Un Barça imponente rozó la hazaña, pero fue eliminado por el Atlético de Madrid.


Gran partido del equipo de Flick, que dominó a un Atlético que se sostuvo gracias a su ventaja, pero el doblete de Marc Bernal y el gol de Raphinha de penalti no fueron suficientes

Casi. El Barcelona se quedó a un paso de la proeza. Un equipo formidable estuvo al borde de remontar, por segunda vez en su historia, un 4-0 en una eliminatoria copera. Ganó 3-0 y se quedó con el anhelo, tras un gran esfuerzo en un objetivo al que no escatimó energía en el nuevo Spotify Camp Nou, aún en construcción, que despidió a sus jugadores con orgullo y un aplauso ensordecedor. Cuando este estadio esté terminado, será espectacular, demostrado por el ambiente de apoyo que la ‘gent blaugrana’ brindó al equipo, impulsándolo hacia una remontada merecida. Un primer tiempo brillante, con poca definición a pesar de los goles de Marc Bernal y Raphinha, de penalti. Y un segundo tiempo de épica, resiliencia y gestión de esfuerzos cuando ya no quedaba energía. Otro gol de Marc Bernal despertó esperanzas, pero el Atlético resistió como pudo ante el torrente azulgrana.

Otro resultado habría sido posible sin el atraco de la ida, con aquel gol anulado a Cubarsí que habría sido el 4-1 y que, además, habría motivado al Barcelona en un segundo tiempo que cambió durante los siete minutos de revisión del gol. El Barça jugó un partido monumental, para sentirse orgullosos, de principio a fin, pero no fue suficiente y, además, pagó un precio altísimo en forma de desgaste con los minutos finales agónicos y lesiones de Koundé y Balde.



No existe una fórmula matemática exacta para las grandes remontadas, pero sí algunas características comunes: intimidar y presionar al rival desde el primer minuto, un gol temprano para abrir la lata, algún error del rival por los nervios, o esos detalles que a veces favorecen, como la roja que debió recibir en la ida Giuliano y no vio. Detalles que se invirtieron en la ida y en la vuelta cuando el árbitro no dudó en señalar el penalti a Pedri, pero aplicó una disparidad de criterios frustrante en las faltas.

Otro tipo de partido, muy diferente al que vimos en el Metropolitano. Ya era previsible por las circunstancias, pero el dominio del Barcelona sobre un Atlético totalmente replegado con su 4-0 casi indiscutible fue completo en una extraordinaria exhibición coral azulgrana. A excepción de una acción de Marcos Llorente con un centro que Lookman desperdició, un Atlético superado apenas salió de su zona en el primer tiempo.

Feroz en la presión inicial, los jugadores del Barcelona dominaron al Atlético en su campo. Movieron el balón con velocidad, no dieron respiro a los rojiblancos y buscaron ese gol rápido de la fórmula mágica. Fermín estuvo cerca de marcar a los pocos segundos, pero su tiro fue desviado por el meta Musso a córner y, posteriormente, Raphinha remató al lateral de la red después de un pase de Pedri y Ferran estuvo muy cerca de marcar tras un córner sacado por Fermín.

Otros factores de las remontadas, sin embargo, fueron esquivos para el Barcelona, además de los ‘detalles’ arbitrales. Muy pronto, Koundé sufrió una lesión muscular al intentar cortar un balón. Primer contratiempo serio. Y, en el segundo tiempo, Balde, su sustituto, también se lesionó. Increíble. El Barça seguía presionando, intentando amalgamar el ‘all i oli’ ante un Atlético replegado. En medio de una nube de defensores, Lamine Yamal regateó y centró, pero Ferran no pudo rematar correctamente y el balón salió desviado.

Repitió Lamine Yamal con un disparo desde fuera del área tras una incursión de Balde, siempre tras recuperar el balón, pero un Musso muy atento lo detuvo. Fallaban los detalles finales. Un remate de Ferran tras otra recuperación fue detenido en otra gran intervención de Musso.

El detalle que encendió la mecha llegó poco antes de la media hora. Jugada característica de Lamine Yamal por la izquierda, eludiendo defensores, dejando atrás a Lookman, con una internada y un remate a gol de ¡¡¡Marc Bernal!!! una vez más. Un gol por partido en el Spotify. Se nota la ausencia que suplió Marc, a favor del equipo que ahora se beneficia en consistencia y, al parecer, también en pegada.

Venía cansado el Barcelona tras un gran esfuerzo en el primer tiempo y Lookman había tenido el empate en la única ocasión colchonera, cuando un pase de Ferran para el desmarque de Pedri en el área resultó en una clara zancadilla y un penalti claro que Raphinha convirtió con un engaño a Musso, quien había mantenido a flote al Atlético en la primera parte y continuó haciéndolo en la segunda.

El guión al descanso era el esbozado por Flick y el Atlético intentó en la segunda parte deshacerse de su miedo. Giuliano adelantó su posición y Griezmann aportó criterio con el balón. Pero el dueño del campo seguía siendo el Barcelona. Musso evitó el tercero con un disparo de Ferran tras una nueva jugada de Lamine Yamal, mostrando una espectacular triple parada.

Resultaba evidente que la batería del Barcelona no estaba al 100% a mitad del segundo tiempo, con Pedri sufriendo calambres, y era necesario aprovechar las ocasiones antes de que se agotasen. Y lo hizo Marc Bernal, llegando desde atrás y rematando un centro de Cancelo tras un córner corto, cuando ya se habían realizado cambios y el Barcelona defendía con tres y atacaba con Araujo jugando de ‘nueve’. La tuvo Gerard Martín hacia el final y el Barça siguió presionando hasta el último minuto. Con este Barça, hasta el fin del mundo.



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