Simeone, el eterno hombre – AS.com


A veces, uno se siente nostálgico y últimamente me he puesto a revisar la guía especializada del comienzo de la temporada 2013-14. Todos los análisis eran contundentes: en la Liga se consolidaba un duopolio inquebrantable desde 2005. El Barcelona se hacía con Neymar, el Real Madrid con Bale y el Atlético, tercero a gran distancia, perdía a Falcao. Era casi imposible que otro equipo interfiriera entre los dos gigantes.

Sin embargo, los rojiblancos, partido a partido, lograron el milagro. Fue un año en el que llegaron a la final de la Champions y la perdieron en el tiempo añadido, sin contar con dos de sus mejores jugadores en el campo tras sufrir lesiones durante la épica batalla en el Camp Nou. Mirando un poco más atrás, ha pasado bastante tiempo desde el 23 de diciembre de 2011. Han cambiado todos, excepto Koke y el hombre de negro en el banquillo. Un Simeone que se ha visto obligado a reinventarse. Siempre será quien transformó la historia del club. Su Peaky Atlético, un equipo que ha sabido aprovechar sus recursos para posicionarse entre los más grandes. El líder, el hombre inmortal, como si fuera Tommy Shelby .

Han dejado el club futbolistas que fueron como familia, como sucederá con Griezmann este verano. Otros han llegado con el deseo de convertirse en parte de ella. Y entre ellos, un Giuliano que encarna como nadie el cholismo. Padre, hijo y espíritu rojiblanco. Este Atlético es muy distinto al que empezó con el «sí quiero» de hace 15 años. Sus características, fortalezas, estilo, referentes, asistentes… todo ha cambiado. Pero Simeone continúa con energía. Y con ganas. La Copa revitaliza sus posibilidades de alcanzar su noveno título. La Champions invita a soñar. Y la hoja de ruta sigue estando encabezada por el hombre inmortal.

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Se ha pasado del Vicente Calderón al Metropolitano, se ha cambiado el escudo, se ha recuperado y hasta se ha variado la propiedad. Se han establecido nuevos récords. Y el Cholo ha logrado algo sin igual. Que su Atlético incomode. Que los rivales no deseen verlo ni en pintura. Competir. Sufrir. Defender sus colores. Llenos de coraje y corazón. Su Atlético sigue bien vivo.

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