El Barça no se considera favorito para la Champions
El Brujas es un ícono de la Champions y uno de los clubs mejor administrados en Europa. Ha tenido once temporadas sin déficit, con ventas impresionantes y una anticipación en el mercado que lo convierte en un equipo digno de estudio. Hoy, en su pequeño Anfield, se enfrenta al Atlético (21:00h.) en la ida de los dieciseisavos de final de la Champions, y Dévy Rigaux, su arquitecto, comenta en La Vanguardia sobre esta competencia y su modelo exitoso.
¿Qué Atlético espera, el del 4-0 al Barça o el del 3-0 contra el Rayo?
Del primero solo vi los momentos clave. Fue una actuación casi perfecta, de alto nivel, con la profundidad de Lookman, su capacidad de desborde y gol. Eso le aporta mucho a Simeone. Tendremos que mejorar respecto a cuando los vencimos en la temporada 2022-23. Saben cómo jugamos y habrá menos sorpresas. Además, vienen de perder 3-0, lo que los hace peligrosos.
Ahora el Barça ha perdido el liderato de la Liga. ¿Lo ven como favoritos en la Champions?
No creo que vayan a ganar. Reciben muchos goles. Si logran llegar a semifinales, tienen la calidad para decidir partidos en un par de jugadas. Pero no los considero favoritos.
En los últimos años, el Brujas se ha establecido entre los mejores de Europa, incluso llegando a octavos. ¿De qué club se inspiran?
Hablando de nuestro lema, ‘si no sudas, no hay gloria’, nos define como un club trabajador, con gente humilde que quiere ganar y mejorar cada día. Algo similar al ambiente de Liverpool. Somos fácilmente identificables, es parte de nuestra cultura. Nos gusta un fútbol muy ofensivo, queremos tener el control del balón y ejercer una alta presión.
¿El modelo lo determina todo?
Sí. Contamos con principios muy claros. Buscamos jugadores de banda que sean creativos, habilidosos en el uno contra uno, que puedan desbordar de afuera hacia adentro. Ese estilo de juego funciona bien para nosotros. Aplicamos esos criterios tanto en la captación de jugadores como en la selección de técnicos. Buscamos un entrenador convencido de que el fútbol debe ser ofensivo, centrándose en las bandas y dominando. Desde luego, hay que adaptarse a la Champions, como nos ocurrió contra el Barça.
Charles De Ketelaere (37,50 millones), Ardon Jashari (39) e Igor Thiago (37) son ejemplos. ¿Cómo logran anticiparse a otros clubs para fichar talentos que luego venden por más?
El mundo del fútbol es vasto. No podemos estar en todos los países. Es fundamental elegir bien. Conseguir talentos de Brasil y Argentina es complicado, pues los grandes clubes están al acecho. Buscamos talentos desconocidos. Hace años comenzamos en Colombia y fichamos a Bacca (luego Sevilla, Milan o Villarreal). Entendimos que si logramos captar bien, con buenas referencias, eso nos dará beneficios. En Europa, hemos vendido a Jashari y creímos que Stankovic era el reemplazo ideal. Lo que hacía en Lucerna podía replicarse aquí, por eso lo fichamos. En España, café empresarial a Jutglà. Y buscamos en Países Bajos y la segunda liga alemana también.
¿Cree que la liga belga ya es mejor que la holandesa?
Es una liga de gran intensidad. En Holanda hay tres clubes grandes: Ajax, Feyenoord y PSV, que son ofensivos y talentosos, pero la liga belga ofrece más intensidad. Por eso, en los últimos años hemos tenido un buen número de ventas. Cuando un jugador compite aquí dos o tres años, está preparado táctica, técnica y físicamente para una Premier.
Su modelo económico es sólido. No se han hipotecado. ¿Cómo logran mantener el equilibrio?
Contamos con dos pilares: respetar nuestros valores y ganar. Estamos obligados a competir por los trofeos, y hemos logrado seis ligas en diez años y ocho participaciones en Champions. Pero también hay un tercer pilar, que es crecer económicamente, evitar déficit y crear valor. Ese equilibrio entre ganar y crear valor es fundamental. Es esencial entender el presupuesto para cada mercado y anticiparnos a las posiciones que necesitan refuerzo. Además, debemos vender bien. No se trata de vender cada mercado; hay que seleccionar qué jugadores están al final de su ciclo. Contamos con un segundo equipo, Nxt, donde intentamos formar jugadores y lo estamos logrando bien. Después de una gran venta, es crucial reinvertir, pero siempre respetando nuestros límites.
¿Tiene ejemplos?
Rasmus Hojlund (ahora en el United). Lo buscamos cuando estaba en el Sturm Graz, pero el Atalanta lo fichó y aumentó su valor (17 millones). Podríamos haberlo adquirido, pero eso habría establecido un precedente. Y no se puede retroceder, debes pasar la página. Decidimos no proseguir. El dinero no puede jugar en nuestra contra, tenemos que vivir dentro de nuestra realidad. La clave está en anticiparse. Contamos con recursos financieros, pero no vamos por un jugador cuando el mercado está caliente. Fichamos en marzo o abril. Cuando vendemos, volvemos a contratar y exploramos bien para reconstruir la plantilla. Captamos a Ordoñez antes que Villarreal, Sporting de Lisboa o Newcastle; los jugadores ven que llegar a Brujas implica un gran salto. El mercado nos respeta mucho por nuestros logros.
Empezó como traductor de Víctor Vázquez, reconocido como el mejor talento de la generación de Leo Messi. ¿Cómo ascendió?
A los 23 años ya era entrenador de la academia mientras cursaba un máster en Gante y en la Complutense de Madrid. En 2011, con la llegada del nuevo propietario al club, se fichó a Vázquez. Recuerdo reunirme con Horacio Gaggioli, su representante, para ser el traductor; así entré al cuerpo técnico para ayudar a los hispanohablantes. Realicé los cursos de la UEFA y fui adquiriendo experiencia. Luego, demostré ambición y me enfoqué en el mundo del scouting, estableciendo contactos. Cuando el director general Vincent Mannaert se marchó, le dijo al presidente que no necesitaban buscar fuera, que el sustituto estaba dentro. Llevo ya tres años defendiendo estos colores.



