Requerimientos, demandas y cambios en el Atlético ante un Rayo en apuros.
El estado del césped en el Estadio de Vallecas obliga a trasladar el derbi entre el Rayo y el Atlético de Madrid hasta Butarque, en Leganés, donde ambos equipos se enfrentarán con exigencias y necesidades, en medio de las contradicciones del conjunto dirigido por Diego Simeone, errático en LaLiga, pero formidable en la Copa del Rey, siempre impredecible esta temporada, y con rotaciones previstas para este domingo, frente a la urgencia del equipo de Iñigo Pérez, que se encuentra en zona de descenso.
En medio del éxito en la Copa, con nueve goles en dos partidos que van desde el 0-5 contra el Betis hasta el 4-0 contra el Barcelona, mientras se avecina la incómoda eliminatoria de dieciseisavos de la Liga de Campeones, con el equipo viajando el martes a Brujas para jugar el miércoles, la realidad de la Liga es muy distinta para el Atlético, que se muestra errático, a trece puntos del liderato y limitado en sus errores a su objetivo primordial al inicio de la temporada: clasificar para el máximo torneo europeo.
Dada su irregularidad, especialmente como visitante en este campeonato, y considerando el ritmo no solo del Barcelona, sino también del Real Madrid (que solo han perdido 11 y 12 puntos, respectivamente, de los 69 posibles), no parece factible superar una diferencia tan significativa en la clasificación, con aún 15 jornadas por jugar y teniendo en cuenta la fragilidad mostrada por el equipo lejos de su estadio: ha alcanzado 14 de los 33 puntos disputados.
Solo ha logrado tres victorias en 11 salidas en esta Liga, lo que está muy por debajo de las expectativas y el ritmo necesario para pelear por el título, relegando al equipo a competir por la tercera posición y asegurarse un lugar en la Champions, con una ventaja de siete puntos sobre el Betis, además de la diferencia particular en caso de empate.
Simeone también debe gestionar el desgaste de su plantilla. No solo se trata de su decimotercer partido desde el 4 de enero, sino que, además, apenas transcurrirán 65 horas y 15 minutos desde el final de su exigente partido contra el Barcelona hasta el inicio del encuentro contra el Rayo Vallecano, con la constante obligación de ganar que afronta el Atlético, que mantiene la baja de Pablo Barrios, pero recupera a Johnny Cardoso este domingo.
Se prevé una rotación masiva, hasta el punto de que Matteo Ruggeri y Nahuel Molina serían los únicos que repetirían respecto al 4-0 contra el Barcelona, según lo observado en las pruebas de este sábado. Se espera la inclusión en la alineación de los defensores José María Giménez y Clement Lenglet, los mediocampistas Álex Baena, Rodrigo Mendoza, Johnny Cardoso y Nico González; y los delanteros Thiago Almada y Alexander Sorloth. Estas son las opciones que ha ensayado Simeone.
La última vez que realizó una transformación casi total en su alineación fue el pasado 31 de enero en el 0-0 con el Levante, cuando cambió su once titular para gestionar los esfuerzos. Es fundamental en momentos como este, con tantos encuentros programados, teniendo presente cómo le afectó el año anterior, cuando llegó desgastado a la fase decisiva. Esto le costó LaLiga, la Copa del Rey y la Champions entre marzo y abril, quedando fuera de la carrera por los títulos.
Julián Alvarez ha reencontrado el camino del gol, tras once partidos y muchas dudas, con el 4-0 ante el Barcelona. Si esto es o no el punto de inflexión esperado se definirá en la próxima serie de partidos y su rendimiento, más allá de su eficacia ante la portería rival. Ha anotado 12 goles esta temporada, cifra igual a la de Antoine Griezmann y dos más que Alexander Sorloth, a quien se espera ver en la titularidad en la visita a Butarque tras dos suplencias consecutivas.
Por su parte, después de dos semanas sin competición debido al aplazamiento de la jornada pasada frente al Oviedo por el mal estado del césped del Estadio de Vallecas, el Rayo vuelve a competir en un momento delicado tanto a nivel deportivo como institucional, con la afición en oposición a la directiva que dirige Raúl Martín Presa, a quien acusan de mala gestión y que la semana pasada, mediante un comunicado respaldado por la mayoría de las peñas, pidieron su inhabilitación por parte de LaLiga.
Desde un punto de vista deportivo, el equipo está atravesando la peor crisis de resultados desde que Iñigo Pérez asumió el banquillo hace justo dos años, en febrero de 2024. Solo ha conseguido una victoria en los últimos doce partidos, acumulando ocho de los 36 puntos disponibles y cayendo al descenso en la última jornada, lo que ha generado un ambiente de nerviosismo en el vestuario.
La mayor preocupación respecto al rendimiento del equipo es su falta de gol. En este último tramo de doce partidos solo han anotado seis goles y, en el total, con 18, solo hay un equipo con menor eficacia en toda la categoría, el Real Oviedo, que ocupa el último lugar con 12 tantos.
Para este partido, Iñigo Pérez deberá prescindir de dos bajas importantes, ambas por sanción. Ni el mediocampista senegalés Pathé Ciss ni el lateral izquierdo Pep Chavarría podrán jugar. Es probable que Óscar Valentín ocupe el lugar de Ciss y que el uruguayo Luis Alfonso ‘Pacha’ Espino lo haga por Chavarría.
El resto del equipo podría ser el mismo que inició en el Santiago Bernabéu frente al Real Madrid, con Jorge de Frutos como su principal referencia ofensiva y el internacional marroquí Ilias Akhomach desempeñándose como mediapunta.



