El turismo del futuro en 2026: más costoso, masivo y con restricciones | Economía


El turismo masivo es una realidad de la cual España difícilmente puede evadirse. La estrategia para distribuir de manera más equitativa a los viajeros, tanto geográficamente como en términos de temporada, ha tenido éxito solo de manera parcial. Los turistas, en especial los extranjeros, siguen eligiendo los mismos lugares y concentrándose en esos tres o cuatro meses de alta temporada. La explosión en la demanda de viajes, tanto de residentes como de no residentes, tras la pandemia ha saturado muchos destinos, llenando sus calles y disminuyendo la calidad de la experiencia, así como aumentando el coste para los turistas, que han tenido que afrontar un incremento de precios sin precedentes en los últimos tres años. Pero esto no es todo.

Nadie había previsto la guerra en Irán y el aumento desmesurado del precio del petróleo, que se elevó un 35% solo en la primera semana y ya suma cerca del 60% desde que comenzó el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Este aumento del precio del barril de petróleo afecta directamente al coste de las vacaciones, dado que la energía representa entre un 20% y un 30% de los gastos operativos de los hoteles y un porcentaje aún mayor en el caso de los vuelos, debido al combustible utilizado.

Aunque es incierto cuándo se resolverá la situación actual, no parece que esto afecte significativamente las cifras de turistas. La última proyección de llegadas del Ministerio de Industria, realizada el 15 de enero antes de que se produjeran crisis en Cuba, disturbios en México por la captura de El Mencho y el cierre del espacio aéreo en Oriente Próximo, anticipaba la llegada de 26 millones de turistas extranjeros en el primer cuatrimestre, con un aumento del 3,7%, y un gasto asociado de 35.000 millones (un 2,6% más). Los datos de enero, los últimos publicados por el INE, mostraron un leve crecimiento del 1,2% en llegadas, pero un aumento notable del 9,3% en el gasto.

La agencia de viajes Destinia proyecta que las ventas de viajes a España crecerán en estos primeros meses. Y alerta sobre “la necesidad apremiante de equilibrar y mantener la capacidad de carga de los destinos a través de una gestión efectiva”. Desde esta perspectiva, opina que los conflictos internacionales no restarán turistas a España, sino que incrementarán su número. Ricardo Fernández, director general de la empresa, menciona un “previsible aumento en la llegada de turistas en ciertos momentos del año debido a las tensiones en otros destinos que compiten con España, en el actual contexto geopolítico”.

Las próximas vacaciones también se encarecerán debido al aumento de tasas que implementará el gestor aeroportuario Aena, lo que impactará directamente en el precio de los vuelos, así como al incremento de tasas que algunos territorios imponen a sus visitantes. Cataluña y Baleares fueron pioneras en la implantación de dichas tasas, y ahora planean duplicarlas, como en el caso de Barcelona. Así, un turista que se aloje en un hotel de cinco estrellas en la capital catalana pagará a partir del 1 de abril una tasa de 15 euros por día, que se desglosa en 8 euros de la tasa autonómica y 7 euros de la tasa local. Para los hoteles de cuatro estrellas, que acogen a dos tercios de los turistas que se hospedan en este tipo de establecimientos, la tasa máxima será de 11,4 euros por día. Este cargo es insignificante para un solo turista, pero mucho más relevante al considerarlo en una familia de cuatro personas, donde el sobrecoste por una semana en un hotel de Barcelona superaría los 300 euros.

Un cuarto de lo recaudado en Barcelona se destinará a políticas de vivienda, mientras que el 75% restante irá a un Fondo para el Fomento del Turismo, que no solo se centrará en promoción, sino que también incluirá programas para la desestacionalización. Desde este enfoque discrepa Oscar Perelli, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, la entidad que agrupa a 29 de las principales empresas turísticas de España, como Meliá, Iberostar, Riu, Iberia o Viajes El Corte Inglés. “Un impuesto financia los recursos para los que se establece y no se puede destinar a otras áreas”, indica. “Es importante diferenciar entre medidas penalizadoras y aquellas destinadas a mejorar la gestión. Estamos en contra de impuestos y tasas que se han aplicado durante años sin lograr efectos disuasorios en la llegada de turistas”, sostiene. “El futuro radica en gestionar adecuadamente los espacios por donde transitan [los turistas]”, añade.

Juan Molas, presidente de la Mesa del Turismo, afirma que la consecuencia directa de la implementación de una tasa es el encarecimiento del precio final. “Este no es el momento de imponer más gravámenes a los consumidores, dado el anuncio de Aena sobre el aumento de tasas aeroportuarias y la actual situación geopolítica”, comenta.

Las iniciativas recaudatorias se han extendido al nivel municipal; en sitios como Mogán (Las Palmas), A Coruña o Toledo, ya se cobran tasas por diversos conceptos. El municipio canario impone una tasa única de 0,15 euros por pernoctación; el gallego recauda entre 1 y 2,5 euros adicionales por turista y noche desde septiembre; y Toledo ha sido pionera en la gestión de flujos turísticos en dos etapas. En la primera, implementó una tasa desde el año pasado que oscila entre 1 y 1,5 euros por cada turista que llega en autobús operado por un turoperador (quien asume el pago) y no pernocta en la ciudad. Esta tasa, que comenzó en marzo de 2025, recaudó 2,1 millones en 2025, y hasta ahora ya ha alcanzado los 242.000 euros en este año.

“En cualquier caso, no tiene carácter recaudatorio, sino disuasorio”, aclara José Luis Velasco, concejal de Turismo y Vivienda del Ayuntamiento de Toledo. “Entre marzo y noviembre se da la confluencia de viajeros internacionales y nacionales, que predominan entre diciembre y febrero, lo que provocaba que en un solo día se concentraran hasta 100 autobuses. La normativa incluye mecanismos para que los ciudadanos de Toledo puedan participar y expresar sus opiniones en el desarrollo turístico y la regulación de flujos en áreas sensibles, evitando la masificación”, señala Velasco. La segunda fase se ha materializado en una ordenanza municipal pionera que busca regular los flujos turísticos en el centro de la ciudad. Una de las medidas más controvertidas de esta ordenanza ha sido la limitación de grupos de turistas a 30 personas, la prohibición de publicidad y la sustitución de megáfonos por auriculares inalámbricos.

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