Armenia, Azerbaiyán y Turquía progresan en el establecimiento de relaciones diplomáticas | Internacional
La cumbre china, que ha congregado a una veintena de líderes mundiales, no solo ha abordado temas como Ucrania, Gaza o los aranceles, sino que también ha incluido el Cáucaso Sur en su agenda. Este encuentro de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) culminó este lunes en la ciudad portuaria de Tianjin. Durante el evento, el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, mantuvo reuniones separadas con el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, y con el mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan. Esta nueva dinámica diplomática sugiere un refuerzo hacia la normalización entre Ereván y Bakú, después del preacuerdo de paz que se selló en Washington el 8 de agosto, mediado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El encuentro entre Pashinián y Aliyev en China es el primero desde dicho pacto en la Casa Blanca, que incluye, entre otras disposiciones, la apertura de un corredor estratégico en el sur de Armenia —denominado “corredor de Trump”— que facilitaría la conexión entre el territorio principal de Azerbaiyán y su exclave de Najicheván, sin comprometer formalmente la soberanía armenia.
De acuerdo con los comunicados emitidos este lunes desde Ereván y Bakú, citados por Efe, ambos líderes resaltaron la “dinámica positiva” del proceso de normalización y coincidieron en la necesidad de mantener un “diálogo constructivo, fundamentado en la confianza mutua y la estabilidad regional”.
La reunión, aunque breve, fue simbólica y demostró que, a pesar de los históricos recelos y de los enfrentamientos recientes en Nagorno Karabaj —un territorio que el año pasado estaba habitado por armenios, quienes fueron expulsados por Azerbaiyán ya que legalmente pertenece a este país— existe una política dispuesta a avanzar hacia un proceso de reconciliación respaldado por un sólido paraguas internacional.
El papel de Ankara se vio fortalecido en la segunda reunión de Pashinián, esta vez con Erdogan. Turquía, principal aliado de Azerbaiyán, ha emergido como un actor crucial para superar resistencias y facilitar un clima de confianza. Según el comunicado del Gobierno armenio, ambos líderes subrayaron la relevancia de “dar pasos firmes hacia la estabilidad y la paz en la región” y de “mantener un enfoque constructivo que promueva la comunicación regional”.
La interacción directa entre Pashinián y Erdogan representa un cambio significativo en una relación históricamente caracterizada por el cierre de fronteras y la falta de vínculos diplomáticos, resultado de la cuestión armenia y el respaldo militar turco a Azerbaiyán en los diversos conflictos de Karabaj. Aunque no se anunciaron medidas concretas tras el encuentro en Tianjin, la fotografía de ambos líderes contribuye a la percepción de que el proceso de paz en el Cáucaso Sur está tomando una nueva dimensión.
Cesiones
No obstante, el panorama presenta desafíos. La apertura del corredor a Najicheván es vista por varios sectores en Armenia como una cesión arriesgada, mientras que en Azerbaiyán existe presión para que los avances se materialicen rápidamente en resultados palpables. Por otro lado, Turquía busca aprovechar su papel de mediador y consolidar su influencia en la región, mientras equilibra su relación estratégica con Rusia y sus compromisos dentro de la OTAN.
La coincidencia de estas reuniones con la cumbre de la OCS no es fortuita. Este foro, encabezado por China y Rusia, ha funcionado como un escaparate para proyectar una Eurasia donde los conflictos históricos pueden resolverse desde una perspectiva multipolar, alejándose de la mediación exclusiva de Occidente. El encuentro en Tianjin también ha servido como plataforma para que Armenia y Pakistán —aliado tradicional de Azerbaiyán— formalicen sus relaciones diplomáticas después de años de tensiones, según han confirmado ambos gobiernos.



