El Atlético de Madrid continúa en estado de letargo.


Ya no es solo una cuestión de casualidad; el Atlético de Madrid ha firmado su peor inicio liguero desde Abel Resino, con dos puntos de nueve, y lo preocupante es que eso no es lo más alarmante.

”¿Qué pasó con esos primeros 60 minutos contra el Espanyol?” se preguntan los aficionados, y con razón, esos momentos ahora parecen anécdotas. A pesar de la baja de Baena, que efectivamente tiene su influencia, no ha habido otro problema significativo en los dos últimos partidos.

El Atlético de Madrid no tiene claro a qué quiere jugar; está claro que lo que se está haciendo actualmente no sirve o se está ejecutando de manera incorrecta. Espanyol, Elche y Alavés: tres partidos, tres rivales, y tres planteamientos que no tienen similitudes. No hay mejor manera de ilustrar este atasco que lo que hemos mencionado; no solo se trata de los resultados, sino también de la falta de soluciones.

Aquí es donde empieza a buscar culpables. El primero en recibir la crítica es, como siempre, el fácil blanco, Simeone. Él mismo admite que no ha encontrado la clave para un equipo renovado. Reconocer los errores es crucial, pero esto no garantiza que se puedan resolver fácilmente, especialmente cuando no hay un solo inconveniente.

Hay equipos que han comenzado la temporada con el mismo ritmo y sensaciones de la anterior, y otros, como el Atlético de Madrid, que han vivido todo lo contrario. Los fichajes rápidos tras el regreso de los Estados Unidos calmaron un poco las aguas turbias debido a la decepcionante actuación en el mundial. Esto generó ilusión, claro, gracias a las caras nuevas que eran necesarias. Pero agosto se presentó extraño, con fichajes controvertidos que han sido considerados como desacertados por muchos, sumando un inicio de temporada desastroso. Todo ha llevado a una sorprendente sensación de confusión.

El ambiente es extraño; jugadores incómodos, algunos que no muestran inquietud por proponer, un cuerpo técnico que parece incapaz, al menos por ahora, de sacar provecho de la situación, e incluso los aficionados, cuyos discursos se han diversificado en una variedad de opiniones incompatibles en este momento de tensión. Todo ello es producto de una preocupación que no invita a pensar en un cambio cercano. Los siguientes encuentros: Villarreal y Anfield.

A finales de agosto, el entrenador ya está parcheando, lo que indica que las cosas no marchan bien. El sábado, el Atlético de Madrid saltó al campo sin ninguno de sus cuatro laterales naturales, y su mejor central hasta el momento, Hancko, tuvo que ser “sacrificado” en el costado izquierdo. A raíz de Ruggeri, que genera dudas en Simeone, ¿no era mejor opción sustituirlo en lugar de seguir dándole protagonismo? O, desde una perspectiva más amplia, ¿es el italiano el lateral que necesita el equipo? Empezando por que no es lateral, sino carrilero, lo que ya aclara algunas confusiones. Lo habitual, si no pones a tu lateral titular, es colocar al suplente, cosa que no ha pasado. Javi Galán fue el tercer lateral izquierdo en el partido contra el Espanyol. Si conocías la polivalencia de Hancko, ¿por qué no has traído otro central? Giménez acorta las esperanzas y Lenglet debe ser puntual; solo queda Le Normand y un Marc Pubill que parece ser considerado como central. El medallista olímpico llegó debido al fichaje fallido de Areso, pero, viniendo este último, ¿hubiera sido también visto como central? ¿Dónde está la hoja de ruta?

El centro del campo mostró más carencias en el último partido. Cardoso no puede estar tan descolgado de su pareja, Barrios, que constantemente pisaba el área y movilizaba al equipo; no podía a la vez servir de referencia para un Johnny que se sentía superado por la simple superioridad numérica del rival. ¿Sería mejor un mediocampo con tres hombres? Esta opción restaría una pieza del banquillo, absolutamente limitado en términos de perfiles en el centro. Koke, Gallagher, y nadie más.

Se lesiona Baena y ya tienes que hacer ajustes. Simeone decide incluir a Sorloth como referencia y desconectar a Julian, quien ha tenido dificultades para conectar con Almada si este último baja constantemente a dar criterio en la salida del balón. Hace falta un hilo conductor que sí ofrece el ex del Villarreal, y que no es contrarrestado, ni mucho menos, por un Alexander Sorloth que cada vez preocupa más. No presiona, no aporta oxígeno recuperando balones, solo los peina hacia atrás buscando un inexistente jugador doce, y además, parece que no se entiende del todo con Julian, quien también está desconectado. El noruego parece estar en la típica situación de un futbolista que sabe que se va, o que no quiere estar, sin ganas ni motivación de demostrar nada.

El Atleti tiene muchísimo trabajo por delante; ahora el objetivo es cerrar el mercado de la mejor manera posible y “completar la plantilla como debe hacerse”, como dijo el ‘Cholo’. A partir de ahí, será necesario reiniciar la pizarra, evaluar con qué se cuenta y aplicar tu idea.

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