Los socios explican por qué Sánchez no conseguirá aprobar los Presupuestos.
Los Presupuestos Generales del Estado se han convertido en uno de los elementos más vulnerables del rompecabezas político de Pedro Sánchez. Después de tres años de promesas no cumplidas, sus aliados parlamentarios ponen en duda la narrativa del Gobierno, a la que califican de «engaño».
La vicepresidenta María Jesús Montero afirma que las cuentas públicas se presentarán «rotundamente, por supuesto». Sin embargo, son sus socios quienes están colocando la pelota donde corresponde. «Es el tercer intento fallido de Sánchez; ya gobierna con los Presupuestos de 2023 y lo sabe», indican fuentes de los aliados parlamentarios, que ven en la maniobra del presidente un intento de «ganar tiempo» mientras el otoño judicial reduce el margen de acción del PSOE.
¿Por qué no habrá Presupuestos? Las razones se explican en la mayoría de investidura. Uno de los grandes obstáculos es el gasto militar. Para cumplir con el 2 % del PIB que exige la OTAN, Moncloa ya ha redirigido más de 22.000 millones de euros a Defensa sin ninguna intervención del Congreso. «Es un escándalo: se han duplicado los recursos del Ministerio de Defensa sin que el Congreso vote nada», critican en Podemos, que se opone firmemente a cualquier aumento adicional.
Pero el panorama es aún más complejo. Para alcanzar el 5 % del PIB en Defensa, como solicita la Alianza Atlántica, España necesitaría invertir más de 80.000 millones de euros adicionales. «Eso no se puede conseguir ni con ingeniería financiera ni con magia», admiten dentro del propio bloque socialista. Las condiciones de Ione Belarra para apoyar las cuentas son tan estrictas como incompatibles con la agenda económica del Gobierno: romper relaciones con Israel, reducir un 40% el precio de los alquileres y prohibir la compra de vivienda que no sea para residir. «No son caprichos, son mandatos de nuestras bases», insisten en la dirección morada, recordando que casi un 90 % de sus militantes apoyaron esas exigencias en consulta interna.
En Moncloa son conscientes de que no podrán aceptar esas condiciones. «Sánchez está atado de pies y manos por sus compromisos empresariales y europeos», afirman fuentes cercanas a las negociaciones, refiriéndose a los vínculos de empresas españolas con la industria armamentística israelí y el papel de Indra en el rearme europeo.
El bloqueo parlamentario es el otro aspecto del fracaso presupuestario. Hay más de 40 proyectos de ley estancados desde 2024, reflejo de una aritmética imposible. «Ni tan mal, dirá Sánchez, pero la legislatura está agotada», ironiza un socio del Ejecutivo.
Aún dentro del bloque de investidura se siente el cansancio. «No se puede gobernar solo con propaganda y titulares, el engaño de Sánchez respecto a los Presupuestos ha llegado a su fin», afirman con claridad desde la izquierda.
Con la chistera del presidente cada vez más vacía, los Presupuestos parecen hoy un gesto vacío, una acción más de resistencia política que de viabilidad económica. Y en el ambiente resuena la sospecha de que, lejos de cuadrar cuentas, el verdadero objetivo es justificar un adelanto electoral.
Como informaba ayer este periódico, Moncloa es consciente de esta realidad y, por ello, su estrategia ha priorizado los gestos de apoyo hacia el presidente de la Generalitat, Salvador Illa. Proteger a Illa, para que Sánchez gane tiempo. La condonación de la deuda o la continuidad en la financiación singular de la Generalitat están al servicio de que Illa apruebe sus Presupuestos.



