El campo madrileño ha ido incrementando su población en los últimos años, mientras que gran parte de España se despuebla.


Los pequeños pueblos de la Sierra norte de la Comunidad de Madrid, a aproximadamente una hora de la capital, fueron considerados hasta hace poco como una parte de la España vaciada. Sin embargo, la situación ha cambiado en los últimos años y la región también está aumentando su población en estas y otras áreas rurales, según los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Mientras gran parte del país enfrenta lo que se conoce como el invierno demográfico, las cifras en esta región continúan creciendo, y algunos municipios incluso han registrado aumentos proporcionales superiores al 50% en apenas cinco años.

El área de Planificación y Análisis Territorial, dependiente de la Consejería de Presidencia, Justicia y Administración Local, ha elaborado un informe con datos del INE que ilustra hasta qué punto Madrid y el resto de España avanzan a ritmos diferentes. Esto también se observa en los pequeños pueblos. La región alcanzó en 2025 un total de 7.137.031 habitantes, casi un 2% más que en el año anterior, y la tendencia ascendente es particularmente notable en estos territorios, que comprenden 96 de los 179 municipios.

La vida fuera de las grandes ciudades madrileñas es cada vez más vibrante y menos desolada. Desde 2019, la población en estos lugares ha crecido un 7%, en comparación con el 4% de media en el resto de España. Si analizamos los últimos 20 años, centrándonos en los municipios de menos de 5.000, 2.500 y 1.000 habitantes, la disparidad es aún más grande. Los más pequeños, según el estudio de Análisis Territorial, experimentaron un crecimiento del 60% desde 2005, mientras que en el resto del país la población disminuyó un 4,4%.


Los pueblos madrileños con menos de 2.500 habitantes aumentaron su población en más del 57% en el mismo periodo, mientras que en el resto de España se mantuvieron relativamente estables, con una pérdida del 0,3%. En los municipios de 5.000 habitantes, el crecimiento fue del 58% en la región, frente al 4,4% en el conjunto del país. El último censo de estas localidades, a 1 de enero de 2026, es de 239.499 personas, lo que representa poco más del 3% del total.

«Este crecimiento contrasta con la tendencia en los demás municipios españoles, donde los más pequeños tienden a estancarse o perder población, especialmente aquellos con menos de 1.000 habitantes. Solo a partir del rango de menos de 5.000 y, sobre todo, menos de 20.000 habitantes, el conjunto nacional muestra crecimientos positivos, aunque muy inferiores a los observados en la Comunidad de Madrid», señala el estudio de la consejería dirigida por Miguel Ángel Martín, quien considera pequeños municipios a aquellos de hasta 20.000 empadronados.


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La situación en España es completamente diferente. Un estudio reciente de Eurofirms People first indica que la pérdida de población en áreas rurales españolas ha aumentado hasta el 20% en dos décadas, enfocándose particularmente en lugares como Zamora, Orense, León o Palencia, además de un éxodo generalizado en pequeños municipios. Este fenómeno ha sido objeto de estudio durante años, y las conclusiones son consistentes, identificando territorios como Soria, Ávila, Cuenca, Zamora, Palencia, Segovia, Teruel y Huesca como casos destacados, tal como se expuso en 2021 por Eduardo Bandrés, Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Zaragoza, y Vanessa Azón, profesora del mismo departamento y universidad.

La Comunidad de Madrid nunca enfrentó un problema de esta magnitud, aunque es cierto que algunos pueblos pequeños estaban prácticamente desiertos en los años previos a la pandemia del covid-19, limitándose al esparcimiento durante los fines de semana o las vacaciones. A pesar de que en algún momento parecían decorados sin actores, la situación ha experimentado cambios drásticos desde entonces. Los datos del informe de Análisis Territorial muestran que los crecimientos de población superan el 50% en los últimos cinco años, destacándose los mayores aumentos de la región en términos relativos.

La Hiruela, que cuenta con menos de un centenar de habitantes, creció un 54% desde 2019, mientras que Horcajo de la Sierra-Aoslos o Puebla de la Sierra, que tienen entre 100 y 200 habitantes, alcanzaron crecimientos del 51%. Estos municipios, junto con otros de características similares, son claros ejemplos de periurbanización, según explica a este periódico Elisa Brey, profesora de Sociología Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid. Brey especifica que el incremento de población incluye tanto a personas con menos recursos que no pueden permitirse los altos precios de la vivienda en las grandes ciudades, como a individuos de altos ingresos que buscan una mejor calidad de vida.


«Estos últimos prefieren zonas periurbanas debido a su proximidad a la capital y trabajan en áreas productivas como el corredor norte de Alcobendas o San Sebastián de los Reyes«, señala la experta, quien identifica varios factores que influyen en el crecimiento poblacional, como el precio de la vivienda, la calidad de vida y la red de transporte, que es uno de los principales retos que necesita abordar la Administración.

El Gobierno de la Comunidad promueve el programa Pueblos con Vida como uno de los pilares de esta situación, que tiene como objetivo atraer nuevos residentes y fomentar el desarrollo económico y social de los municipios, garantizando servicios públicos. El plan se inició en 2024 y para este año ya se han previsto diversas iniciativas para consolidar la población, como la instalación de 61 cajeros automáticos en 59 localidades de menos de 2.500 habitantes, con un presupuesto de 4,6 millones de euros, o la nueva oficina móvil de Atención al Ciudadano, ampliando la asistencia a pueblos de hasta 50.000 personas. El Ejecutivo también resalta el Plan de Embellecimiento de Municipios Rurales, que aborda la renovación de plazas, calles y espacios públicos para hacerlos más accesibles y atractivos.

De acuerdo con los datos del INE, la Comunidad de Madrid tuvo en 2025 135.316 nuevos empadronados, lo que confirma la tendencia positiva de alrededor del 2% anual observada en los años posteriores a la pandemia, especialmente desde 2023. Estos datos representan el mayor incremento proporcional entre las comunidades autónomas, seguido de la Comunidad Valenciana (1,87%) y Cataluña (1,39%). En el periodo 2019-2025, la región se posiciona como la tercera comunidad con mayor crecimiento relativo, después de la Comunidad Valenciana (8,24%) y las Islas Baleares (7,66%).

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