«Lo desechan incorrectamente por conveniencia»
Una mañana cualquiera en el umbral de la primavera en el corazón de la capital. A primera hora, tres hombres recorren la plaza de Santa María Soledad Torres Acosta, conversando de forma desenfadada como cualquier transeúnte. Visten de manera informal, dialogan sin llamar la atención y parecen … estar distraídos. Pero la realidad es muy diferente. Uno de ellos lidera la conversación. Se trata de un inspector de limpieza, encargado de combatir el abandono incorrecto de residuos junto a los contenedores. Junto a él, dos policías municipales de civil le brindan apoyo para cualquier eventualidad; el inspector advierte sobre la infracción y los agentes levantan las sanciones correspondientes.
Durante las primeras dos horas de patrullaje, ABC observa cómo logran atrapar ‘in fraganti’ a dos infractores, al mismo tiempo que muchos vecinos cumplen con las normativas. Porque el objetivo –destaca David Hermoso, inspector de la Comisaría Integral de Distrito Centro Norte– no es solo sancionar, sino concienciar. «La labor de la Policía Municipal es garantizar el cumplimiento de la normativa, no es castigar por castigar a quienes no lo merecen. Al final, se trata de fomentar el civismo para que todos los ciudadanos se sientan tranquilos».
Sin embargo, no todos están dispuestos a invertir unos segundos más de su tiempo en respetar las normas, como han observado los expertos a lo largo de los años que los inspectores llevan prestando servicio en la capital, más aún desde que el 12 de enero el Ayuntamiento de Madrid decidiera que un inspector fuera acompañado por agentes en Centro, Salamanca, Tetuán, Puente Vallecas, Usera y, en menor medida, en Ciudad Lineal y Fuencarral.
«No es ignorancia, están informados; tiran los residuos por comodidad, porque no les importa, es decir, lo hacen a propósito», señala el director general de limpieza del ayuntamiento y recuerda que «en Madrid, es raro quien no sepa que no se pueden abandonar residuos en el suelo». Según su opinión, los infractores optan por su comodidad. «¿Para qué me voy a mover si lo puedo dejar aquí y el camión lo recoge igual?», intenta explicar Víctor Sarabia, refiriéndose a la mentalidad de los infractores.
De hecho, muchos alegan desconocer la normativa y que dejan los residuos porque, de todas formas, el camión pasará. Pero la realidad es diferente: el camión solo pasa para recoger residuos abandonados, ya que no es el mismo que vacía los contenedores. Lo que ocurre es similar esta mañana durante la patrulla.
Apenas media hora después de que comience el turno, el inspector de limpieza nota que un trabajador de obra está colocando dos bolsas grandes de material en un cubo marrón de una comunidad de vecinos. Rápidamente, los tres se acercan al ciudadano, que parece entender perfectamente la situación. A diferencia de otras experiencias difíciles que han vivido estos agentes con infractores rebeldes, este trabajador se mantiene sereno: asiente, proporciona sus datos y, con el recibo en mano, retira el material de obra para llevarlo al lugar apropiado, en este caso, a un punto limpio.
En el boletín de sanción se indica que se han «depositado residuos fuera del contenedor habilitado para tal efecto». Y en observaciones, el agente añade: «Se está poniendo material de obra en un contenedor de residuos orgánicos». Sin embargo, no se especifica la cantidad de la sanción, ya que, como explica Sarabia, la cuantía es determinada posteriormente por un equipo jurídico que entiende la normativa: «Ellos son los que instruyen el expediente».
Su labor es cuantificar la infracción en función de la cantidad o tipo de residuos. Este argumento sostiene Sarabia en su defensa de que la intención de la iniciativa no es la de recaudar. Porque, según él, el proceso desde que se impone la sanción hasta que se ejecuta, además de los recursos humanos utilizados con el apoyo policial, cuesta «más dinero» al ayuntamiento de lo que realmente se recauda.
| 1.100 | 194 | 75 | 1 |
|---|---|---|---|
| es la sanción económica por falta leve al abandonar un residuo en la calle o depositarlo en otro cubo | multas han interpuesto la Policía Municipal desde el 12 de enero y hasta el mes de marzo | por ciento de infracciones se corresponden con el sector comercial, mientras el 25% son vecinos | trabajador del servicio de inspección de limpieza va acompañado por dos agentes en cada distrito en el que existe el servicio |
Por la incorrecta colocación de los residuos y su abandono, se han llegado a imponer sanciones de 1.100 euros por falta leve según la Ley 7/2022, de 8 de abril, de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular. Según los últimos datos del gobierno municipal, desde el inicio de este servicio coordinado entre el área de Seguridad y Emergencias, que lidera Inma Sanz, y la de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, dirigida por Borja Carabante, se han impuesto 194 sanciones en la capital. De ellas, el 25% son atribuibles a particulares, y el 75% al sector comercial.
Este es el caso de la segunda infracción de la mañana. En otro punto de contenedores del distrito Centro, un hombre asiático abandona una bolsa de grandes dimensiones en el espacio lateral entre el cubo amarillo y el azul. Tras la advertencia del inspector, los dos agentes municipales persiguen al individuo. En la bolsa, que queda abierta, se pueden observar diferentes tipos de residuos, todos mezclados sin seguir las pautas de reciclaje, propios de un local de restauración. Para el director general de limpieza, esto no debería tener sentido ya que los comerciantes son precisamente quienes más informados están sobre la normativa. «Reciben información específica en sus negocios y realizamos visitas a sus locales».
No obstante, reconoce que es común que los infractores reincidan, especialmente cuando las sanciones llegan con retraso, haciendo que piensen que no tienen validez. Pero sí las tienen, advierten todos los involucrados en la patrulla. Sin embargo, más allá del número de sanciones levantadas, el equipo se queda con el «balance positivo» de esta iniciativa desde el punto de vista operativo.
Una caja de cartón abandonada a los pies de los cubos.
(IGNACIO GIL)
Primero, porque la presencia de los policías junto a los inspectores facilita la tarea del segundo. «Sin la policía, los inspectores no pueden solicitar documentación y tienen que recurrir a métodos más engorrosos, como rebuscar entre la basura para identificar etiquetas personales», expone Sarabia. Y, en segundo lugar, porque los inspectores se sienten más seguros y protegidos, lo que agiliza sus labores diarias, dado que los agentes operan de civil para no comprometer su trabajo.
Por ello, el ayuntamiento planea expandir el servicio a más áreas conflictivas de la capital. «Definitivamente, queremos ampliarlo a otros distritos, pero debemos estudiarlo primero», asegura Sarabia, quien considera que sería beneficioso llevar este servicio a Latina y a zonas específicas de Hortaleza y Carabanchel.
Además de esta iniciativa, desde el área de Carabante se enfatiza el «gran esfuerzo presupuestario para mantener la capital limpia», destinando más de 800 millones de euros anuales a los servicios de limpieza. De esta cantidad, la mayor parte se dirige al contrato de recogida y transporte de residuos, permitiendo la renovación de todos los contenedores de la ciudad y duplicando la frecuencia de recogida. En 2019, se recogía basura 14 veces a la semana; ahora, se hace 27 veces.
La capital también ha aumentado el número de puntos móviles y de proximidad, ampliando sus horarios. La limpieza de papeleras, zonas verdes, parques y jardines tiene contratos específicos para mantener cada área de la ciudad en las mejores condiciones posibles, y se ha establecido un servicio de limpieza de interbloques junto a patrullas antigrafitis, todas amparadas bajo el contrato del Selur.



