‘Los Pocholos’ generan una división en el Gobierno de Ayuso tras la dimisión de tres diputados | Noticias de Madrid
La transformación en el sistema educativo de Madrid está siendo profunda y significativa. Este martes, el portavoz del PP que gestiona esa área en la Asamblea de Madrid, Pablo Posse, ha anunciado su dimisión, según testimonios que han llegado a EL PAÍS, y ha anticipado la renuncia de varios directores generales que colaboraban con el anterior consejero, Emilio Viciana, quien fue destituido ayer por Isabel Díaz Ayuso tras perder su confianza.
Posse ha indicado también que en las próximas horas se presentará la renuncia de la directora general de Secundaria y el director general de Universidades. Además, según fuentes consultadas, se marcharán otras dos diputadas del PP que formaban parte de un grupo conocido, en el Gobierno, como ‘los pocholos’, debido a su estética pija y por pertenecer a una compañía de teatro dirigida por un asesor de Ayuso, una revelación que este periódico hizo y que provocó un gran revuelo en el ámbito universitario.
La presidenta de Madrid había expresado su descontento en privado con el trabajo del consejero, criticándolo por no conseguir acuerdos con los rectores de las universidades públicas. No se ha logrado avanzar en la elaboración de una ley sobre el nuevo modelo de financiación, un tema que la presidenta consideraba prioritario. Los rectores no tenían sintonía con Viciana, y esa desconfianza también afectaba a parte de su equipo. Ahora que Viciana no está en la ecuación, Posse ha manifestado en conversaciones informales en la Asamblea que se va por “coherencia”.
A estas horas, el equipo de Ayuso no tiene conocimiento de la decisión del diputado. “No sabemos que se haya producido. Hemos oído rumores, pero nada más”, comentan en Sol. “Deberá comunicarse con el grupo y presentar su renuncia”, añaden. Sea como sea, la salida de Posse se está dando de manera sorpresiva.
Posse se ha despedido de una manera muy emotiva; de hecho, le ha temblado la voz al anunciarlo. “Nos ha agradecido por el trabajo y la actitud que hemos mostrado, que ha aprendido mucho, que ha sido un período muy enriquecedor”, narra un diputado opositor que escuchó las palabras de su colega.
Durante esa intervención, Posse leyó una carta de despedida de Nicolás Casas, a cargo de las universidades. Con él sucede lo mismo que con Posse: aún no han recibido información sobre su salida. Dado el fracaso de este proyecto a ojos de Ayuso, se anticipan ceses y dimisiones en cadena.
Mercedes Zarzalejo, perteneciente al ala dura del PP y quien recibió el encargo de Ayuso de investigar a fondo a Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez, por un supuesto trato de favor en su relación con la Universidad Complutense (UCM), será quien asuma el cargo de consejera. Zarzalejo ahora tiene el desafío de liderar un cambio profundo. En Sol creen que la nueva consejera trabajará con un equipo renovado, lo que sugiere que muchos de los que acompañaban a Viciana quedarán fuera. Ante la posibilidad de ser despedidos, algunos ya se han adelantado. Estos cambios se darán a conocer de forma oficial este miércoles, día del Consejo de Gobierno.
Así concluye la era de los ‘pocholos’, una joven generación que Ayuso considera que no ha cumplido con las expectativas. Estos formaban parte del entorno de Antonio Castillo Algarra, un hombre polifacético y enigmático, conocido como dramaturgo, actor, traductor y profesor de oposiciones. Además, se le atribuye una gran capacidad de influencia sobre la presidenta en asuntos educativos. Sin estar oficialmente en plantilla, mencionó EL PAÍS, ha impregnado la controvertida ley de educación con un sesgo ideológico y ha manejado puestos a su antojo. “Es el Rasputín de Ayuso. Comparable a Miguel Ángel Rodríguez”, coincidieron en su momento cinco fuentes.
La oposición ve en esta crisis del Gobierno un intento por implementar un proyecto educativo fallido. “No logra someter a los rectores con su sectaria Ley de Universidades y ahora se suceden ceses y dimisiones en su gobierno. El PP de Ayuso se desmorona”, ha escrito en redes sociales el ministro y secretario general del PSOE en Madrid, Óscar López.
El obstáculo principal en este momento es la financiación. Los rectores de las seis universidades públicas madrileñas se quejan de que los campus están en mal estado y enfrentan dificultades para pagar los sueldos de los trabajadores. La situación es especialmente complicada en la Complutense (UCM) y en la Rey Juan Carlos (URJC). Ayuso, a finales del año pasado, incrementó el presupuesto en más de un 6%, pero los rectores consideran que es insuficiente y que no aborda los problemas de fondo. La solución podría estar en la ley. Viciana buscaba aprobarla a principios de este año, pero todos los intentos resultaron fallidos. Al final, eso le costó el cargo.
Los máximos responsables de los campus ya habían manifestado que no respaldaban el último borrador de la ley de educación superior (Lesuc), fechado en noviembre. Aunque no tienen poder de voto y son minoría en el Consejo de Universidades de Madrid, su peso moral es demasiado grande para que Ayuso apruebe la norma sin su apoyo, especialmente tras la movilización de la comunidad universitaria en una multitudinaria manifestación. Ahora, Ayuso cree que es momento de reorganizar las cartas y comenzar de nuevo. Necesita un perfil diferente, gente con mayor peso político y experiencia, para negociar con rectores tan difíciles.



