Madrid se convertía en una celebración | Público
Tras el Cristo más grande del mundo, el impresionante Cañón del Colorado, los torreznos más deliciosos y el bocadillo de calamares por excelencia, Madrid continúa su incesante expansión cultural al llevar a cabo una Feria de Abril en el distrito de Villaverde, un lugar estrechamente relacionado con el rebujito, las sevillanas, los caballos de Jerez, el pescaíto frito, los trajes de faralaes y los sombreros cordobeses. Al parecer, entre chulapas, castizos y organillos, el folklore local resultaba insuficiente, así que Ayuso decidió ampliar las fronteras estéticas de la capital hasta las orillas del Guadalquivir, ya que el Manzanares no tiene límites.
Hablando del Manzanares, hace un par de años, por estas mismas fechas, se llevó a cabo allí una mascletá que costó 46.000 euros y que no tenía nada que envidiar a las de Valencia ni a las de la guerra de Vietnam. Fue tan entretenida que alrededor de mil personas asistieron y hasta algunos patos fallecieron. Traer una copia de la Feria de Abril de Sevilla a Madrid podría ser un éxito similar, especialmente si caen algunos caballos al suelo, por mantener la tradición. Solo hay que imaginar cómo debió ser la tormenta de ideas entre Ayuso y sus asesores al concebir este brillante concepto de traslado cultural:
-Ya lo tengo. Celebremos la Feria de Abril en Sevilla, pero en Madrid.
-Eso es estupendo, presidenta. De lo más genial. ¿Y cómo lo llamamos?
-Madrilucía. Suena bonito, ¿verdad? Se me ocurrió a mí misma.
-Increíble, presidenta. Es incluso mejor que Madring.
-Unir Madrid y Andalucía en un solo término. No se me habría ocurrido en mil años. Ni a mí ni a Miguel Ángel Rodríguez, con perdón. ¿Y para cuándo sería la fiesta?
-Ya que es la Feria de Abril, la celebraremos en mayo. Desde mayo hasta junio.
-Vamos a arrasar. Así de paso competimos con esos listillos de la Feria del Libro.
Desde el equipo de comunicación de Madrilucía afirman que no desean reproducir clichés, aunque elegir un cliché más grande que la Feria de Abril es complicado. Varios críticos están protestando por lo que consideran un evidente robo por parte de los madrileños a los sevillanos, cuando en realidad, la Feria de Abril fue ideada por un vasco y un catalán. Dado que Madrid reúne lo mejor de España y acoge a todo tipo de personas (salvo excepciones étnicas y religiosas, por supuesto), sería lógico centralizar la Tomatina, los Moros y Cristianos, las Hogueras de San Juan, bajar el Descenso del Sella por el Manzanares y celebrar los Sanfermines en la Gran Vía. Con las Fallas, hay que tener mucho cuidado, no vaya a ser que hagan un ninot de Almeida y terminen quemando el original.
Si ya hemos celebrado partidos de la NFL en el Bernabéu, lo siguiente será importar la Copa América de Vela al lago del Retiro y escalar el Everest en Peñalara. Si la montaña no va a Mahoma, que venga a Madrid. Con cómo están las cosas en Trumpilandia, espero que no nos envíen la próxima edición de la Superbowl con Bad Bunny sin billete de regreso y con subtítulos en español. Para culminar esta catetada, Bertín Osborne ha anunciado que ya es socio de una caseta en Madrilucía, así que solo falta desenterrar la momia de Hemingway, sentarla en una barrera en la Feria de San Isidro y obligarle a reescribir París era una fiesta al ritmo de chotis. Una comparsa del Carnaval de Cádiz se ha burlado de este gran proyecto, sin darse cuenta de que, si siguen tocando las narices, el próximo año Ayuso podría traer el Carnaval de Cádiz a Madrid y, para colmo, celebrarlo en Navidad.



