Fabio Capello confiesa que «no puede conciliar el sueño» y describe el fracaso de Italia en el Mundial como «una tragedia en el deporte y una vergüenza».
Más allá de los jugadores y el personal técnico, el entrenador ha centrado su atención en los dirigentes del fútbol italiano. Ha manifestado su notable frustración por la falta de rendición de cuentas en la federación, sugiriendo que quienes están en posiciones de poder se resisten a renunciar a sus puestos a pesar de las evidencias crecientes de un colapso sistémico. Al exigir dimisiones inmediatas en la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) para facilitar un cambio genuino, enfatizó: «Aquí nadie se va, y eso es lo más alarmante. El primero que debería asumir la responsabilidad es el presidente de la federación, junto con todo el equipo de dirección».
Presentando una ruta clara hacia el futuro, dijo: «Debemos reunirnos con expertos, evaluar lo que está ocurriendo y empezar una reconstrucción desde la raíz. El problema no se limita a los resultados, es estructural».



