Gio Queiroz, la delantera excepcional del Atlético de Madrid.
Gio Queiroz Costa Garbellini, reconocida como Player of the Month de la Liga F Moeve en marzo de 2025, es la hija favorita de Víctor Martín Alba, quien la ha guiado en su carrera tanto en el Madrid CFF como en el Atlético de Madrid. Este artículo te sumergirá en su fascinante historia.
Giovana Queiroz Costa Garbelini (São Paulo, 21 de junio de 2003), inicialmente conocida como Gio Queiroz y luego como Gio Garbelini, es una futbolista profesional brasileña que juega como delantera en el Atlético de Madrid de la Liga F española. Ha sido internacional con la selección de Brasil desde 2020, participando en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, y se coronó campeona de la Copa América Femenina en 2022 y 2025.
Paulista: los comienzos de Gio Queiroz
Conocida inicialmente como Queiroz y luego como Gio Garbelini, su historia en el fútbol comenzó con un destino escrito por la pasión y el talento. Su infancia cambió radicalmente cuando su familia se mudó a Weston, Florida, donde residieron hasta 2014. Ese mismo año, Gio y su familia tomaron una decisión trascendental al trasladarse a Madrid, España, iniciando un camino que la llevaría a convertirse en una figura destacada en el fútbol femenino mundial.
Carrera profesional en el fútbol femenino
Su carrera en España comenzó con fuerza en 2014, al unirse a «La Academia» del Atlético de Madrid, donde rápidamente dejó su huella: se convirtió en la máxima goleadora del equipo en dos ocasiones, mostrando desde temprano un notable instinto goleador.
En 2017, su talento captó el interés del Madrid Club de Fútbol Femenino, donde continuó su formación en las categorías inferiores. Con solo 15 años, tuvo la oportunidad de debutar con el primer equipo en Primera División el 9 de diciembre de 2019, enfrentándose al poderoso F.C. Barcelona en un encuentro que, a pesar de terminar en derrota, significó el inicio de su carrera en la élite del fútbol español. Durante la siguiente temporada, Gio participó en 15 partidos y anotó su primer gol, evidenciando que su presencia en el campo significaba un constante peligro para las defensas rivales.
El 17 de julio de 2020, su carrera dio un giro importante al ser fichada oficialmente por el Fútbol Club Barcelona, donde firmó un contrato de tres temporadas para reforzar la delantera blaugrana. En su primera temporada, Gio jugó principalmente con el equipo filial en Segunda División, sin llegar a debutar con el primer equipo. No obstante, su progreso fue evidente. Luego de participar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, el 12 de agosto de 2021, se anunció su cesión al Levante Unión Deportiva por una temporada, buscando más oportunidades en Primera División.
La joven brasileña respondió a las expectativas: anotó 7 goles en 26 partidos de liga, debutó en la Liga de Campeones sumando otros dos goles, y también contribuyó en la Copa de la Reina y la Supercopa.
Su etapa en el Levante Unión Deportiva estuvo marcada por su valentía fuera del campo, al denunciar que el Barcelona la presionó para no jugar con la selección brasileña, exponiéndose a represalias tras obtener la aprobación de la FIFA. Este acto evidenció su compromiso con su país y su firmeza como persona.
Su coraje y rendimiento le valieron el Samba de Oro 2021, un galardón que reconoce a la mejor futbolista brasileña del año.
En 2022, su carrera dio un salto internacional al firmar con el Arsenal, desde donde fue cedida inmediatamente al Everton para garantizar su continuidad en el terreno de juego y facilitar su adaptación al fútbol inglés.
La desafortunada lesión de la estrella Beth Mead le abrió la puerta para regresar al Arsenal en el mercado invernal, tras haber disputado 11 partidos con el Everton y anotado un gol.
Su trayectoria también incluyó pasos por cinco equipos diferentes y su integración en las categorías inferiores de tres selecciones nacionales: España, Brasil y Estados Unidos, optando por las sudamericanas en la categoría absoluta.
Su debut con los gunners se concretó el 29 de enero de 2023 en la FA Cup, en un contundente triunfo frente al Leeds United.
No obstante, la temporada 2023-2024 trajo incertidumbre: tanto Gio como el club buscaban su salida, pero la operación no se concretó y no fue registrada para disputar la liga. Durante esos meses, mantuvo contacto constante con su exentrenador del Madrid CFF, Víctor Martín, hasta que finalmente, en el mercado invernal, pudo regresar al club madrileño. Allí brilló en la segunda vuelta, anotando 9 goles en 16 partidos y reafirmando su talento.
En Fuenlabrada, tuvo que sustituir a una Rachael Kundananji, quien se marchó al Bay F.C. en un traspaso histórico de 735.000 euros.
Su historia es un crisol de juventud, experiencia y talento que forja una era ofensiva poderosa y decisiva. Cada vez que regrese al césped, cada partido será un espectáculo, cada gol una clase magistral y cada título una afirmación de que el Atlético de Madrid tiene en ella a su referente histórico. Su legado está garantizado, su nombre será recordado junto a las grandes artilleras que vistieron la camiseta blanca, rosa y rojiblanca, estableciendo una era épica que se grabará en la historia del club y el fútbol femenino.
«Todas sabíamos que se iba, todas llorando… Dio muchísimo al equipo, encima era muy buena persona. Se va y vengo yo, pensaba en la presión, pero las chicas estuvieron super bien conmigo», confesó en una entrevista con el medio “Relevo”, ya desaparecido.
Sin embargo, antes de consolinarse en el Madrid CFF, Gio Queiroz vivió momentos difíciles que marcaron su carrera. En el Arsenal femenino -club al que estaba cedida y con el que tiene un año más de contrato- no fue registrada y no jugó nada al inicio de la temporada actual. Su mirada estaba centrada en el mercado invernal. Durante la temporada, mantuvo contacto con Víctor Martín, actual entrenador del conjunto madrileño, quien también se unió al equipo en enero:
«Me escribía durante la temporada alguna vez y eso es genial porque tenemos confianza. Llegó enero y me llamó. Hablando con mis padres supimos que era una buena oportunidad. Sentí que volví a casa. El Madrid CFF me salvó totalmente»
Gio goleó repetidamente en el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada, lo que despertó el interés de Lola Romero, dirigente del Atlético de Madrid, quien convenció a Viti para dirigir a las colchoneras el siguiente curso, llevándose consigo a Luany y a Gio.
En agosto de 2024, siguiendo los pasos de Víctor Martín, Gio fue traspasada al Atlético de Madrid, marcando su consolidación definitiva en la élite del fútbol femenino español. Su debut con el club rojiblanco en Liga de Campeones sucedió el 4 de septiembre, en un partido que culminó en derrota por penaltis frente al Rosenborg, aunque no opacó la determinación y ambición de una jugadora que, desde sus inicios en São Paulo hasta su actual etapa en el Atlético de Madrid, ha demostrado que el talento, la perseverancia y el coraje pueden convertir a una joven promesa en una figura épica del fútbol mundial. Gio Garbelini no solo juega al fútbol: lo vive con intensidad, pasión y una visión que la impulsa a dejar una marca imborrable en cada club, partido y competencia en la que participa.
La temporada comenzó con una mezcla de expectativas y retos para Gio Garbelini en el Atlético de Madrid. Tras su llegada al club rojiblanco, el peso de la camiseta, la historia del equipo y la presión de la afición generaron un ambiente de constante expectación, donde cada acción era evaluada y comparada con las leyendas que habían llevado esa misma camiseta. Los primeros partidos de Gio fueron irregulares; adaptarse a un nuevo sistema táctico y a compañeras con estilos distintos no fue tarea fácil. La joven delantera se enfrentaba a defensas experimentadas, entrenamientos intensos y la necesidad de encontrar su lugar en un equipo que aspiraba a todo.
Gio Queiroz en el Atlético de Madrid
Sin embargo, a medida que avanzaba la primera mitad de la temporada, comenzaron a surgir indicios de que Gio estaba recuperando su ritmo. Su capacidad para leer los movimientos defensivos, anticipar pases y crear espacios comenzaba a entrelazarse con el estilo ofensivo del Atlético. Cada entrenamiento, cada instante en los partidos, era una oportunidad para crecer, perfeccionar su instinto goleador y afinar su coordinación con compañeras clave en el ataque. La paciencia y el trabajo constante poco a poco comenzaron a dar sus frutos: en la segunda mitad de la temporada, Gio empezó a demostrar que no solo estaba allí para participar, sino para liderar ofensivamente.
Sus goles comenzaron a aparecer en momentos cruciales, definiendo partidos y manteniendo al equipo en la lucha por el título. No fueron solo por la habilidad individual, sino por una simbiosis de inteligencia táctica, visión de juego y un sentido casi instintivo de aparecer en el lugar correcto. Cada tanto iba acompañado de una asistencia decisiva, un pase que rompía líneas o un desmarque que obligaba a las defensas rivales a reorganizarse. Esta combinación de goles y asistencias se convirtió en la clave para que el Atlético llegara a la final de la Copa de la Reina, donde la exigencia era máxima y cada acción podía inclinar la balanza.
Paralelamente, Gio también fue fundamental en la lucha por la clasificación a la Liga de Campeones, un objetivo prioritario para la dirección técnica y el club. Sus actuaciones en momentos críticos de la temporada consolidaron su reputación como una jugadora decisiva: apareció cuando el equipo más lo necesitaba, anotó goles que parecían imposibles y creó oportunidades que solo una jugadora con su visión podía imaginar. Su combinación de talento, determinación y capacidad para mantener la calma en situaciones de alta presión la convertía en un activo invaluable para el Atlético.
El reconocimiento de su impacto no tardó en llegar. En marzo, Gio fue elegida mejor jugadora de la Liga, un galardón que reflejaba su consistencia y la influencia de sus actuaciones en los resultados del equipo. Cada gol, cada asistencia, cada carrera y cada desmarque fueron analizados, y su capacidad para cambiar el rumbo de un partido fue celebrada por la prensa especializada y los aficionados. Pero no se trataba solo de estadísticas; su presencia elevaba a todo el equipo, generaba confianza en sus compañeras y su energía en el campo inspiraba al resto de la plantilla.
En abril, continuaron los reconocimientos internos: Gio fue nombrada mejor jugadora del Atlético de Madrid del mes, un galardón que reflejaba no solo su rendimiento individual, sino también su liderazgo dentro del grupo. Su influencia se hizo sentir en cada entrenamiento y en cada reunión táctica, donde sus ideas y observaciones sobre cómo desmantelar defensas y crear oportunidades eran escuchadas y valoradas. La joven delantera se había convertido en un referente, no solo por su capacidad de marcar goles, sino por su comprensión del juego y su compromiso con los objetivos colectivos.
La culminación de su temporada llegó en la última jornada, donde se jugaba la clasificación para la ronda previa de la Liga de Campeones. Cada pase, cada desmarque y cada acción ofensiva de Gio fueron cruciales. El Atlético dependía de un rendimiento colectivo, pero su influencia en los momentos clave fue determinante para asegurar la victoria necesaria y garantizar el acceso a la máxima competición europea de clubes. La tensión en el estadio, la presión de los aficionados y la exigencia de los rivales convirtieron ese partido en un verdadero desafío emocional y físico, y Gio respondió con la determinación y clase que la habían caracterizado durante toda la segunda mitad de la temporada.
Al concluir la temporada, el reconocimiento definitivo llegó con su elección como mejor jugadora del equipo. Este galardón no solo celebraba sus estadísticas individuales, sino que simbolizaba todo lo que había representado para el Atlético: su evolución, su capacidad para superar adversidades, su influencia en momentos decisivos y su plena integración en el proyecto del club. Desde sorprendentes comienzos hasta convertirse en la pieza clave que guio al equipo hacia la final de la Copa de la Reina y la clasificación a la Liga de Campeones, Gio Garbelini había demostrado ser más que una delantera: se había transformado en un símbolo de resiliencia, talento y liderazgo dentro del Atlético de Madrid.
La temporada 2025-2026 comenzó con una carga histórica y un aire de ambición para el Atlético de Madrid, que después de cinco años de ausencia en la Liga de Campeones buscaba recuperar su lugar en la élite europea. En este contexto de expectativas, Gio Garbelini se posicionó desde el primer día como titular indiscutible, llevando consigo no solo el talento que la había convertido en una de las delanteras más temidas de la Liga F, sino también la experiencia, la determinación y el carisma necesarios para liderar a un equipo que aspiraba a marcar la diferencia en todas las competiciones.
El inicio de la temporada fue un tiempo de adaptación y consolidación. Gio, acostumbrada a ser la diferencia, se enfrentaba a una Liga cada vez más competitiva, con rivales que habían estudiado sus movimientos y defensas que conocían su capacidad de desmarque y velocidad. Los primeros partidos fueron un recordatorio de que incluso las jugadoras más talentosas necesitan encontrar su ritmo en un entorno exigente. La delantera brasileña pasó por actuaciones irregulares, ajustándose al sistema táctico del Atlético, que priorizaba la solidez defensiva sin sacrificar la verticalidad en ataque. Cada pase, cada desmarque y cada intento de gol fueron cuidadosamente analizados, y aunque no todos los encuentros fueron brillantes, la sensación era clara: Gio estaba construyendo una base sólida para algo grande.
A medida que avanzaban las semanas, la joven delantera comenzó a mostrar su verdadera magnitud. Su capacidad para leer defensas rivales, anticipar cortes y crear espacios se combinaba con su técnica depurada y velocidad que siempre habían sido sus grandes virtudes. No pasaron mucho tiempo antes de que llegaran goles y asistencias decisivas, cada uno más importante que el anterior, ya que aparecían en momentos que definían la dinámica de los partidos y mantenían al Atlético en la lucha por sus objetivos: la Copa de la Reina y la clasificación a la Liga de Campeones. Cada uno de sus goles estaban cargados de planificación, instinto y ejecución precisa: desbordes por la banda, remates desde fuera del área, diagonales que rompían líneas defensivas y rápidas asociaciones con compañeras que destacaban su inteligencia táctica y gran comprensión del juego colectivo.
La afición del Wanda Metropolitano, quien ya la había acogido como figura principal, comenzó a reconocer no solo su capacidad de marcar goles, sino también su liderazgo silencioso en el campo. Cuando el equipo se encontraba en situaciones de presión, cuando las defensas rivales parecían cerrarse como una muralla, Gio encontraba la manera de generar peligro, mantener la posesión y abrir líneas de pase. Cada vez que tocaba el balón, era evidente que algo especial podría suceder, que una acción suya podía cambiar el destino del partido.
Su influencia se consolidó especialmente en la segunda mitad de la temporada, cuando el Atlético de Madrid luchaba por asegurar su lugar en la ronda previa de la Liga de Campeones. Fue en esta fase donde Gio comenzó a recibir reconocimiento público por su impacto. En marzo, fue elegida mejor jugadora de la Liga, un premio que reflejaba no solo sus goles y asistencias, sino la relevancia de sus intervenciones en los momentos más delicados. Cada encuentro se convirtió en una muestra de su capacidad para desequilibrar, de su energía inagotable y de su dedicación al equipo. Los análisis de los medios resaltaban su habilidad para ser un enlace entre el centro del campo y la delantera, su visión de juego y su capacidad para improvisar soluciones bajo presión.
En abril, el reconocimiento continuó a nivel interno: fue nombrada mejor jugadora del Atlético de Madrid del mes, lo que subrayaba su protagonismo, constancia y liderazgo. La delantera brasileña, además de aportar goles, brindaba dirección en ataque, comunicación constante con sus compañeras y una muestra de profesionalismo dentro y fuera del campo. Su combinación de velocidad, técnica individual y carácter aguerrido se complementaba con su visión estratégica, lo que la hacía una jugadora difícil de marcar y un punto de referencia para el equipo.
La culminación de este periodo de ascenso se dio en la última jornada de la Liga F, donde el Atlético necesitaba asegurar la clasificación para la ronda previa de la Liga de Campeones. Cada acción de Gio fue decisiva: desmarques que rompían líneas, pases filtrados que generaban oportunidades claras y goles que sellaban victorias cruciales. La presión era enorme, y el partido se transformó en una prueba de carácter tanto para ella como para todo el equipo. La fusión de talento individual y esfuerzo colectivo permitió que el Atlético alcanzara su meta histórica, regresando a la competición europea después de cinco años de ausencia, con Gio como una de las figuras principales de la hazaña.
Sin embargo, el destino, siempre caprichoso, presentó un desafío inesperado. En la segunda jornada de la Liga de Campeones, Gio sufrió una dura entrada de Janssen, jugadora del Manchester United, causando una fractura del peroné. Este acontecimiento representó un giro significativo en la temporada: la joven delantera vio su progreso interrumpido, y el equipo enfrentaba la necesidad de reorganizar su ataque sin su estrella. La lesión no solo implicaba un reto físico, sino también mental: la recuperación requería paciencia, disciplina y un enfoque estratégico para asegurar que su regreso no comprometiera la carrera de una jugadora que aún estaba en ascenso.
Durante su proceso de recuperación, el club y el cuerpo técnico, liderado por Luany, reforzaron su estructura ofensiva con jugadoras como Maca Portales y Amaiur Sarriegui, e incluso la veterana Sheila Guijarro podría ocupar su puesto si continuaba en el club. Sin embargo, la ausencia de Gio dejó claro que ninguna alternativa podría replicar su influencia completa: su movilidad, velocidad, técnica precisa y capacidad para liderar los ataques eran únicas, y su regreso se volvía crucial para los objetivos del Atlético.
La delantera entendió la importancia de no apresurarse. Como se destacó en las evaluaciones de “El Partido de Manu”, Gio desea regresar al campo y continuar ayudando a su equipo, pero sabe que su recuperación total es prioritaria. La paciencia se convierte en parte de su contribución: cada sesión de rehabilitación, cada sesión de entrenamiento adaptada y cada análisis táctico son pasos hacia su regreso, asegurando que cuando vuelva, será más fuerte, más precisa y aún más capaz de definir en partidos cruciales.
Con contrato hasta el 30 de junio de 2027, Gio garantiza su futuro en el Atlético de Madrid, lo que le permite concentrarse por completo en su recuperación, sin la presión de negociaciones externas. Cuando vuelva a ponerse la camiseta rojiblanca, lo hará con experiencia acumulada, confianza renovada y motivación intacta para liderar al equipo en su misión de conquistar títulos. Su retorno no será solo el de una jugadora talentosa, sino el de un verdadero referente, capaz de combinar movilidad, velocidad, técnica y potencial goleador, convirtiéndose nuevamente en el eje ofensivo del Atlético y en un símbolo para compañeros y aficionados.
La lesión, lejos de ser un obstáculo definitivo, se convierte en un capítulo más en la historia épica de Gio Garbelini, quien ha demostrado a lo largo de su carrera que la resiliencia, disciplina y pasión por el fútbol pueden vencer cualquier adversidad. Su impacto en el Atlético de Madrid, tanto dentro como fuera del campo, permanece inmutable: es una jugadora que inspira, lidera y, a su regreso, continuará consolidándose como una delantera insustituible, capaz de guiar al equipo hacia nuevos triunfos y dejar una huella indeleble en la historia del club y de la Liga F Moeve.
Cada acción de Gio tras su regreso será una lección de fútbol: desmarques inteligentes, velocidad punta, técnica depurada y capacidad de definición en el área. Su influencia táctica será inmediata, transformando la ofensiva rojiblanca y garantizando que cada partido sea un espectáculo. La combinación de talento, resiliencia y liderazgo asegura que Gio no solo volverá al nivel que la convirtió en referente, sino que lo superará, entrando en el olimpo de las artilleras históricas del club y dejando un legado que trasciende generaciones.
El Atlético de Madrid, con Gio en plenitud, recupera una pieza ofensiva única. Su regreso augura goles, títulos y liderazgo, consolidando al equipo como un competidor formidable en todas las competiciones. Cada gol que marque no será solo una cifra, sino un símbolo de su talento y determinación; cada asistencia será una prueba de su inteligencia táctica; cada victoria será un capítulo en la epopeya de una jugadora que, por su juventud, está destinada a marcar época.
Gio Garbelini representa el futuro del Atlético de Madrid: velocidad, movilidad, técnica, instinto goleador y liderazgo.
Con apenas 22 años, su futuro está en sus botas, y cada acción, cada gol y cada victoria serán testimonio de que Gio Garbelini pertenece a la historia del Atlético de Madrid, destinada a gobernar el ataque rojiblanco, superar récords históricos y escribir una epopeya de fútbol que permanecerá por siempre en la memoria de la afición.
Su retorno no es simplemente un regreso; es el inicio de una era de goles, liderazgo y gloria, promesa de que, cuando su maltrecho peroné esté curado, Gio no hará otra cosa que golear y consolidarse como una leyenda viva del Atlético de Madrid, junto a Ludmila Da Silva y Priscila Borja Moreno, con un futuro que ya se escribe con letras rojas y blancas.



