La asombrosa narración del ‘Agente Samsam’: la Audiencia Nacional lo sentenció por pertenecer al ISIS, pero en realidad era un espía danés | España


El 10 de diciembre de 2020, el ciudadano danés de origen sirio, Ahmed Samsam, llegó a Copenhague después de haber pasado tres años y medio en cárceles españolas, condenado por terrorismo yihadista, con dos años y medio adicionales por cumplir en Dinamarca. Sin embargo, a su llegada, lo esperaban junto a su abogado dos agentes del Servicio de Inteligencia de la Defensa (FE) danés, con quienes había colaborado como informante encubierto en Siria. “Lo sentimos, no pudimos hacer nada”, le expresaron, aludiendo a su condena por la Audiencia Nacional española. “Uno de ellos tenía los ojos llorosos”, recordó Samsam desde su hogar en Copenhague este jueves.

Los agentes buscaban obtener un acuerdo y cerrar el tema con discreción, ya que la condena se sustentaba principalmente en sus viajes a Siria, cuyas motivaciones no eran conocidas por los jueces españoles. Sin embargo, este martes, cinco años después, una sentencia del Tribunal Supremo de Dinamarca obligó a los servicios de inteligencia (FE y PET, como se conocen en danés) a emitir un comunicado inédito y algo humillante: “Según la decisión del Tribunal Supremo, PET y FE deben reconocer que Ahmed Samsam, en sus viajes a Siria en 2013 y 2014, colaboró con los servicios de inteligencia y recibió honorarios y otras compensaciones a cambio de proporcionar información”.

“Eran mis dos últimos controladores”, recordó este jueves Samsam (35 años, de Holbaek, Dinamarca), refiriéndose a los dos espías que lo recibieron en el aeropuerto. Hijo de un dentista y una ama de casa sirios que escaparon del régimen de Hafiz el Asad y se refugiaron en Dinamarca en 1988, y sobreviviente de una juventud problemática involucrada en bandas, tráfico de drogas y delitos menores, Samsam viajó a Siria en 2012 para unirse a la lucha contra Bachar el Asad. Regresó tres veces más, pero ya a sueldo de los servicios secretos daneses, para proporcionar información que ayudara a prevenir atentados en Dinamarca, algo que estos servicios siempre han negado oficialmente.

En 2015, cuando sus controladores —los agentes encargados de trabajar con informantes— le pidieron infiltrarse en el Estado Islámico (ISIS), se negó porque “no estaba dispuesto a arriesgar su vida por algo con lo que no estaba de acuerdo”, según la sentencia. ¿Cómo pudo entonces ser condenado por pertenencia al ISIS en España?

“La investigación en España fue una investigación de idiotas, perdona la expresión”, señala Samsam para resumir el proceso que comenzó con su detención en junio de 2017 mientras estaba de vacaciones en la Costa del Sol y que en menos de un año concluyó con su condena en la Audiencia Nacional. Una fotografía suya con una bandera negra y un versículo del Corán, tomada, según él, antes de la existencia del ISIS, fue considerada por el tribunal como propaganda de la organización islamista. “Sin ninguna evidencia, afirmaron que yo era un terrorista del ISIS. Nunca he luchado con el ISIS”, enfatiza Samsam.

Las imágenes y conversaciones de esos viajes financiados por los servicios secretos, recuperadas de sus teléfonos por la Guardia Civil, se convirtieron en pruebas en su contra, junto con intercambios con su novia y amigos fuera de contexto, según su declaración. El dinero que, como admite el Supremo danés, recibía de sus controladores a través de Western Union, la Guardia Civil lo vinculó a redes terroristas.

Condenado a ocho años por pertenencia a una organización terrorista, recuerda con horror los tres años y medio en cárceles españolas. Ni siquiera está seguro de cuántas prisiones atravesó. “Me cambiaron muchas veces para romperme psicológicamente”, señala. “De toda esa miseria, resultó algo positivo: aprendí a hablar español”, admite.

Una vez que la condena española fue firme en 2019, y dado que las autoridades danesas se negaban a reconocer oficialmente su colaboración, Samsam solo pudo intentar que un tribunal obligara al Estado danés a reconocer su vínculo como informante para reabrir el caso en España. Y eso es lo que logró el martes.

Secretos y verdades

Sin embargo, más allá de los errores en la investigación y el juicio —que sistemáticamente desestimaron el relato de Samsam como increíble—, su condena no se puede entender sin considerar el papel de los servicios secretos en la mayoría de las democracias: la ley les garantiza el secreto en sus operaciones, lo que los excluye del proceso penal, que es público. A menudo operan al margen incluso del resto de cuerpos de seguridad.

De hecho, fue la propia policía danesa la que alertó primero a la Guardia Civil sobre el viaje de Samsam a España y el potencial peligro que representaba, dado su pasado como combatiente extranjero en Siria. Ni siquiera la policía danesa conocía oficialmente las razones de sus viajes a Siria. ¿Y qué sucede cuando el secreto es lo único que permite condenar o absolver a un ciudadano, como ocurrió en este caso? Lo común es que la razón de Estado prevalezca sobre sus ciudadanos. Sin embargo, en Dinamarca, por primera vez, la justicia ha forzado a los servicios secretos a revelar la verdad.

Aunque eso ayuda a comprender cómo fue condenado, la sentencia del martes no sería completa sin considerar otro factor que a veces escapa a cualquier normativa: el factor humano. En contraste con el silencio oficial —en el que hasta el martes las autoridades danesas afirmaban no poder confirmar ni desmentir nada—, dos funcionarios del Servicio de Inteligencia Policial (PET, en danés) arriesgaron sus carreras y libertades (un agente fue expulsado; un alto mando estuvo 70 días encarcelado) por la libertad de Samsam. “Tú nunca has sido miembro del ISIS. Eso lo sabemos muy bien”, sostiene un agente en un audio grabado por Samsam, que el Supremo danés cita como prueba en su fallo.

“Jesper fue mi primer contacto en el PET”, comenta Samsam sobre el agente que más se ha esforzado por hacer que el público y los jueces conozcan su historia. “Es una buena persona, consciente de lo que ocurre, y estaba muy triste por saber que yo estaba en prisión. Hizo todo lo posible para sacarme de ahí e incluso filtró información a periodistas”, recuerda.

El nombre del agente es público en Dinamarca: Jesper Noergaard Kristensen. Su superior en el PET, Lars Findsen, también colaboró para ayudar a Samsam y fue encarcelado durante 70 días por ello. La aceptación oficial de la colaboración de Samsam con ambos cuerpos de inteligencia llegó únicamente después de la sentencia.

“En cierto modo, esto podría considerarse una derrota para los servicios secretos y sus jefes, sin duda. Pero yo diría que puede ser beneficioso para ellos saber que hay límites”, opina Henrik Plaschke, profesor de Estudios Europeos y Economía Política en la Universidad de Aalborg.

“Es una sentencia histórica, algo que no había ocurrido en un siglo”, expresa Louise Daalsgard, la primera periodista a quien Samsam contactó desde la cárcel en España para relatar su historia tras su detención y que, cuatro años después, produjo una serie documental para la principal cadena de radio y televisión pública danesa: Agente Samsam. Además, HBO está preparando una serie documental y otra de ficción basada en esta increíble historia.

La fama que Samsam ha adquirido en Dinamarca también conlleva riesgos. La propia seguridad de las fuentes es una de las razones que alegan los servicios secretos para nunca revelar sus identidades, temiendo represalias. En 2024, tanto Samsam como su hermano menor, Osama, fueron atacados por un grupo de hombres frente a un “internet café” en Copenhague. “A mi hermano lo apuñalaron y le gritaron chivato, informante, traidor…”, explica Osama. Ahmed, que muestra las cicatrices en su abdomen durante una videollamada, sostiene que la pelea, que surgió por una discusión, no habría escalado tanto si no fuera por su notoriedad.

La hora del Supremo

“Lo más importante es que se revise mi caso en España”, afirma. Benet Salellas, abogado del ex Secretario de Organización socialista Santos Cerdán, ha sido encargado de recurrir ante el Supremo español. Este es el interés jurídico que la justicia danesa ha argumentado para que los servicios de inteligencia reconozcan a su informante encubierto.

¿Son suficientes la sentencia danesa y el reconocimiento oficial de los servicios de inteligencia para solicitar la revisión de su condena ante el Supremo español? “Sin duda, son argumentos suficientes para autorizar la revisión. Ahora, queda ver si la admiten… Tendrán que examinar en detalle los hechos, pero parece que él no pertenecía a ninguna organización terrorista, sino que trabajaba para su país”, comenta Tomás Vicente Ballesteros, profesor de Derecho Procesal en la Universidad de Castilla-La Mancha y autor de El proceso de revisión penal en España, la obra de referencia en el tema.

Samsam evita entrar en detalles sobre los meses que pasó combatiendo en Siria. “Cuando disparas, nunca sabes si el que está frente a ti cae por tu bala o por la de tu compañero de al lado”, relata. Celebrando el reciente derrocamiento del heredero de la dictadura de Hafiz el Asad, se muestra optimista sobre el futuro de Siria, después de que Bachar el Asad, su hijo, huyera a Rusia en 2024. “Hemos ganado. Tengo muchas esperanzas para el futuro de Siria”, concluye Samsam.

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