Sobre la abstinencia y los cilicios – La Galerna
Saludos, amigos. Nos dirigimos hacia la Semana Santa, un momento de reflexión y moderación, virtudes que, seamos honestos, no son precisamente nuestro fuerte como madridistas. Los madridistas, por alguna razón, preferimos las festividades y los festejos, y no tenemos la predisposición natural a las privaciones voluntarias propias de un monje cartujo, ni al ayuno obligatorio y constante de un atlético, por mencionar dos ejemplos que nos vienen a la mente.
Sin embargo, el catecismo de la Santa Madre FIFA es inamovible, y en estas fechas prescribe un parón de selecciones que frena nuestros insaciables deseos, siempre ávidos de victorias y títulos. Algunos argumentarán que este parón afecta a todas las aficiones, no solo a la madridista. Quien opine así, no tendrá en cuenta dos situaciones.
Primero, nadie busca la alegría como lo hace el Real Madrid, para quien el año parece ser una constante celebración, por lo que el freno de las selecciones resulta particularmente doloroso. En segundo lugar, ningún otro club muestra año tras año que la gloria eterna se logra no a través de sacrificios y sufrimientos, sino acumulando un placer tras otro, alcanzando cimas de intensidad tanto física como espiritual. Por ello, no es raro que las acusaciones de herejía hacia el Real Madrid sean frecuentes, ni que la Santa Inquisición de UEFA y FIFA intente excomulgarlo. La existencia misma del Real Madrid cuestiona los principios de la doctrina futbolística establecida.
Sea como fuere, el parón de selecciones llega como una declaración de Hacienda: muy anunciado y bastante molesto. Las portadas de los periódicos «deportivos» son un fiel reflejo de esta etapa vacía. Portadas sin sustancia, superficiales, inútiles e irrelevantes. Perdón, lo corregimos: aún más insustanciales, vacías, superfluas e intrascendentes. El vacío. La nada. Tanto, que analizar estas publicaciones es tan emocionante como comentar el enyesado de una pared de pladur.
Pero en fin, somos madridistas y no es nuestra costumbre excusarnos por la altura y sequedad del césped. Marca se aventura a cambiar de rumbo hacia la Fórmula 1, aprovechando que Antonelli estaba en Suzuka, y no seremos nosotros quienes criticamos ese giro. Como nota, nos recuerda que el regreso de Militao está en camino, aunque sea para que recordemos que tras cuatro meses de sufrimiento, surge la esperanza de su regreso, comúnmente conocido como convocatoria ante el Mallorca. Nos alegra enormemente por Eder y por el Real Madrid, que volverá a contar con uno de los mejores centrales del mundo cuando esté en forma.

As, por su parte, utiliza este parón de la liga para presentar una entrevista con el legendario Karl-Heinz Rummenigge. Su aparición, como dice As, no es inoportuna y sirve de calentamiento de motores. El Real Madrid, gracias a Dios, dista mucho de ser el Honda que lleva el Aston Martin de Fernando Alonso, pero es bueno mantenerlo en marcha para que no sufra durante este desafortunado parón de selecciones. La entrevista a Rummenigge nos recuerda la histórica rivalidad con el Bayern Múnich, que nos espera tras la Semana Santa. Eso sí que es un clásico europeo, de verdad. Y, como bien dice el Kaiser, una final anticipada.
La prensa culé podría estar peor. Afortunadamente, hoy tampoco nos regala un retrato de Pedri posando como la maja desnuda o, lo que sería aún más desagradable, uno de Laporta en plan maja vestida. No es que queramos dar ideas, simplemente nos tememos que ese tipo de cosas estará por llegar.

Mundo Deportivo se jacta de su victoria en lo que denominan clásico femenino. Ya se ha comentado en este análisis que el verdadero clásico es otro, pero no podemos evitar sentir cierta molestia al ver cómo nuestro equipo femenino pierde repetidamente ante el Barcelona de manera contundente. No es un hecho agradable, aunque el fútbol femenino sea considerado una sección menor. Creemos que el club debería decidir su futuro con esta sección: o cerrarla —ya se han cerrado otras en el pasado, como el voleibol, el tenis o el atletismo— o hacer una apuesta real por ella. Cualquier opción es preferible a mantenerla en una mediocridad que nada tiene que ver con lo que representa el Real Madrid.

Sport, a su vez, nos sorprende de nuevo con uno de esos encabezados tan típicos, que parecen sacados de la más reciente película de serie B que Netflix o HBO presentan para llenar su catálogo. Y que causan tanta pereza como esas producciones.
En fin, amigos. Disfruten de la Semana Santa. Pueden flagelarse si así lo desean, aun si no encuentran en ello placer pero su religión lo demanda. Alternativamente, especialmente si han pecado mucho, pueden ver el España-Egipto, lo que según la Iglesia equivale a quince latigazos con cuerda de cáñamo incrustada de cristalitos, y, además, les otorga derecho a tres indulgencias plenarias. Hagan lo que hagan, ya falta menos para que termine esta semana oscura.
Pasen un buen día.



