Griezmann considera la liga estadounidense, pero continúa en el Atlético de Madrid | Fútbol | Deportes
“Real Sociedad”, responde Diego Pablo Simeone cuando se le pregunta si la decisión de Antoine Griezmann de continuar en el Atlético de Madrid o de irse al Orlando City de la Major League Soccer (MLS) antes de la final de la Copa del Rey del próximo 18 de abril afecta al equipo o genera malestar entre la afición rojiblanca. Cuatro días después de asegurar su lugar en la final, Griezmann aún no ha revelado su postura, a pesar de que el diario francés L’Equip asegura que no se marchará en medio de la temporada. El jugador cuenta con la promesa del máximo accionista del club, Miguel Ángel Gil Marín, de permitir su salida tras haber ampliado su contrato un año más, hasta junio de 2027, para posponer su salario. Esta misma promesa y el reconocimiento son válidos para Simeone, Oblak y Koke, quienes también son considerados leyendas en activo del club, según informan fuentes de la directiva rojiblanca.
Ni en el caso del francés, ni del entrenador ni de los dos capitanes se cuestiona en el Atlético el hecho de que han ganado esta libertad para decidir su futuro. Además, el club también aligera, aunque en el caso de Koke mucho menos, la carga salarial en caso de que alguno decida no cumplir con su contrato. Sin embargo, hay consenso interno en que Griezmann no debería demorar mucho más en tomar una decisión y, sobre todo, no esperar hasta los últimos días del cierre de mercado de la MLS, programado para el 26 de marzo.
La incertidumbre de Griezmann es comprensible, ya que tiene un proyecto de vida a corto plazo en Estados Unidos, donde la oferta le permitiría ser jugador franquicia de Orlando y percibir un salario que supera el límite salarial establecido por la liga estadounidense. El problema radica en la dilación del asunto.
En el club, tanto directivos como empleados creen que Griezmann se quedará hasta el final de la temporada, y Simeone coincide con esta opinión, pero la incertidumbre persiste en un momento crucial de la temporada para el equipo. Este sábado, (18.30, Movistar) el Atlético debe asegurar su clasificación para la próxima Liga de Campeones ante la Real Sociedad, lo que también serviría como un ensayo para la final de la Copa. El próximo martes se enfrentan al Tottenham en el partido de ida de los octavos de final de la prestigiosa competición europea. En medio de esta presión competitiva, el delantero francés aún no ha cerrado las especulaciones sobre su futuro.
La tardanza puede crear un ambiente en el que se perciba que, sin Griezmann, el Atlético no puede alcanzar la victoria en la final de la Copa ni eliminar al Tottenham. Ese tipo de tensiones, especialmente ante una final que todos desean jugar, puede generar descontento entre los compañeros que compiten por un puesto con el francés.
Los antecedentes de los momentos en que Griezmann ha tenido que decidir su futuro en el Atlético de Madrid no fueron bien recibidos ni por el club ni por la afición rojiblanca. Los veranos previos a 2018, cuando se estrenó el documental La decisión para anunciar que se quedaba, ya fueron un culebrón molesto para la directiva y los seguidores, con la amenaza de marcharse al Manchester United. En 2019, dio marcha atrás y tuvo que anunciar, presionado por el club para realizar un vídeo, que se iba al Barcelona, tras una negociación que terminó en una denuncia por parte del Atlético a la FIFA por negociar cuando aún le quedaba más de un año de contrato.
Esa marcha fría y tensa acabó con los sentimientos de simpatía que la afición del Atlético albergaba hacia Griezmann, considerado uno de los mejores jugadores de su historia. Él mismo lo comprobó en los primeros partidos tras su regreso en el verano de 2021, donde escuchó los reproches de la afición en el Metropolitano. Con su rendimiento y concesiones, como la reducción de su contrato en dos ocasiones y aceptar jugar solo media hora para disminuir el coste de su regreso, logró un perdón que ahora está en la cuerda floja.
Probablemente, este sábado, la mayoría de los hinchas rojiblancos le pedirán por aclamación que no abandone al Atlético ante la final de la Copa y unas posibles cuartos de final en la Champions. No obstante, un segundo perdón por marcharse o mayor condescendencia al extender la decisión en un momento tan delicado del curso se presentan como complicados. Si decide quedarse, ya sea con un anuncio tipo show como en 2018 o haciéndolo mediante filtraciones, su estatus como icono y leyenda rojiblanca crecerá entre la afición. Si decide irse ahora, lo más probable es que vuelva a ocupar un lugar entre los innombrables para los atléticos.



