La regulación de la caza de 9.000 jabalíes disminuye accidentes y protege los cultivos en Madrid.
Las poblaciones de jabalíes, corzos, conejos y aves pueden experimentar un crecimiento excesivo, convirtiéndose en un riesgo para la seguridad. Esto fue lo que ocurrió en abril del año pasado, cuando la Comunidad de Madrid declaró una emergencia cinegética temporal en diez comarcas y dos … municipios. La meta, según el gobierno regional, era proteger los ecosistemas y la salud de los ciudadanos. Desde entonces, tras la caza de 9.000 jabalíes, se han mitigado los daños en cultivos agrícolas y los accidentes de tráfico causados por atropellos a estos animales.
Su población se ha duplicado en los últimos diez años y se estima, según el Ejecutivo madrileño, que oscila entre los 35.000 y 40.000 ejemplares. Por esta razón, se ha implementado un plan con medidas extraordinarias que se extenderá hasta 2030. Para garantizar este control, se han incrementado los cupos de captura, se han establecido controles fuera de temporada y se han otorgado permisos de captura en áreas no cinegéticas.
Además, luego del brote de Peste Porcina Africana en Barcelona a finales del año pasado, se intensificaron las medidas de vigilancia sobre estos animales. Se realizaron 536 análisis por parte del Laboratorio Regional de Salud Animal para asegurar el buen estado de los cerdos que habitan en las 54 explotaciones y monterías de Madrid donde coexisten con jabalíes.
Corzos, ciervos y palomas también se ven afectados, pero el foco principal son los jabalíes y los conejos. Las Organizaciones Profesionales Agrarias, en coordinación con cazadores, trabajan para disminuir la población de estos últimos. En la temporada pasada, se controlaron casi 500.000 conejos, especialmente en las áreas este y sur de la Comunidad.
Después de presentar el balance sobre el control de fauna silvestre este viernes, el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, ha firmado un convenio con la Federación Madrileña de Caza para aumentar la vigilancia de los animales en las fincas experimentales del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario. Así, la Comunidad busca preservar la investigación agraria y proteger los cultivos y ensayos, evitando los daños ocasionados por la sobrepoblación de estas especies en dichas áreas.
El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, sosteniendo una rapaz.
(COMUNIDAD DE MADRID)
«La actividad de la caza es fundamental para mantener el equilibrio en nuestros ecosistemas y es completamente necesaria para el control de fauna, además de asistir a nuestros agricultores en la mitigación de daños en sus cultivos», ha declarado el consejero, quien también ha supervisado las técnicas a emplear en la caza de estos animales.



