa posible; además, el club merengue realizó la incorporación sin acuerdo ni aviso previo al Valencia, pagando su cláusula de rescisión, que ascendía a 1.486 millones de pesetas.
El movimiento agresivo del Real Madrid resultó beneficioso en lo deportivo. La importancia histórica de Mijatovic en el club lo resume todo. Estaba destinado a convertirse en el héroe de la Séptima, esa Copa de Europa con la cual el equipo blanco recuperó la gloria en el Viejo Continente al vencer sorpresivamente a la Juventus de Zidane en Ámsterdam, con un gol decisivo del atacante nacido en Podgorica, actual capital de Montenegro.
«No se trataba de dinero, se trataba de un jugador con el que la gente estaba ilusionada, la verdad es que me querían muchísimo»
Pedja Mijatovic
Exjugador del Valencia y el Real Madrid
Sin embargo, esta situación generó un cisma que se ha mantenido a lo largo del tiempo, con momentos de mayor o menor intensidad dependiendo de la competitividad del Valencia, un rival directo para el Madrid en la lucha por títulos a inicios del siglo XXI, y un equipo cuyas aspiraciones están a años luz del conjunto merengue en la actual situación gris en Mestalla.
«No se trataba de dinero, se trataba de un jugador con el que la gente estaba ilusionada, la verdad es que me querían muchísimo, y yo siempre he dicho que mi etapa en el Valencia fue crucial en mi carrera, allí crecí como persona y jugador. La afición me quería mucho durante mi tiempo en el club, y cuando decidí irme, eso generó un enfado que nunca se ha reparado», explicó años después Mijatovic, el hombre que inauguró las hostilidades entre Valencia y Madrid.
Una final de Champions
Más allá del origen, el tira y afloja se ha sostenido a lo largo de estas tres décadas, con una final de Champions de por medio. El 24 de mayo del año 2000, Real Madrid y Valencia protagonizaron un hito sin precedentes, la primera final de la máxima competición del Viejo Continente entre dos rivales del mismo país. Esa noche, el equipo blanco, vestido de negro, se llevó el triunfo frente a un rival que vestía de naranja, y un año después, la Orejona se le escaparía nuevamente al Valencia, esta vez a manos del Bayern en Milán.
Un episodio glorioso para la Liga que abrió una etapa de gran rivalidad, donde ambos equipos competían habitualmente por los grandes títulos. Valencia se proclamó campeón en las temporadas 2001-02 y 2003-04, en una época dorada bajo la dirección de Rafa Benítez. El Real Madrid, con Vicente del Bosque, ganó los campeonatos en las temporadas 2000-01 y 2002-03. Muchos partidos de alta tensión y polémicas arbitrales, con la caldera de Mestalla al rojo vivo. De hecho, las malas relaciones entre ambas instituciones frustraron los fichajes de valencianistas que eran del deseo del Bernabéu, como Mendieta, Ayala o Villa.
Un documental
Actualmente, el Valencia no es el mismo. Ha iniciado un lento declive, intensificado desde la llegada del magnate de Singapur, Peter Lim, a la propiedad del club, y en este momento se esfuerza por mantener la categoría. Sin embargo, el espíritu combativo, incluso hostil, se conserva cuando el Real Madrid se presenta enfrente.
Vinicius, que no estará presente este domingo en el feudo valencianista, fue el blanco de los abucheos en Mestalla el 21 de mayo de 2023. El brasileño denunció en el campo los deplorables gritos racistas de algunos aficionados y el incidente, junto con la tangana en el césped, desató una guerra entre los entornos de Valencia y Real Madrid sobre si se había culpado a toda la afición che por lo sucedido, especialmente a través de un documental de Netflix sobre el incidente que el club che llegó a denunciar.
El ‘7’ blanco ha regresado al escenario de aquel episodio y ha soportado los abucheos del público sin que, afortunadamente, la situación escalara a mayores. La colaboración institucional del Real Madrid hacia las víctimas de la inundación que afectó la Comunidad Valenciana en octubre de 2024 permitió una cierta desescalada en una rivalidad que este domingo, a las 21:00 horas, escribe un nuevo capítulo en su turbulenta historia.



