Los Celtics se acercan a la ‘ley de Phil Jackson’.


Los Celtics siguen imbatibles. Tras aplastar a los Nets (148-111) el viernes, también superaron a los Sixers (114-98) en un enfrentamiento que requirió un mayor esfuerzo contra un oponente que luchó sin Joel Embiid ni Paul George. El equipo dirigido por Joe Mazzulla, un claro candidato a Entrenador del Año, no se detiene en su marcha y muestra un gran cuidado en cada partido, prestando particular atención a sus rivales, incluso en la ajetreada temporada regular. Con un récord de 40-20, tienen una ventaja de un partido y medio sobre los Knicks en una competencia emocionante por el segundo puesto del Este. Los Cavaliers están por detrás, mientras que los Pistons marchan por delante.

Era el encuentro que muchos preveían como el posible regreso de Jayson Tatum, pero el alero aún se encuentra en proceso de recuperación y adaptación al ritmo de juego. Se halla en la etapa final de su rehabilitación del tendón de Aquiles, aunque no se han definido plazos concretos. Es probable que juegue antes de los playoffs, lo que parece lo lógico; sin embargo, no se han dado confirmaciones oficiales, y no se puede asegurar nada todavía. Mientras tanto, los Celtics son uno de los mejores equipos de la NBA incluso sin él, en un año donde han optimizado su rotación (Jrue Holiday, Kristaps Porzingis, Al Horford, Luke Kornet…) para mejorar su rendimiento. Su ataque es el más efectivo de la liga en puntos por posesión y tienen la defensa que más veces ha mantenido a los rivales por debajo de 100 puntos: ya son dieciséis ocasiones, de las cuales nueve han sido en los últimos quince partidos.

Los Sixers (33-27) vieron interrumpida su racha de tres victorias, en gran medida debido a la ausencia de Joel Embiid, que estará fuera por lo menos un par de partidos más. A medida que avanza la temporada, el equipo se ha vuelto más dependiente de él, lo que contrasta con un inicio de temporada donde se acostumbraron a jugar sin su enorme presencia. Sin Embiid, Neemias Queta tuvo un partido excepcional (27 puntos, 10/14 en triples, 17 rebotes, 10 de ellos ofensivos y tres tapones), destacándose en lo que está siendo su mejor temporada hasta la fecha. También estuvo ausente Paul George, así que los Sixers (que nuevamente flirtean con la zona de play in) jugaron con una plantilla disminuida, algo habitual en ellos. VJ Edgecombe (23 puntos) fue clave en un segundo cuarto que casi revienta un encuentro que los Celtics iniciaron errando tiros y con un déficit de diez puntos, pero aceleraron antes del descanso (36-22 en el segundo cuarto). Luego, Tyrese Maxey (33 puntos) anotó 13 puntos después de un comienzo lento (4/18 en tiros en la primera mitad), sumando otros trece en el tercer cuarto. A pesar de sus altibajos, los Sixers lograron reducir un -16 a 103-97 con cuatro minutos por jugar. Pero ahí recibieron un crucial 8-1 (111-98), con los ocho puntos provenientes de Queta.

No fue el mejor día para Payton Pritchard (sin puntos en 27 minutos), mientras que Baylor Scheierman jugó más de 32 minutos (12 puntos) con una lesión en la mano. Derrick White finalizó con 21 puntos, 8 rebotes y 6 asistencias, y Jaylen Brown aportó 27 puntos, 8 rebotes y 8 asistencias… los Celtics son una máquina imparable donde Hugo González anotó dos puntitos en trece minutos en pista (1/2 en tiros). Este equipo se ha convertido en el cuarto en alcanzar las 40 victorias y, tras seis éxitos en los últimos siete duelos, está muy cerca de cumplir la regla del 40 antes de 20 de Phil Jackson, un criterio no oficial que identifica a los verdaderos contendientes por el título según el entrenador más laureado de la historia. Solo tres equipos han logrado esto esta temporada: Pistons, Thunder y Spurs.

En 2008, Jackson (dirigiendo sus últimas tres Finales de la NBA, de las cuales ganó dos con los Lakers de Kobe Bryant y Pau Gasol) expuso cómo separaba a los verdaderos aspirantes al título de los equipos buenos, pero sin potencial para lograrlo: un equipo debe ganar 40 partidos antes de perder 20 para ser considerado un verdadero candidato. En otras palabras, sumar 40 victorias sin haber alcanzado 20 derrotas, o sea, ganar al menos 40 de los primeros 59 encuentros.

Si se analiza esta temporada, 2025-26, se repiten los tres únicos que también lo lograron el año anterior: entonces, los Cavaliers (46-10), Thunder (45-10) y Celtics (40-16). Los verdes fueron los primeros en cumplir con este criterio un año antes, en 2024… y se coronaron campeones. En junio pasado, el título fue para unos Thunder que igualmente habían pasado la prueba del Maestro Zen.

Por lo tanto, en términos generales, se puede concluir que la regla funciona. Desde que el legendario exentrenador planteó su teoría, 17 de los 18 campeones que ha habido han cumplido con ella. Solo uno no lo hizo, los Bucks de la temporada 2020-21, que tiene un asterisco: no fue una temporada regular de 82 partidos debido al calendario por la pandemia (cada equipo jugó 72). Otras temporadas incompletas fueron la del parón y reinicio de la burbuja (los Lakers, campeones, disputaron 71 partidos) y las dos con cierres patronales: 2011-12 (66 partidos) y 1998-99 (50).

Excluyendo esos casos particulares, en los últimos 45 años, solo tres equipos han ganado sin cumplir la regla del 40 antes de 20: los Rockets de la asombrosa temporada 1994-95, en la que se proclamaron campeones, con un récord de 35-20 y culminaron la temporada regular en 47-35; los Pistons de 2003-04, quienes capturaron a los Lakers de Kobe y Shaquille (y Phil Jackson…) en las Finales, alcanzando 33-20 y acabando 54-28; y los Heat de 2005-06, liderados por Dwayne Wade y Shaquille O’Neal, que presentaron un pobre 30-20 después de 50 partidos y terminaron en 52-30, volando en playoffs, con una increíble remontada en las Finales contra los Mavericks de Dirk Nowitzki.

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Según un estudio sobre la fórmula de Jackson, desde la inclusión de 16 equipos en los playoffs, en 1984, se han clasificado 674 equipos para competir por el título. De estos, menos del 27% cumplió la regla del 40 antes de 20. En semifinales de Conferencia, el porcentaje incrementa por encima del 47%. En finales de Conferencia, asciende al 68%. Entre los finalistas, un 76%, y entre los campeones, un contundente 90%. Así que : la conclusión más lógica es que esta fórmula de Phil Jackson, como muchas otras en su arsenal, funciona.

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