Al principio en el Barça, tuve muchas dificultades por intentar adaptarme al ‘tiki-taka’.


Kika Nazareth (23 años) analizó la actualidad con Luís Freitas Lobo en Sport TV de Portugal. En una entrevista de más de 40 minutos, Francisca en casa y ‘Kika’ en el mundo del fútbol comentó sobre su trayectoria y su día a día como azulgrana. “Desde los 4 o 5 años, iba caminando de casa a la escuela y del colegio al parque. Así era mi rutina hasta los 13 años, siempre con un balón en las manos”, recuerda.



El tiki-taka blaugrana y jugar con las mejores

Con un “el tiki-taka es impresionante, ¿no?” la estrella portuguesa describía brevemente el estilo de juego del Barça cuando el periodista le preguntaba al respecto. “Mi adaptación fue complicada porque en el Benfica y en la selección era yo quien controlaba el ritmo del partido, pero en el Barça, claramente, necesitaba tiempo para alcanzar ese nivel”. Pronto reconoció el alto nivel de las mejores jugadoras del mundo: “Aquí en el Barcelona, entreno con las mejores, con Balones de Oro”. Nazareth se esfuerza día a día por aprender de jugadoras como Alexia y Aitana. Además, describe el estilo de juego azulgrana como “sencillo”: “El juego del Barcelona es fácil. Se trata de estar unidas, tener dos pivotes cerca y siempre contar con una tercera jugadora en apoyo frontal”. No obstante, afirma que en teoría todo parece más fácil que en la práctica.

Aquí en el Barcelona entro en un sitio donde entreno con las mejores, con Balones de Oro

La integración a un equipo como el Barça no es sencilla debido a su alto nivel y estilo de juego único. La joven internacional con Portugal no fue la excepción y necesitó un tiempo para adaptarse: “Aquí (en el Barça) choca mucho, al principio intentaba seguir el ‘tiki-taka’, pero olvidaba un poco mi irreverencia y creatividad”. Tras este periodo, Kika se ha convertido en una jugadora clave en los esquemas de Pere Romeu y su situación actual es muy diferente a la inicial: “Ahora estoy mucho más cómoda y me siento más libre, pero al inicio ellas tampoco me conocían bien y no entendían mi manera de jugar, ni yo misma la comprendía”, dijo entre risas.



Su exigencia y el choque de identidad inicial frente al estilo culé

“Me frustraba porque pensaba, voy a hacer un pase lateral y ¿ahora qué?”, relataba una Kika acostumbrada a marcar la diferencia con regateos y conducciones. “No sé si fue culpa de ellas o si fui yo quien limitó mi creatividad”, confesó con madurez.



Kika es una persona muy exigente en todos los aspectos. Desde el inicio, buscó demostrar su valía como jugadora culé, siendo un ejemplo tanto dentro como fuera del campo. “Soy muy exigente conmigo misma. Creo que demostré más fuera del campo que dentro, y eso también me frustraba porque llegué al Barcelona para jugar y mostrar mi talento con los pies”. En su adaptación a la cultura del club, Kika ahora habla catalán fluidamente y está perfectamente integrada. Con una gran sonrisa, cree que su rendimiento deportivo depende de ser feliz y eso es lo que persigue cada día: “Pienso mucho cuando entro al campo tranquila y disfrutando. Cuando estoy bien, con una sonrisa, es raro que las cosas no salgan bien en el terreno de juego.”



Kika ha vivido un gran cambio en el fútbol femenino. Aunque aún queda mucho por hacer, la jugadora portuguesa valora positivamente lo vivido: “Es emocionante que la gente hable del fútbol femenino y recuerde mi nombre. Estoy genuinamente feliz de ser parte de este cambio. Todo sucedió muy rápido. Recuerdo que hace unos años no se hablaba de fútbol femenino. Yo no era el mejor ejemplo, porque no veía fútbol femenino, para nada.”

Sus inicios con la pelota

Reflexionando sobre las diferencias generacionales entre la ‘Kika’ de su infancia y las nuevas promesas, la jugadora portuguesa señala: “Siento que, hoy en día, con tanta información y tecnología, todo está más monitorizado. Las chicas tienen muchísimo talento, pero creo que la libertad se ha reducido un poco”. También añadió que le encanta sentirse libre en el campo: “Me gusta ser libre y cuando me imponen límites, me bloqueo. Para mí, a veces lo más fácil es no tener tiempo para pensar”, evidente en su gran instinto futbolístico.

Volviendo a la Kika de su infancia, antes de las tácticas del fútbol profesional, la delantera comenzó su andadura en el fútbol sala, jugando con los Torpedos y en el equipo de su escuela. Destacó rápidamente y a los 13 años cambió al fútbol 11, fichando por el Benfica. “Mirando hacia atrás, al llegar al Benfica, me di cuenta de que había reglas y muchas más jugadoras a mi alrededor. Allí comprendí que no estaba sola en el campo. Había entrenadores que me decían ‘no, no, también tienes que defender, no solo atacar, no puedes hacer caños y sombreros’”.

La disciplina fue su talón de Aquiles en el fútbol profesional

Kika se considera una jugadora algo rebelde y no duda en afirmar que la disciplina táctica ha sido uno de los mayores desafíos en su carrera: “Fue un choque. Tuve muchas dificultades.” Además, mencionó que prefiere jugar en partidos que entrenar: “Puede sonar un poco ‘cliché’, pero en los partidos siento que soy yo la que está presente y, quieras o no, el entrenador no puede interrumpirme para corregir”. Nazareth destaca su capacidad de improvisación en el campo y la importancia de adaptarse a la realidad del juego, pues “el adversario no siempre responde a lo que practicamos”.

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