Cuando el Mallorca (28 puntos) vuelva a los entrenamientos y reinicie su contador, quedarán nueve fechas por disputarse; 27 puntos que determinarán qué tres equipos perderán su categoría a finales de mayo. Suponiendo que uno de ellos sea el Oviedo (21), que está muy rezagado en cuanto a estadísticas y sensaciones, los rojinegros deberán jugarse el futuro, especialmente contra Levante (26), Elche (29) y Alavés (31). Estos tres equipos, que la semana pasada lograron buenos resultados y un ascenso en su rendimiento, también serán rivales directos. En cualquier caso, la lucha por la permanencia no se detiene ahí. El Sevilla, ahora bajo la dirección de Luis García Plaza (31), y el Rayo Vallecano (32), enfocado en su aventura en la Conference League, también están en la mira de la amenaza.
El parón ha aumentado la presión sobre el Mallorca, aunque quizás haya permitido a Demichelis trabajar, con un poco más de calma, en varias de las fallas que aún no ha podido solucionar en el mes que lleva al frente del equipo. En estos días, despojado de cinco internacionales —Muriqi, Samu Costa, Virgili, Valjent y Mojica—, al entrenador argentino se le acumulan los asuntos pendientes. El más urgente y preocupante es encontrar una solución para la portería de Leo Román y detener la hemorragia que arrastran en las últimas 14 jornadas. ¿El desafío? Su próximo adversario es, además de ser el mejor de la Primera División a domicilio, una auténtica máquina de hacer goles que solo ha fallado en tres ocasiones en el objetivo.
Si los compromisos internacionales pueden afectar al Mallorca, en el Madrid la situación es aún más complicada. Su entrenador, Álvaro Arbeloa, trabajó la semana pasada sin 13 de sus jugadores —Camavinga, Tchouaméni, Mbappé, Huijsen, Gonzalo, Bellingham, Arda Güler, Rüdiger, Alaba, Vinícius, Fede Valverde, Mastantuono y Brahim— y sin los lesionados Courtois, Mendy y Rodrygo. En este sentido, los únicos que podría recuperar antes de viajar a Palma son Ceballos, Militao y Asencio. Además, hay otro factor vital a tener en cuenta: el partido en Son Moix se jugará solo tres días antes de la ida de los cuartos de final de la Champions contra el Bayern de Múnich. Aunque la reciente victoria en el derbi contra el Atlético mantiene a los blancos en la pelea por la Liga, el peso de la eliminatoria contra los bávaros podría llevar al técnico a ajustar el once y gestionar los minutos de ciertos jugadores.
El Mallorca necesita sumar puntos para no perder de vista la posibilidad de salvación y revalidar Son Moix como plataforma de despegue. El estadio bermellón albergará de manera consecutiva los tres próximos encuentros del equipo (Madrid, Rayo y Valencia), una tercera parte de la miniliga que se avecina. La clave de todo reside entre sus muros.