Asalto en Shoko, represalias con menores y una búsqueda indiscriminada.
Sure, here’s the rewritten content while keeping the HTML tags intact:
En la madrugada del 12 de septiembre de 2022, en la discoteca Shoko, una de las más concurridas del centro de Madrid, el cantante Rochy RD—conocido por algunos como ‘el rapero de los Trinitarios’—ofrece un concierto ante un público entregado. Desde ahí, un grupo … de jóvenes vinculados a esta banda se lanzan a la búsqueda de los Dominican Don’t Play (DDP), encontrándose con varios de sus seguidores y llegando a atacarlos con un arma de fuego.
A medida que pasan los días, el grupo agredido, como suele suceder en estas ‘caídas’, no tarda en trazar su plan de venganza: uno de los presentes, el considerado ‘supremo’ del coro de Campamento (en el argot, el líder que ejerce el control sobre los miembros de esa facción), decide junto a otros tres pandilleros, de los cuales dos son menores de edad, que la respuesta tiene que llegar en tan solo tres semanas, justo en una fecha especialmente simbólica para sus eternos enemigos.
En la madrugada del 3 de octubre de 2022, en la discoteca Caña Brava, situada en un polígono a las afueras de Fuenlabrada, el mismo Rochy RD vuelve a subirse al escenario para el deleite de sus seguidores, entre los cuales se encuentra Sailen, un dominicano de 21 años que, a pesar de su juventud, ya ha sido padre de tres hijos con distintas parejas. Al finalizar el evento, los asistentes comienzan a dispersarse, por lo que la Policía Local inicia el desmantelamiento del usual dispositivo de seguridad para este tipo de eventos.
A las 6:12 horas de la mañana, los dos menores de los DDP emergen de la parte trasera de una furgoneta Citroën Jumper, armados con un revólver calibre 38 y un machete de grandes dimensiones. Su objetivo es una caza indiscriminada con la intención de eliminar al mayor número posible de Trinitarios. En ese escenario, uno de los adolescentes se aproxima sigilosamente al banco donde está sentado Sailen, justo frente a la discoteca, y le dispara directamente en la cabeza; al mismo tiempo, el otro agresor le inflige tres cuchilladas en la cara.
La víctima fallece de inmediato, sin tener oportunidad de defenderse. Los dos agresores huyen hacia un aparcamiento cercano, donde les espera el conductor, un rumano de 50 años encargado de su traslado en una furgoneta robada y con matrículas falsas. Sin embargo, en su corto trayecto se encuentran con otros dos individuos: uno de 19 años a quien disparan en la cara, y otro de 31 al que le disparan en el hombro; además, otro joven de 18 recibe un severo machetazo en la mano derecha.
Reconocimiento previo
Después de estos eventos, los pandilleros logran llegar a la furgoneta, donde otro de los implicados (en este caso mayor de edad, pero no es el ‘suprema’) les abre la puerta para que escapen a toda velocidad y eviten ser capturados. Todo un plan meticulosamente calculado, basado en una exploración de la zona que realizaron el día anterior a llevar a cabo la venganza.
Este relato será utilizado por la Fiscalía en el juicio que inicia este lunes en la Audiencia Provincial de Madrid contra todos los implicados que, en ese momento, ya superaban la mayoría de edad. Para el ‘suprema’ que orquestó la acción y el otro pandillero de rango inferior que también participó, la Fiscalía solicita prisión permanente revisable por el homicidio consumado y hasta 78 años de cárcel por intentos de asesinato y otros delitos. Al conductor de la furgoneta, procesado como cooperador necesario, se le piden penas que exceden los 20 años; mientras que el último acusado enfrenta una solicitud de cinco años de prisión por pertenencia a organización criminal.
La Fiscalía solicita prisión permanente revisable para el ‘suprema’ que ordenó la acción y el otro pandillero que también participó
Los DDP surgieron en España a finales de 2004, cuando un grupo de jóvenes dominicanos decidieron establecer una banda exclusivamente para personas de su nacionalidad, algo que ha cambiado con el tiempo. Actualmente, en Madrid operan en ‘coros’ como Aluche-Campamento, Carabanchel (denominado cuatro chorros), Prosperidad, Arguelles, Usera-Villaverde, Ciudad Lineal, Embajadores y Puerta del Ángel. Estos grupos mantienen una estructura jerárquica, realizan reuniones periódicas, tienen simbología propia y exigen el pago de cuotas. Para financiarse, también recurren a robos, tráfico de drogas y fraudes bancarios, entre otros delitos.



