Desmantelamiento policial de la agrupación que usaba el método de «siembra» en centros comerciales de Madrid.


La Policía Nacional ha desmantelado una organización delictiva especializada en robos mediante el método de la ‘siembra’, que operaban principalmente en aparcamientos de centros comerciales. Su estrategia consistía en distraer a las víctimas haciéndoles creer que se les habían caído monedas o llaves al suelo, mientras otro cómplice aprovechaba la situación para robar los bolsos que habían quedado en el asiento del copiloto.

La investigación comenzó a mediados de abril, tras un robo en el aparcamiento de un centro comercial en Fuenlabrada. Luego de varias semanas de análisis, los agentes lograron identificar a los presuntos autores y montaron un dispositivo especial de vigilancia que culminó el 22 de enero con la detención ‘in fraganti’ de tres hombres en el parking de Fuenlabrada.

En esa ocasión, los agentes observaron a tres varones intentando robar las pertenencias de una mujer en este centro comercial mediante el método de la ‘siembra’, y que cumplían con las características de los sospechosos.

Se les imputa ser presuntos responsables de varios delitos, incluyendo pertenencia a grupo criminal, nueve robos en vehículos, cuatro estafas, delitos contra la seguridad vial, falsedad documental, resistencia y desobediencia, así como reclamación judicial.

Método de la «siembra»

La primera denuncia se recibió tras los hechos ocurridos en diciembre, cuando la víctima contó que había sido objeto de un robo después de hacer sus compras en el centro comercial. Accedió a su coche para dejar las bolsas y un hombre tocó el cristal de la ventanilla pidiendo ayuda para recoger dinero que se le había caído.

Al bajar del coche para ayudarle a recoger sus pertenencias, se dio cuenta al volver a subir que su bolso, que había dejado en el asiento del copiloto, había sido robado.

Este grupo no solo se limitaba a robar pertenencias, sino que también accedían a las cuentas bancarias utilizando las tarjetas de crédito, la documentación y los teléfonos móviles que robaban. Además, utilizaban las tarjetas bancarias para realizar reintegros en cajeros y compras en comercios de otras áreas del sur de Madrid, causando un daño superior a 40.000 euros.

A medida que avanzaron las investigaciones, se recopilaron hasta ocho robos con características similares, perpetrados en diversos centros comerciales de Fuenlabrada. Los delincuentes estaban perfectamente organizados y solían actuar en grupos de tres.

Uno se encargaba de distraer a las víctimas y dejar caer las monedas, el segundo robaba el bolso del asiento del copiloto y el tercero manejaba el vehículo con el que se daban a la fuga. Para evitar ser reconocidos, usaban gafas falsas, gorros o gorras y bragas para ocultar su rostro, además de vehículos alquilados con documentación falsa.

Aunque normalmente actuaban tres individuos, este grupo estaba compuesto por varias personas que se intercalaban constantemente para evitar ser imputados como un grupo criminal y evitar coincidir entre ellos, intentando utilizar los mismos vehículos lo menos posible.

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