‘Medea’ se presenta en Teatros del Canal con una experiencia inmersiva que sumerge al público en el escenario.


La tragedia griega se transforma en Madrid con una propuesta inusual. Medea, de Eurípides, llega a Teatros del Canal con una versión a cargo de Declan Donnellan que desafía la escenografía convencional y coloca al público en el corazón de la acción.

Esta obra, que podrá disfrutarse del 30 de abril al 3 de mayo en la Sala Verde, marca el regreso del director por tercer año consecutivo a este espacio, tras sus anteriores interpretaciones de clásicos como Edipo y Hamlet.

Una experiencia inmersiva: el público en el escenario

La principal característica de esta propuesta es su formato. Durante toda la representación, los espectadores permanecen de pie en el mismo escenario, compartiendo el espacio con los actores.

Esta elección escénica elimina la separación habitual entre el público y la obra, generando una experiencia más intensa y directa. El espectador no observa la tragedia desde una distancia, sino que se integra en ella, convirtiéndose en parte del conflicto.

La obra, producida por la compañía Cheek by Jowl junto al Ivan Vazov National Theatre, se presenta en búlgaro con subtítulos en español.

Una Medea más humana y contemporánea

Imagen de escena de Medea. ©Stefan Zdraveski, cedida por Teatros del Canal.

Lejos de la típica imagen de Medea como figura aterradora, esta adaptación propone una visión más cercana y actual del personaje.

En esta versión, la protagonista se presenta como una mujer llevada al límite, atrapada en una situación que considera insostenible. La humillación se convierte en el motor de una decisión extrema que no se muestra como irracional, sino como consecuencia de un razonamiento llevado a sus últimas consecuencias.

El montaje invita a una reflexión sobre los límites de la razón en la sociedad contemporánea, marcada por la lógica de la eficiencia, y plantea la necesidad de conservar la dimensión humana.

Una propuesta breve, intensa y sin adornos

Con una duración de una hora y sin intermedio, la obra opta por una escenificación minimalista, una marca registrada del trabajo de Donnellan.

El diseño escénico es obra de Nick Ormerod, colaborador habitual del director, en una propuesta donde los actores y la imaginación del espectador son los protagonistas.

Recomendada para mayores de 16 años, busca ofrecer una experiencia teatral intensa, directa y sin distracciones.

Un referente en el teatro contemporáneo europeo

La compañía Cheek by Jowl, fundada en 1981 por Donnellan y Ormerod, se ha convertido en una de las más influyentes del teatro contemporáneo europeo.

Reconocida por sus reinterpretaciones de clásicos, ha trabajado en diversos idiomas y países, estableciendo un estilo único basado en la simplicidad escénica y la profundidad interpretativa.

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